top of page

La carretera de San Fuentes al Puerto de Cierbana, 1887

akalsuelme
16 jul
3 min de lectura
Carretera desde Sanfuentes. hacia el Puerto de Cierbana. Primavera de 1887
Carretera desde Sanfuentes. hacia el Puerto de Cierbana. Primavera de 1887

Hay obras que transforman un paisaje y otras que cambian el destino de un pueblo.

La carretera que comenzó a construirse hacia Ciérbana en la primavera de 1887 pertenecía a estas últimas.


Hoy resulta difícil imaginar que un lugar situado a tan poca distancia de Gallarta permaneciera durante siglos prácticamente aislado. Sin embargo, así lo describía El Noticiero Bilbaíno. El puerto de Ciérbana era conocido por todos, pero llegar hasta él seguía siendo una tarea complicada. Sus productos apenas podían salir del concejo y, en muchas ocasiones, era necesario transportarlos a lomos de caballerías por caminos difíciles y poco adecuados para un tráfico continuo.


Aquella situación comenzaba, por fin, a cambiar.

El Ayuntamiento de Abanto y Ciérbana había acordado años antes abrir un camino que uniera Gallarta con el puerto de Ciérbana. El primer tramo, desde Gallarta hasta el Pino del Casal, ya estaba construido. Ahora llegaba el momento de afrontar la segunda fase, la más esperada y también la más compleja, la que debía prolongar la comunicación hasta el puerto atravesando un terreno de relieve accidentado.


Pocos días después, otra noticia publicada por el mismo periódico anunciaba que los trabajos iban a comenzar de inmediato. Aquella breve información, casi perdida entre otras noticias del distrito minero, marcaba en realidad el inicio de una transformación largamente esperada por los vecinos.


La carretera no respondía únicamente a una necesidad de comunicación.

Representaba la posibilidad de que Ciérbana dejara atrás un aislamiento que limitaba desde hacía generaciones el desarrollo de sus recursos.

El propio periódico recordaba que el concejo poseía una riqueza agrícola extraordinaria. Sus viñedos habían llegado a producir, en los mejores años, cuatrocientas mil cántaras de vino, considerado entre los mejores del Señorío de Vizcaya. Sin embargo, aquella riqueza encontraba un obstáculo permanente: la dificultad para transportar la producción hasta los mercados.


La nueva carretera pretendía cambiar esa realidad.

El cronista miraba incluso más allá. Estaba convencido de que, una vez abierta la comunicación con el puerto, podrían establecerse industrias dedicadas a la preparación y conservación del pescado, aprovechando la privilegiada situación de Ciérbana junto a la entrada de la ría de Bilbao.


Era una visión de futuro.

La carretera no solo facilitaría la salida del vino y de los productos del campo. También acercaría el puerto al resto del valle, favorecería nuevas actividades económicas y convertiría un rincón históricamente apartado en un lugar mucho mejor comunicado.

Leída hoy, esta noticia adquiere un valor especial.

No habla de grandes inauguraciones ni de discursos solemnes.

Habla del momento en que comenzaron a trabajar los primeros peones, cuando las herramientas empezaron a abrir paso entre la tierra y la roca para unir definitivamente el valle con el mar.


Aquellos hombres no estaban construyendo únicamente una carretera.

Estaban tendiendo un puente entre dos realidades que durante siglos habían vivido casi separadas: la del interior minero y agrícola del valle de Somorrostro y la del pequeño puerto de Ciérbana, abierto al Cantábrico.


Con el tiempo llegarían nuevas mejoras, nuevos caminos y nuevas infraestructuras.

Pero todo gran cambio tiene un primer paso.

Y, para Ciérbana, aquel primer paso comenzó en la primavera de 1887, cuando el viejo proyecto de unir Gallarta con el puerto dejó de ser un deseo para convertirse, por fin, en una obra visible sobre el terreno.


Quizá los vecinos no podían imaginar entonces hasta qué punto aquella carretera transformaría la vida del concejo. Lo que sí sabían era que, por primera vez, el aislamiento empezaba a quedar atrás. Cada metro abierto en la ladera acercaba un poco más a Ciérbana al resto de Vizcaya y permitía que el puerto, los viñedos y el trabajo de sus gentes dejaran de depender únicamente de los viejos caminos de herradura.


Hoy recorremos ese trayecto en apenas unos minutos, casi sin detenernos a pensar en él. Sin embargo, detrás de cada curva permanece la memoria de aquellos primeros trabajos iniciados en 1887, cuando una carretera comenzó a escribir una nueva etapa en la historia de Ciérbana.


Fuentes consultadas

  • El Noticiero Bilbaíno, 15 de abril de 1887. Información sobre el inicio de las obras de la carretera de Ciérbana y otras mejoras en el distrito minero.

  • El Noticiero Bilbaíno, 15 de abril de 1887. Artículo dedicado a la carretera de Ciérbana, su trazado, el aislamiento del concejo y la importancia económica de la comunicación con el puerto.


Nota sobre la toponimia: En este artículo se conserva la grafía histórica Ciérbana, tal como aparece en la prensa de la época. Actualmente, el municipio se denomina Zierbena.

bottom of page