Diciembre de 1952: La Playa de la Arena y una avioneta
Hay noticias que conservan intacta la capacidad de sorprender, incluso más de setenta años después. Hoy resulta difícil imaginar una avioneta aterrizando sobre la arena de una playa. Sin embargo, en el invierno de 1952, aquello fue exactamente lo que ocurrió en La Arena, dejando una escena que muchos vecinos recordarían durante toda su vida.
La protagonista de aquel episodio fue una Auster Aircraft, una pequeña avioneta británica muy popular en Europa durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Diseñada para vuelos ligeros de observación, enlace, instrucción y transporte de corta distancia, destacaba por su reducido peso y por una cualidad extraordinaria: podía despegar y aterrizar en espacios muy cortos y sobre terrenos poco preparados, una característica que acabaría resultando decisiva aquella tarde. No era un gran avión comercial ni un aparato de combate, sino una aeronave versátil concebida para vuelos ligeros y de proximidad.
El 3 de diciembre de 1952, informaban en la prensa que aquella Auster despegó del aeropuerto de Sondica con destino a Santander. En el viaje de regreso, días antes de esta noticia el capitán José Luis Aresti y el teniente Miguel Ruiz de Asúa detectaron que dos cilindros del motor no funcionaban correctamente. Ante la avería decidieron extremar las precauciones y buscar un lugar seguro donde tomar tierra antes de que la situación pudiera complicarse.
Aunque su primera intención fue dirigirse hacia Laredo, pero el anochecer comenzaba a caer sobre la costa. Entonces fijaron la vista en la amplia playa de La Arena, cuya longitud y firmeza ofrecían una oportunidad excepcional para intentar un aterrizaje de emergencia.
La maniobra resultó impecable. Gracias a la experiencia de los pilotos, la avioneta se posó sobre la arena sin sufrir daños y sus ocupantes salieron completamente ilesos. Lo que pudo haber terminado en accidente quedó reducido a una anécdota que enseguida atrajo la atención de los vecinos de la zona.

Muchos acudieron hasta la playa para ofrecer ayuda, aunque pronto comprobaron que todo había quedado en un susto. Durante unas horas, aquella tranquila playa de Somorrostro se convirtió en un improvisado aeródromo, una imagen que hoy resulta casi imposible de imaginar.
Más de siete décadas después, esta noticia sigue recordándonos una época en la que el paisaje era muy distinto al actual y en la que una sencilla avioneta británica, concebida para vuelos ligeros y capaz de operar en lugares poco habituales, encontró en la arena de La Arena el mejor lugar posible para regresar con seguridad a tierra firme.
Fuente consultada
«En la playa de La Arena aterrizó forzosamente una avioneta. Y gracias a la pericia de los pilotos el accidente no tuvo consecuencias». El Correo Español – El Pueblo Vasco, 3 de diciembre de 1952.


