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Primavera de 1883.  | Ondárroa en 1883: 28 traineras, cientos de pescadores y seis astilleros

akalsuelme
25 ago
3 min de lectura
Recreación histórica, 1883: Una evocación de Ondarroa en baja mar, cuando las traineras descansaban sobre el lecho descubierto de la ría y la vida marinera esperaba el regreso de la marea. El agua se retiraba por unas horas, pero el mar nunca abandonaba del todo a quienes vivían de él.
Recreación histórica, 1883: Una evocación de Ondarroa en baja mar, cuando las traineras descansaban sobre el lecho descubierto de la ría y la vida marinera esperaba el regreso de la marea. El agua se retiraba por unas horas, pero el mar nunca abandonaba del todo a quienes vivían de él.

El 1 de mayo de 1883, El Noticiero Bilbaíno publica una «Carta de Ondárroa», fechada el 29 de abril, en la que un suscriptor describe con orgullo el desarrollo marítimo e industrial de la villa.


La noticia parte de un acontecimiento que el corresponsal considera histórico para la localidad: la inauguración, mediante un espléndido banquete, del primer vapor construido y con toda su maquinaria montada en el propio puerto de Ondárroa.


El vapor llevaba por nombre Eusebito, pertenecía al Sr. Gurruchaga y compañía, y el corresponsal destacaba también la labor del constructor Sr. Arriola.


Las traineras dentro de la flota pesquera de Ondárroa

Pero para nuestra investigación, el párrafo verdaderamente extraordinario llega cuando el corresponsal intenta explicar la importancia que había alcanzado la actividad pesquera local.

Ondárroa contaba entonces con aproximadamente 3.000 habitantes. Una parte considerable de su población masculina estaba dedicada a la industria de la pesca y disponía de alrededor de 200 embarcaciones de distintas clases.

Y entre toda aquella flota el periódico identifica expresamente:

«28 traineras con red y elementos correspondientes».


Este dato es especialmente valioso porque nos permite dejar por un momento las referencias genéricas a «las traineras» y encontrarnos con una cifra concreta.

En 1883, Ondárroa disponía de 28 traineras preparadas para la actividad pesquera.

Una industria construida alrededor de la mar


La carta continúa describiendo una economía local profundamente vinculada al mar.

Existían cuatro establecimientos dedicados a la fabricación de escabeches. Uno de ellos, propiedad del Sr. Celaya, elaboraba escabeche de besugo y atún y despachaba también importantes partidas de anchoas en salazón y sardinas en conserva.


Pero todavía aparece otro dato formidable:

Ondárroa tenía seis astilleros, que trabajaban durante todo el año en la construcción de lanchas de diferentes dimensiones destinadas a diversos pueblos del litoral.

El corresponsal calculaba prudentemente que podían llegar a construirse aproximadamente 200 embarcaciones cada doce meses.


Estamos, por tanto, ante mucho más que un pequeño puerto pesquero: pesca, construcción naval y transformación y conservación del pescado formaban parte de un mismo entramado económico.


Comentario histórico

Esta noticia nos permite comprender mucho mejor el verdadero lugar que ocupaba la trainera en una comunidad marinera del siglo XIX.

Las 28 traineras no aparecen aquí porque vaya a celebrarse una regata. Forman parte de un inventario informal de la capacidad pesquera de Ondárroa.

Eso cambia completamente la escala de lo que estamos observando.

Cuando encontramos una trainera participando en una competición podemos verla como una embarcación singular. Pero este documento demuestra que en un importante puerto pesquero podían existir decenas de ellas simultáneamente, equipadas con sus correspondientes redes.


Y alrededor de aquellas embarcaciones funcionaba todo un mundo: pescadores, redes, astilleros, constructores, conserveras, salazón y comercio del pescado.

La trainera no era un elemento aislado. Formaba parte de un sistema económico y social construido alrededor de la mar.


Nota del investigador

Este documento adquiere todavía más valor al relacionarlo con la noticia que encontramos unas semanas antes.

El 19 de marzo de 1883, la comisión de mareantes y pescadores de Ondárroa había presentado ante la Comandancia de Marina un modelo de lancha trainera, acompañado de una colección de aperos de pesca, destinado a una exposición internacional. Aquel modelo había sido construido por Cándido Arriola.


Ahora volvemos a encontrar al Sr. Arriola relacionado con otro acontecimiento de la construcción naval ondarresa: la inauguración del vapor Eusebito.


Las dos noticias empiezan así a dibujarnos algo mucho más amplio que la historia de una embarcación concreta.

Tenemos una localidad de unos 3.000 habitantes, una importante comunidad dedicada a la pesca, alrededor de 200 embarcaciones, entre ellas 28 traineras, cuatro establecimientos conserveros y nada menos que seis astilleros trabajando durante todo el año.


Y esto explica también por qué una trainera podía merecer ser reproducida mediante un modelo y enviada a una exposición: representaba una pieza característica de toda aquella cultura marítima y productiva.

Este es precisamente uno de esos documentos que justifican el título de nuestra serie. Estamos entrando, literalmente, en los mundos de la trainera.


Fuente consultada

El Noticiero Bilbaíno, 1 de mayo de 1883, pág. 1. «Carta de Ondárroa», fechada el 29 de abril, relativa a la inauguración del vapor Eusebito y al desarrollo marítimo e industrial de la villa, donde se documentan aproximadamente 200 embarcaciones de distintas clases, entre ellas 28 traineras con sus redes y elementos correspondientes, además de cuatro establecimientos conserveros y seis astilleros.



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