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Julio 1885 | Santander espera a las traineras de Bermeo y Ondárroa

akalsuelme
27 ago
4 min de lectura
Recreación histórica: Estampa de la bahía de Santander hacia 1914. Una evocación del paisaje marítimo santanderino y de las aguas que fueron escenario de las primeras regatas de traineras documentadas en nuestra investigación.
Recreación histórica: Estampa de la bahía de Santander hacia 1914. Una evocación del paisaje marítimo santanderino y de las aguas que fueron escenario de las primeras regatas de traineras documentadas en nuestra investigación.

A finales de julio de 1885, Santander se preparaba para una de esas jornadas en las que el mar dejaba por unas horas de ser únicamente lugar de trabajo para convertirse también en escenario de competición.

Las Regatas Internacionales de Santander, organizadas por el Club de Regatas de la ciudad para el 1 de agosto, reunían pruebas a vela y a remo. Pero para nuestra historia hay una que destaca sobre todas las demás.

La reservada expresamente a las traineras.

Y gracias a dos noticias publicadas en días consecutivos podemos seguir casi paso a paso cómo comenzaba a tomar forma aquella competición.


Doce remos y un timonel

A finales de julio de 1885, El Noticiero Bilbaíno adelantaba las principales condiciones de las regatas.

La prueba de traineras estaba anunciada para las tres de la tarde y definía claramente cómo debían presentarse las embarcaciones:

«traineras á doce remos y Timonel»

Es un pequeño detalle, pero tiene un enorme valor para nuestra cronología.

Estamos en 1885 y la trainera aparece ya perfectamente reconocible dentro de una competición organizada: doce remeros y un timonel, trece hombres a bordo.

No estamos ante una referencia genérica a unas lanchas que deciden medir sus fuerzas. Hay una modalidad específica para traineras, un recorrido establecido, premios y una organización detrás.


Hasta la Peña de los Ratones

La regata tendría un recorrido de ida y vuelta.

Desde el punto que determinase el jurado, las traineras deberían dirigirse hasta la denominada Peña de los Ratones y regresar nuevamente al lugar de partida.

El periódico no proporciona en esta información la distancia total de la prueba, por lo que no necesitamos calcularla ni añadir nada que el documento no diga.

Lo que sí conocemos son los premios.

La trainera vencedora recibiría 2.000 reales: mil aportados por el Marqués de Comillas y otros mil por la Compañía Trasatlántica Mejicana.

Para la segunda clasificada se reservaban 1.000 reales, reunidos mediante distintas aportaciones.

Cantidades suficientemente importantes como para comprender que aquella carrera no era precisamente un entretenimiento menor.


Al día siguiente aparecen Bermeo y Ondárroa

Solo veinticuatro horas después, sobre el 25 de julio, el mismo periódico vuelve sobre la competición.

Esta vez el programa comienza a tener protagonistas.

La noticia llega desde Santander con una frase que transmite perfectamente la expectación existente:

«Las regatas á remo prometen dar juego este año»

Y enseguida aparecen dos nombres que nos interesan especialmente:

Bermeo y Ondárroa.

Según la información publicada, ya se encontraba organizada una tripulación formada por gente de Bermeo, mientras se preparaba otra compuesta por individuos de Ondárroa para acudir a las regatas.

De repente, aquella convocatoria del día anterior comienza a adquirir rostro.

Ya no tenemos solamente traineras de doce remos y timonel.

Tenemos pueblos preparando a sus hombres para competir.


Boinas encarnadas contra boinas azules

Y entonces aparece uno de esos detalles aparentemente pequeños que merece la pena guardar durante años.

El periódico señala:

«Los de Bermeo llevarán boinas encarnadas y los de Ondárroa azules»

No habla del color de las traineras.

Habla de las boinas de sus tripulantes.

Bermeo, encarnadas.

Ondárroa, azules.

Podemos imaginar perfectamente la utilidad de aquella sencilla distinción. Desde los muelles o desde otras embarcaciones, en medio del esfuerzo y del movimiento de los remos, aquellos colores permitirían reconocer a los hombres de cada localidad.

Y para nosotros, casi siglo y medio después, queda documentada una temprana forma de identificación visual de las tripulaciones.

No conviene ir más allá de lo que dice la fuente ni relacionar automáticamente aquellos colores con tradiciones posteriores.

Por ahora basta con conservar el dato.

En 1885, para aquellas regatas de Santander, los hombres de Bermeo llevarían boinas encarnadas y los de Ondárroa, azules.


Del trabajo a la competición

Hay algo especialmente interesante detrás de estas dos noticias.

La trainera que estamos encontrando durante estos años todavía pertenece profundamente al mundo del trabajo marinero. Es la embarcación de la pesca, de las largas jornadas en el Cantábrico y de los hombres que conocían el remo por necesidad mucho antes de utilizarlo para competir.

Pero aquí vemos esa misma embarcación entrando en otro escenario.

Una organización deportiva.

Un jurado.

Un recorrido.

Premios importantes.

Tripulaciones preparándose expresamente.

Incluso colores para distinguir a unos hombres de otros.

La transformación no ocurre de golpe. Precisamente lo bonito de seguir estas pequeñas noticias es contemplar cómo el mundo laboral de la trainera y el mundo de la competición todavía caminan juntos.


Santander, verano de 1885

Podemos imaginar la expectación durante aquellos últimos días de julio.

En Santander se preparaba la regata.

En Bermeo ya había una tripulación organizada.

En Ondárroa se estaba formando otra.

Doce hombres al remo.

Un timonel.

La Peña de los Ratones esperando al otro extremo del recorrido.

Y unas boinas encarnadas y otras azules que permitirían distinguir desde lejos quién era quién.

Pero aquí debemos detenernos.

Las noticias que tenemos corresponden a la anteultima semana de julio.

La regata estaba prevista para el 1 de agosto.

Por tanto, con estos documentos todavía no sabemos quién tomó finalmente la salida, cómo se desarrolló la prueba ni quién consiguió la victoria.

Eso pertenece a la siguiente página de la historia.


Fuentes consultadas

El Noticiero Bilbaíno, julio de 1885. Información sobre el programa de las Regatas Internacionales de Santander organizadas por el Club de Regatas, con una prueba al remo reservada a traineras de doce remos y timonel, recorrido hasta la Peña de los Ratones y regreso, y premios para las primeras clasificadas.

El Noticiero Bilbaíno, julio de 1885. Información previa a las mismas regatas, en la que se anuncia una tripulación de Bermeo ya organizada y otra de Ondárroa en preparación, señalándose que los primeros llevarían boinas encarnadas y los segundos boinas azules.

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