Lequeitio, septiembre de 1880. Una regata de traineras durante las fiestas de San Antolín

El 22 de septiembre de 1880, El Noticiero Bilbaíno publicó una correspondencia remitida desde Lequeitio dos días antes, en la que se hacía balance de las fiestas celebradas en honor de San Antolín.
Entre los actos organizados figuraba una regata de traineras de marineros, una referencia especialmente valiosa por su antigüedad y por la claridad con la que el periódico identifica tanto el tipo de embarcación como la condición marinera de sus participantes.
Escasa participación por la reducida cuantía del premio
La crónica no ofrece nombres de embarcaciones, patrones, tripulaciones ni pueblos participantes. Tampoco facilita el recorrido, el resultado o la clasificación de la prueba.
Sin embargo, sí explica por qué la regata despertó menos interés del esperado. Según el corresponsal, acudieron pocas traineras porque el premio establecido era demasiado reducido para una competición de esas características.
El periódico señala:
«No se presentaron á la lid de la regata de traineras de marineros, pues el premio era exiguo para esta clase de juego.»
Es decir, no acudieron suficientes traineras a competir, ya que el premio se consideraba demasiado reducido.
La expresión utilizada por el cronista permite entender que la participación en una regata suponía un esfuerzo considerable para los marineros. Preparar una trainera, reunir una tripulación y competir requería tiempo y dedicación, por lo que un premio pequeño podía resultar insuficiente para atraer a los participantes.
Una prueba integrada en las fiestas populares
La regata formaba parte de un programa festivo más amplio. El corresponsal menciona también un partido de pelota, la iluminación del paseo y los fuegos artificiales, aunque se muestra bastante crítico con la organización general de los festejos.
A su juicio, el partido de pelota tampoco había estado a la altura de lo anunciado y los fuegos artificiales habían sido escasos. La iluminación de la alameda fue uno de los pocos elementos que recibió un elogio claro.
Esta circunstancia sitúa la regata de traineras dentro de la vida cotidiana de las villas costeras: no aparece todavía presentada como una gran competición independiente, sino como uno de los actos incluidos en las fiestas patronales.
La difícil situación de los marineros
La misma correspondencia contiene además una reflexión social de gran interés. El cronista habla de las dificultades económicas que atravesaban los marineros cuando las campañas de pesca resultaban malas.
Afirma que quienes se ganaban el sustento luchando contra el mar apenas habían pescado y advertía que el invierno se aproximaba. Si también fallaban las campañas del bonito y del besugo, muchas familias marineras podían quedar sumidas en la pobreza.
El periódico elogia por ello a un vecino que, como hacía habitualmente, había repartido una cantidad de dinero entre los marineros y las personas necesitadas de la localidad.
Este pasaje ayuda a comprender que los participantes en aquellas primeras regatas no eran deportistas profesionales. Eran hombres de mar, dependientes de una actividad peligrosa e incierta, que utilizaban embarcaciones vinculadas directamente a su trabajo diario.
Comentario histórico
Esta noticia de 1880 constituye, por el momento, el punto de partida de nuestra investigación sobre la presencia de las regatas de traineras en la prensa histórica.
Su importancia no reside en el resultado deportivo —que el periódico no ofrece—, sino en varios detalles fundamentales:
La prensa emplea expresamente la denominación «regata de traineras de marineros». La prueba aparece integrada en las fiestas patronales de una villa costera. La participación dependía en buena medida de la cuantía de los premios. Y los protagonistas pertenecían a una comunidad marinera cuya economía estaba sujeta a la dureza y la incertidumbre de la pesca.
Todavía no encontramos aquí las grandes rivalidades entre pueblos, los nombres de las traineras o las clasificaciones detalladas que aparecerán en épocas posteriores. Estamos ante una etapa mucho más temprana, en la que la regata parece conservar una relación directa con el mundo laboral y festivo de los pescadores.
Precisamente por ello, este pequeño recorte posee un gran valor: muestra que en 1880 las regatas de traineras ya estaban presentes en las celebraciones populares de la costa vizcaína y eran suficientemente conocidas como para que el periódico no necesitara explicar qué era una trainera ni en qué consistía la competición.
Nota del investigador
La fecha utilizada para ordenar este capítulo es la de publicación del periódico, 22 de septiembre de 1880, aunque la correspondencia está fechada en Lequeitio el 20 de septiembre.
La noticia no permite identificar las traineras que iban a participar, sus localidades de procedencia, el recorrido previsto ni la cuantía exacta del premio. Tampoco queda completamente claro si la prueba llegó a celebrarse con una participación reducida o si finalmente no pudo disputarse. El texto únicamente señala que no se presentaron suficientes participantes porque el premio era considerado exiguo.
Por tanto, conviene mantener abierta la investigación por si otros números del periódico, programas de fiestas o publicaciones posteriores aportan nuevos datos sobre aquella regata de San Antolín de 1880.
Nota sobre la grafía: En este blog, los nombres de las localidades se transcriben tal y como aparecen escritos en la prensa histórica consultada, respetando la grafía utilizada en cada época. En este caso, a finales del siglo XIX, encontramos la denominación «Lequeitio», que conservamos como parte del propio documento histórico.


