Agosto de 1891 | De Bermeo a Santander: la «Saturnina» y aquellos marineros que fueron a ganar

Lunes, 10 de agosto de 1891.
Aquel día, lejos de su puerto y de las aguas que conocían desde niños, un grupo de marineros de Bermeo se sentó a los remos de una embarcación llamada «Saturnina».
Estaban en Santander.
No conocemos sus nombres.
La prensa tampoco nos ha contado, al menos en la documentación localizada hasta ahora, cómo habían llegado hasta allí.
Y precisamente ese silencio deja una pregunta fascinante.
¿Cómo llegaron aquellos hombres de Bermeo hasta Santander?
Hoy basta mirar un mapa, calcular una ruta y pensar en carreteras, automóviles o transportes modernos.
Pero estamos hablando de 1891.
¿Cómo se organizó el viaje de aquellos marineros bermeanos? ¿Fueron por mar? ¿Viajaron en algún vapor? ¿Y la «Saturnina»? ¿Los esperaba ya en Santander, o existió algún otro arreglo previo que la breve noticia no explica?
No lo sabemos.
Y sería injusto inventarlo.
Lo único que podemos hacer es mirar hacia aquel Cantábrico de finales del siglo XIX e imaginar —sin convertir la imaginación en hecho histórico— todo lo que debió de rodear un desplazamiento de estas características.
Porque una cosa sí sabemos con certeza:
el 10 de agosto aquellos hombres de Bermeo estaban en Santander.
Y habían ido allí a remar.
Una tripulación de Bermeo y un patrón de Santander
La combinación resulta especialmente interesante.
La «Saturnina» estaba tripulada por marineros de Bermeo, pero quien ocupaba el puesto de patrón era santanderino.
La noticia no proporciona el nombre del patrón.
Tampoco el de ninguno de los bogadores.
Es una verdadera lástima, porque detrás de aquella escueta expresión —«marineros de Bermeo»— se esconden los hombres que protagonizaron esta historia.
Hombres con nombres, familias y casas en Bermeo que hoy no podemos identificar.
Pero la hemeroteca sí conservó aquello que hicieron.
Y el reloj se encargó de dejarlo escrito con absoluta precisión.
15 minutos y 59 segundos
Llegó el momento del regateo.
Varias embarcaciones se dispusieron a medir sus fuerzas en Santander.
La prensa utiliza precisamente la expresión «regateo de lanchas», aunque más adelante denomina también «traineras» a las embarcaciones participantes, un pequeño detalle terminológico que merece conservarse.
Y comenzó la lucha.
No necesitamos adornar el resultado.
Los números son suficientemente elocuentes.
1.ª «Saturnina» — 15 minutos y 59 segundos — 500 pesetas
A bordo:
marineros de Bermeo.
Al patrón:
un hombre de Santander.
La «Saturnina» fue la más rápida.
Y detrás llegó otra embarcación.
2.ª «La Marina» — 17 minutos — 250 pesetas
«La Marina» procedía de Las Presas, Santander.
Entre ambas había exactamente:
1 minuto y 1 segundo.
Después entró:
3.ª «La Manuela» — 17 minutos y 59 segundos
De «La Manuela» esta noticia no proporciona procedencia, tripulantes ni premio.
Y todavía hubo más embarcaciones.
Sus nombres tampoco aparecen, pero el periódico dejó un dato suficientemente revelador: la más rápida de todas las restantes necesitó 19 minutos.
Frente a ellas, los 15 minutos y 59 segundos de la «Saturnina» adquieren todavía más dimensión.
Quinientas pesetas y una victoria para llevar de regreso a Bermeo
El primer premio estaba dotado con:
500 pesetas.
El segundo, obtenido por «La Marina»:
250 pesetas.
Para las embarcaciones que habían participado sin conseguir premio podía quedar todavía algún reconocimiento.
La noticia señalaba que el Club estudiaba concederles una módica gratificación a modo de indemnización.
Es otro pequeño detalle que ayuda a reconstruir cómo se organizaban aquellas primeras competiciones.
Porque detrás de una regata había desplazamientos, hombres que dejaban durante un tiempo sus ocupaciones, embarcaciones, preparación y gastos que hoy apenas podemos reconstruir.
Bermeo, lejos de Bermeo
Quizá ahí esté una de las partes más hermosas de esta pequeña crónica.
Aquella no fue una victoria conseguida delante de casa. Los marineros habían dejado atrás Bermeo y, de una manera que la noticia no nos explica, habían llegado hasta Santander para ponerse a los remos de una embarcación que llevaba por nombre «Saturnina», gobernada además por un patrón santanderino.
No sabemos cómo hicieron aquel viaje ni qué circunstancias habían reunido a unos bogadores bermeanos con aquel patrón. Son preguntas que quedan abiertas y que quizá otra página de la hemeroteca consiga responder algún día.
Lo que sí sabemos es que allí estaban.
Y conviene recordar quiénes eran aquellos hombres. Eran marineros antes que deportistas. El remo pertenecía también a su trabajo, a la pesca y a una forma de vida aprendida durante generaciones junto al Cantábrico. Cuando una cuadrilla de Bermeo se sentaba a competir lejos de su puerto, llevaba consigo algo más que la fuerza de sus brazos: llevaba una tradición marinera entera.
La crónica nos ha permitido además recuperar tres nombres que merece la pena conservar: «Saturnina», «La Marina» y «La Manuela». Quizá vuelvan a aparecer en otras regatas y, con un poco de fortuna, alguna noticia futura nos permita incluso poner nombre al patrón de la vencedora y a aquellos hombres de Bermeo.
Y después, el regreso
Terminada la regata, la prensa guarda silencio.
No sabemos cuándo regresaron los bermeanos, cómo realizaron el viaje de vuelta ni qué recibimiento encontraron al llegar a casa. Y no hace falta inventarlo.
Porque lo que conocemos ya resulta suficientemente hermoso.
El lunes 10 de agosto de 1891, unos marineros de Bermeo compitieron lejos de su puerto, en Santander, y vencieron.
Tres días después, el periódico dejó constancia de aquella pequeña hazaña.
Más de un siglo ha pasado desde entonces y hemos perdido sus nombres y sus rostros. Pero no se perdió del todo su historia.
Una vieja columna de periódico consiguió guardar algo de ellos.
Eran marineros de Bermeo.
Y aquel día, lejos de casa, ganaron.
15 minutos y 59 segundos que la prensa no olvidó
El periódico que recogió la noticia salió tres días después, el jueves 13 de agosto de 1891.
Fuente consultada
El Noticiero Bilbaíno, 13 agosto de 1891. Pagina 2. Información relativa al regateo de lanchas celebrado en Santander el 10 de agosto de 1891, en el que la «Saturnina», tripulada por marineros de Bermeo y gobernada por un patrón santanderino, obtuvo el primer premio con un tiempo de 15 minutos y 59 segundos.
La clasificación recogida sitúa en segundo lugar a «La Marina», de Las Presas (Santander), con 17 minutos y un premio de 250 pesetas, y en tercero a «La Manuela», con 17 minutos y 59 segundos. La «Saturnina» recibió 500 pesetas como vencedora. La misma información señala que el Club estudiaba conceder una módica gratificación a las traineras participantes que no habían obtenido premio.
En las referencias documentales y en las citas se respeta la grafía original empleada por las fuentes históricas para los nombres de municipios, localidades y otros topónimos.


