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Octubre de 1919 | San Sebastián conquista la gran final del Abra de Bilbao

akalsuelme
hace 3 días
5 min de lectura



Antigua costa de Ciervana, al fondo entre Portugalete y Santurce,  el Abra de Bilbao, escenario de las regatas de traineras.
Antigua costa de Ciervana, al fondo entre Portugalete y Santurce, el Abra de Bilbao, escenario de las regatas de traineras.

La historia de las regatas de traineras de 1919 terminó escribiendo una de sus páginas más brillantes para San Sebastián.

Después de varias jornadas eliminatorias, cambios de embarcación, una final aplazada por el temporal y una lucha muy igualada frente a Ciérvana, la tripulación donostiarra consiguió imponerse en la prueba definitiva y llevarse el gran premio de 10.000 pesetas.

La victoria no fue sencilla.

Ni mucho menos.

San Sebastián tuvo que superar primero una competición amplia, con tripulaciones llegadas desde distintos puntos de la costa, y después enfrentarse a una Ciérvana que había demostrado durante todas las jornadas estar entre las mejores.


Las eliminatorias

La competición se organizó en varias series.

El lunes 29 de septiembre de 1919 fueron las primeras eliminatorias.

Entre los participantes figuraban embarcaciones de Fuenterrabía, Santander, Ciérvana, Santurce, Argoños, Bermeo, Zumaya, Pasajes de San Juan, San Sebastián, Algorta, Orio y Laredo.

Tras las primeras eliminatorias quedaron seis equipos clasificados:

San Sebastián, Zumaya, Orio, Ciérvana, Santurce y Fuenterrabía.

La siguiente jornada sería decisiva.


30 de septiembre: San Sebastián toma el mando

En la segunda prueba, las seis tripulaciones volvieron al agua.

Durante la primera vuelta, Santurce tomó inicialmente la cabeza, mientras Ciérvana se mantenía muy cerca.

Pero San Sebastián fue ganando terreno.

En la parte definitiva de la regata, la trainera donostiarra consiguió colocarse en cabeza y mantener su posición hasta la llegada.

Los tiempos publicados fueron:

1.º San Sebastián — 27 minutos y 54 segundos

2.º Ciérvana — 27 minutos y 59 segundos

3.º Zumaya — 28 minutos y 07 segundos

4.º Santurce — 28 minutos y 10 segundos

Después quedaron Orio y Fuenterrabía.

San Sebastián y Ciérvana quedaban así clasificados para la gran final.

Solo cinco segundos separaban a ambos.


Un premio enorme

La final tenía en juego:

10.000 pesetas para el vencedor

y

6.000 pesetas para el segundo.

Pero además se mantenía una de las peculiaridades más interesantes del reglamento:

las tripulaciones debían cambiarse las traineras.

San Sebastián, que había utilizado la trainera número 1, pasaría a la número 2.

Ciérvana, que había remado en la número 2, utilizaría la número 1.

Incluso los remos debían ser sorteados entre ambos equipos.

La intención era clara: reducir al máximo la ventaja que pudiera ofrecer una embarcación concreta y dejar que fueran los remeros quienes decidieran la prueba.


El interés llegó hasta la Casa Real

La importancia de la competición había crecido tanto que Tomás Urquijo, presidente del comité organizador, señaló que comunicaría al rey el resultado.

La prensa recogió además que Alfonso XIII había mostrado interés por estas regatas y que incluso podía llegar a presenciar la final si sus obligaciones se lo permitían.


5 de octubre: el temporal obliga a suspender

La final estaba prevista para el domingo 5 de octubre de 1919.

El público acudió en masa.

Trenes y tranvías llegaron llenos, y los muelles de Portugalete, Santurce y Las Arenas volvieron a abarrotarse.

Pero el tiempo empeoró de forma extraordinaria.

La lluvia se hizo cada vez más intensa, el viento aumentó y la visibilidad empeoró.

Los equipos llegaron a estar preparados dentro de sus traineras, pero finalmente el jurado decidió aplazar la prueba.

La final se trasladó al día siguiente.


6 de octubre: llega la definitiva

El lunes 6 de octubre, a pesar de que el tiempo seguía siendo inestable, la regata pudo disputarse.

La salida se dio aproximadamente a la 1:38 de la tarde.

Frente a frente estaban las dos mejores tripulaciones de toda la competición:

San Sebastián y Ciérvana.

Y lo hacían con las embarcaciones intercambiadas.

Era la prueba definitiva.

San Sebastián vence por catorce segundos

La lucha volvió a ser muy disputada.

Pero esta vez San Sebastián consiguió imponerse de forma definitiva.

La crónica publicada al día siguiente lo resume con claridad:

San Sebastián venció por catorce segundos.

Con ello, la tripulación donostiarra se proclamó vencedora absoluta de las regatas y obtuvo el primer premio de:

10.000 pesetas

Ciérvana, segunda clasificada, recibió:

6.000 pesetas.

elcorreo-not-19191007-003.pdf



La tripulación vencedora

La crónica final publicó además los nombres de los integrantes del equipo de San Sebastián, algo de enorme valor porque permite rescatar del anonimato a quienes protagonizaron aquella victoria.

El patrón era:

Francisco Zubiaurre

Entre los remeros se leen con claridad:

Sebastián Baquerín, Juan Caperechiki, José Juan Aldanondo, Roque Landa, Valentín Baqueriza, Fermín Aristiguieta, Francisco Blanco, Marcial Álvarez, José Valenciaga, Antonio Baqueriza, José María Zubiaurre, Javier Galdós, Celedonio Aristiguieta

Y como suplentes:

Gregorio Canal, Pascual Vicuña, Ignacio Idiaquez.


Una victoria de gran mérito

El triunfo de San Sebastián fue importante no solo por el premio económico.

También lo fue por la forma en que se consiguió.

La tripulación donostiarra había logrado primero clasificarse entre los mejores, después imponerse en la segunda prueba y finalmente ganar la regata definitiva en unas condiciones poco favorables y utilizando la embarcación que había correspondido a su rival.

Era, por tanto, una victoria que premiaba sobre todo la calidad de los hombres.


Un final de respeto entre rivales

Tras la regata, los equipos acudieron al Club Marítimo del Abra para recibir los premios.

San Sebastián recogió las 10.000 pesetas.

Ciérvana, las 6.000.

Y entonces tuvo lugar una de las escenas más bonitas de toda la competición.

La prensa relata que los remeros donostiarras y los de Ciérvana volvieron a abrazarse, mostrando una relación de respeto y afecto entre vencedores y vencidos.

Después de varios días de competición, lluvia, tensión y rivalidad, quedó por encima de todo el reconocimiento mutuo.


San Sebastián, vencedor de 1919

La edición de 1919 dejó así un vencedor claro:

San Sebastián

Con Francisco Zubiaurre como patrón.

Con una tripulación que fue superando cada fase de la competición.

Y con una victoria final por catorce segundos frente a Ciérvana.

Aquella jornada del 6 de octubre de 1919 convirtió a los donostiarras en los grandes vencedores de unas regatas que habían reunido a algunos de los mejores remeros de la costa.

No fue una victoria fácil.

Y precisamente por eso merece ocupar un lugar destacado en la historia del remo vasco.


Fuentes consultadas

El Noticiero Bilbaíno, 30 de septiembre de 1919, p. 3. Información sobre las primeras eliminatorias, composición de las series y clasificación de los equipos.


El Noticiero Bilbaíno, 1 de octubre de 1919, p. 3. Crónica de la segunda prueba, tiempos, clasificación de San Sebastián y Ciérvana para la final, premios e intercambio de traineras.


El Noticiero Bilbaíno, 6 de octubre de 1919, p. 1. Relato del temporal, aplazamiento de la final y nueva convocatoria para el día siguiente.


El Noticiero Bilbaíno, 7 de octubre de 1919, p. 3. Crónica de la regata definitiva, victoria de San Sebastián por catorce segundos, entrega de premios y relación de la tripulación vencedora.


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