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Agosto de 1896 | Bilbao convierte la ría en un gran campo de regatas: Guetaria vence, Bermeo aprieta y Santurce presenta dos traineras

akalsuelme
30 ago
8 min de lectura
Recreación histórica de las regatas de traineras en la ría de Bilbao, agosto de 1896. Bajo un cielo todavía cargado de lluvia, el público se agolpa sobre el puente del Arenal y en las orillas para contemplar el paso de las traineras. Aquel 27 de agosto, siete embarcaciones de Guetaria, Bermeo, Arminza y Santurce se disputaron sobre seis millas una de las grandes citas de las fiestas bilbaínas, con la ría convertida por unas horas en un inmenso campo de regatas.
Recreación histórica de las regatas de traineras en la ría de Bilbao, agosto de 1896. Bajo un cielo todavía cargado de lluvia, el público se agolpa sobre el puente del Arenal y en las orillas para contemplar el paso de las traineras. Aquel 27 de agosto, siete embarcaciones de Guetaria, Bermeo, Arminza y Santurce se disputaron sobre seis millas una de las grandes citas de las fiestas bilbaínas, con la ría convertida por unas horas en un inmenso campo de regatas.

Las grandes regatas de traineras celebradas en Bilbao el 27 de agosto de 1896 no fueron una ocurrencia improvisada de las fiestas de verano.

Detrás de aquella tarde de remo hubo meses de preparación, un reglamento detallado, importantes premios y una convocatoria que terminó llevando hasta la ría embarcaciones procedentes de distintos pueblos de la costa.

Cuando llegó el momento de competir, siete traineras tomaron finalmente la salida.

Había representantes de Guetaria, Bermeo, Arminza y Santurce.

Y bajo un cielo que había descargado lluvia durante buena parte de la jornada, la ría de Bilbao terminó convirtiéndose en un auténtico campo de regatas.

La victoria viajaría hasta Guetaria.

Pero para llegar hasta aquel momento hay que retroceder varios meses.


Marzo de 1896: Bilbao empieza a preparar sus fiestas

Ya en marzo, la comisión de festejos del Ayuntamiento de Bilbao trabajaba en un ambicioso programa para las celebraciones de agosto.

Entre los espectáculos que se estaban proyectando aparecían un torneo al estilo antiguo, una cascada luminosa en el paseo del Arenal, una cabalgata de bicicletas, una gran fiesta en la ría y, expresamente:

«regatas de traineras y lanchas».

La distinción es interesante.

Desde el principio, el Ayuntamiento hablaba separadamente de traineras y lanchas, anticipando unas fiestas en las que la ría tendría un protagonismo especial.

Todavía faltaban más de cinco meses para la competición, pero las regatas ya estaban sobre la mesa.


Un reglamento para las grandes regatas

A comienzos de julio conocemos ya con mucho más detalle lo que Bilbao estaba preparando.

El programa oficial de las «Grandes regatas en la ría de Bilbao organizadas por el Excmo. Ayuntamiento» establecía incluso las dimensiones que debían tener las traineras:

entre 40 y 42 pies de eslora y entre 6 y 7 pies de manga.

Y fijaba también la composición de sus tripulaciones:

«con 12 remos y patrón.»

Doce remeros y un patrón.

Trece hombres a bordo de cada trainera.

Los botes constituían una categoría diferente: debían medir entre 24 y 30 pies de eslora y competir con cuatro remos y timón.


2.750 pesetas para las traineras

Los premios muestran la importancia que el Ayuntamiento quiso conceder a la competición.

Para las traineras se establecieron:

Primer premio — 1.500 pesetas y una bandera. Segundo premio — 750 pesetas.Tercer premio — 500 pesetas.

En total, 2.750 pesetas.

Los botes tendrían sus propios premios: 250 pesetas y bandera para el primero, 100 para el segundo y 50 para el tercero.

Bilbao no estaba organizando una pequeña diversión añadida al programa festivo. La cuantía de los premios y el detallado reglamento muestran la entidad que se pretendía dar a aquellas regatas.


Del puente del Arenal al Dique

También estaba perfectamente previsto el escenario.

Las traineras debían partir del puente del Arenal, navegar por la ría hasta el Dique, efectuar allí la ciaboga y regresar nuevamente hasta el puente del Arenal.

Los botes tendrían otro recorrido: desde el puente de Achuri hasta La Salve, ciaboga y regreso.

Para garantizar que existiera verdadera competencia, el Ayuntamiento había previsto la participación de seis traineras y cuatro botes. Si no se alcanzaba ese número, el jurado podría modificar la categoría de los premios.

Inicialmente, las inscripciones debían formalizarse antes del 15 de agosto.

Pero algo no marchaba al ritmo esperado.


Bilbao amplía el plazo

A mediados de agosto apareció una noticia significativa:

«Ha sido prorrogado hasta el día 25 del actual el plazo para la inscripción de las traineras que han de tomar parte en las próximas fiestas.»

El Ayuntamiento daba diez días más.

La noticia no explica por qué fue necesaria aquella prórroga y, por tanto, no podemos atribuirle una causa concreta.

Lo único documentalmente seguro es que hasta el 25 de agosto se siguieron admitiendo inscripciones.

Y la espera dio resultado.

Cuando llegó el momento de competir, la crónica señalaría que había ocho traineras inscritas, aunque finalmente solamente siete tomarían la salida.


El sorteo comienza a poner nombres a las embarcaciones

En vísperas de la prueba se celebró públicamente el sorteo para establecer el orden de salida.

Una primera relación publicada por la prensa permitió conocer seis nombres:

Tres Hermanos, de Bermeo. Carnaval, de Bermeo. Magdalena, de Guetaria. Onofre Daniel, de Santurce. Echecalte.Jesusa, de Arminza.


Y aparecen cambios antes de la salida

La relación definitiva de las traineras que compitieron no coincidió exactamente con aquella primera lista del sorteo.

Cuando se publicó la crónica de resultados encontramos dos novedades importantes.

Magdalena, de Guetaria, ya no figura entre las siete participantes.

En su lugar aparece otra embarcación de la misma localidad:

Agustina, de Guetaria.

Y aparece además una tercera trainera de Bermeo que no figuraba en aquella primera relación:

San Francisco.

Las fuentes aportadas no explican qué ocurrió entre el sorteo y la competición ni permiten determinar cuál fue la octava trainera inscrita que finalmente no tomó la salida.

Por ello, es mejor conservar ambos documentos tal como son: una cosa es la relación publicada antes de la prueba y otra la relación de las siete embarcaciones que efectivamente compitieron.


27 de agosto: la lluvia amenaza las regatas

Llegó por fin el jueves 27 de agosto de 1896.

Y llegó con lluvia.

El tiempo había ocasionado ya problemas a las fiestas de Bilbao y el propio periódico anunciaba los actos de aquella jornada con una mezcla de esperanza y resignación:

«Las fiestas de hoy (si el tiempo no lo impide ¡dichoso tiempo!)…»

Las regatas de traineras estaban previstas para aquella tarde.

El programa oficial las había anunciado inicialmente para las cuatro y media, pero finalmente se fijaron para las tres, permitiendo así que el público pudiera acudir posteriormente a la corrida de toros.

Los botes competirían al día siguiente.

La organización tomó además precauciones para proteger el campo de regatas. Durante las pruebas, el comandante de Marina prohibió la circulación de otras embarcaciones por la parte de la ría destinada a la competición y evitó que los remolcadores navegaran por delante de los participantes, pues sus remolinos podían entorpecer la marcha de las embarcaciones.

Todo estaba preparado.

Faltaba que el tiempo concediera una tregua.


A las tres, la ría estaba esperando

Había llovido con fuerza hasta cerca de las tres de la tarde.

Pero las regatas se celebraron.

Y pese a la lluvia, la crónica señala que fueron presenciadas por numeroso gentío.

Las siete traineras debían enfrentarse sobre un recorrido que la crónica cifra en seis millas.

No salieron simultáneamente.

Lo hicieron sucesivamente, con dos minutos de separación, de modo que la clasificación final quedaría determinada por los tiempos empleados.

Y aquellos tiempos han quedado conservados.


Guetaria se impone en Bilbao

La más rápida fue Agustina, de Guetaria.

Detuvo el tiempo en:

41 minutos y 40 segundos.

Tras ella llegó la lucha por las otras dos plazas premiadas.

Carnaval, de Bermeo, realizó 43 minutos y 19 segundos.

Y apenas 21 segundos después, en tiempo empleado, quedó Jesusa, de Arminza:

43 minutos y 40 segundos.

La clasificación completa documentada fue:

1.º Agustina — Guetaria — 41 min 40 s

2.º Carnaval — Bermeo — 43 min 19 s

3.º Jesusa — Arminza — 43 min 40 s

4.º Tres Hermanos — Bermeo — 44 min 03 s

5.º San Francisco — Bermeo — 44 min 38 s

6.º Echecatte — Santurce — 46 min 09 s

7.º Onofre y Daniel — Santurce — 51 min 29 s

La superioridad de Agustina quedó reflejada en el cronómetro.

La trainera de Guetaria aventajó a Carnaval en 1 minuto y 39 segundos.


Guetaria, Bermeo y Arminza se reparten los premios

Los tres grandes premios quedaron, por tanto, repartidos entre tres localidades.

Guetaria se llevó la victoria con Agustina y recibió 1.500 pesetas y la bandera.

Bermeo, con Carnaval, obtuvo el segundo puesto y 750 pesetas.

Y Arminza, representada por Jesusa, consiguió el tercero y 500 pesetas.

Santurce no alcanzó premio, aunque había acudido con dos embarcaciones: Echecatte y Onofre y Daniel.

Bermeo, por su parte, tuvo una presencia especialmente numerosa en la clasificación definitiva: tres de las siete traineras que compitieron eran bermeanasCarnaval, Tres Hermanos y San Francisco— y una de ellas estuvo a punto de convertir en victoria aquella fuerte representación.


Del proyecto de marzo al cronómetro de agosto

Vista completa, la historia de estas regatas resulta mucho más interesante que una simple clasificación.

En marzo eran todavía unas palabras dentro de un proyecto de fiestas:

«regatas de traineras y lanchas».

Después llegaron el reglamento, las medidas de las embarcaciones, los doce remos y el patrón, el recorrido por la ría, los premios, las inscripciones, la prórroga del plazo, el sorteo y los nombres de las primeras traineras.

Y finalmente llegó el 27 de agosto.

Llovía.

Pero la ría se llenó de público y siete embarcaciones procedentes de Guetaria, Bermeo, Arminza y Santurce se enfrentaron al cronómetro sobre seis millas.

Aquel día no conocemos todavía los nombres de los hombres que ocuparon los bancos ni de los patrones que gobernaron las traineras. Las fuentes consultadas no los proporcionan.

Sí conocemos, sin embargo, los nombres que llevaban sus embarcaciones.

Agustina.Carnaval.Jesusa.Tres Hermanos.San Francisco.Echecatte.Onofre y Daniel.

Y conocemos el nombre que quedó por encima de todos ellos:

Agustina, de Guetaria.

Después de meses de preparativos, aquella tarde lluviosa de agosto de 1896, Guetaria se llevó de la ría de Bilbao 1.500 pesetas, una bandera y la victoria en una de las grandes regatas de las fiestas bilbaínas.


Una regata cercana que merece quedar anotada

En aquellos mismos días de agosto encontramos además otra noticia que ayuda a comprender hasta qué punto las traineras formaban parte de las fiestas de las poblaciones marineras.

En Castro Urdiales se celebraron unas regatas que El Noticiero Bilbaíno calificó de «reñidísimas».

Venció una trainera tripulada por marineros de Castro Urdiales, propiedad de D. Pedro Rivero, quien recibió 250 pesetas.

La breve noticia no proporciona el nombre de la embarcación, su patrón ni los componentes de la tripulación.

Existe además una pequeña incertidumbre respecto al día exacto de celebración. La edición está fechada el 18 de agosto de 1896 y habla de unos festejos terminados «ayer». Por ello, y ante la discordancia existente con otras referencias cronológicas, resulta preferible no fijar aquí una fecha exacta para aquella regata sin disponer de una nueva fuente que la confirme.

No pertenecía a las regatas de Bilbao, pero constituye un magnífico contrapunto: mientras Bilbao preparaba su gran competición de finales de agosto, las traineras seguían midiéndose también en otros puertos del Cantábrico.


Fuente consultada

El Noticiero Bilbaíno, marzo, julio y agosto de 1896.

Las distintas noticias consultadas permiten seguir la preparación de las regatas de Bilbao desde las primeras reuniones de la comisión municipal de festejos hasta la celebración de la prueba el 27 de agosto de 1896. Documentan el reglamento, las dimensiones de las traineras, la tripulación de doce remeros y patrón, los premios, las inscripciones, el sorteo previo, las condiciones de navegación y finalmente la clasificación y los tiempos de las siete traineras participantes.

Como referencia complementaria se ha consultado también El Noticiero Bilbaíno, agosto de 1896, para la noticia de las regatas celebradas durante los festejos de Castro Urdiales, en las que resultó vencedora una trainera tripulada por marineros de la localidad y propiedad de D. Pedro Rivero.

En las referencias documentales y en las citas se respeta la grafía original empleada por las fuentes históricas para los nombres de municipios, localidades y otros topónimos.

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