Agosto de 1882 | Portugalete y el Abra se preparan para la gran fiesta de las traineras

En el verano de 1882, Portugalete comenzaba a vestirse de fiesta.
El muelle, la música, los vecinos y visitantes que llegarían hasta la villa… y, sobre todo, el mar. Porque entre los acontecimientos más esperados de aquellas jornadas estaban las regatas de traineras.
Las viejas páginas de El Noticiero Bilbaíno nos permiten hoy reconstruir no solamente una competición, sino también algo mucho más hermoso: cómo se preparaba y se vivía una jornada de regatas en el Abra a finales del siglo XIX.
Doce remeros, un patrón y el Abra por delante
A finales de julio se publicaban las bases de las Regatas Marítimas de Portugalete, previstas para comienzos de agosto.
Podían presentarse lanchas traineras de toda la costa cantábrica, siempre que midieran entre 33 y 44 pies.
Cada una debía llevar doce remeros y un patrón.
No era una carrera improvisada.
El reglamento establecía la salida frente al muelle Nuevo, la navegación hasta una baliza situada junto al muelle del Fraile y el posterior regreso. Incluso se contemplaban sanciones para quien cerrase el paso a otra embarcación o tratase de embestirla intencionadamente.
Y había mucho en juego:
1.500 reales para la primera, 1.000 para la segunda y 500 para la tercera.
Aquellas traineras procedían todavía del mundo cotidiano de la mar, pero sobre el agua empezaban a encontrarse con algo que cada vez se parecía más a una competición organizada.
Portugalete se engalana
Cuando se acercó el día señalado, la prensa comenzó a hablar ya del ambiente.
El muelle destinado al público estaba siendo engalanado. Habría música, cucañas y otros entretenimientos populares. Portugalete esperaba visitantes y las regatas se convertían en uno de los grandes atractivos de sus fiestas.
Resulta fácil imaginar aquella estampa.
El puerto lleno de gente.
Las embarcaciones preparándose.
Los patrones dando las últimas indicaciones.
Los bogadores esperando el momento de ocupar sus bancadas.
Y frente a todos ellos, el Abra.
Pero aquel verano guardaba todavía otra gran jornada marítima.
Traineras de pesca y lemanaje
Pocos días después se anunciaban unas Regatas Internacionales, organizadas bajo la dirección del Club Náutico de Bilbao y previstas para mediados de agosto en el Abra y la desembocadura de la ría.
Entre las pruebas de vela y otras embarcaciones aparecía una denominación especialmente valiosa para comprender de dónde venían aquellas traineras:
«Lanchas traineras de pesca y lemanaje, con catorce remos.»
La frase nos devuelve directamente a su origen.
No hablamos todavía de embarcaciones nacidas exclusivamente para competir. Eran traineras vinculadas al trabajo de la mar, a la pesca y al lemanaje, cuyos hombres convertían durante unas horas su oficio y su fuerza en una carrera.
La prueba tendría un recorrido de dos millas, alrededor de 3,7 kilómetros, y premios de 2.000, 1.000 y 400 reales.
La organización revela además la dimensión que estaban alcanzando estos acontecimientos. Aparecen vinculados los ayuntamientos de Bilbao, Portugalete, Santurce y Algorta, junto a sociedades, empresas y entidades relacionadas con la vida de la ría.
Incluso un vapor, el «Volador», había sido contratado para llevar al jurado, invitados y socios hasta el Abra y permitirles contemplar las regatas desde el mar.
Cuando el trabajo empezó a convertirse en competición
Estas noticias de 1882 nos permiten contemplar un momento fascinante.
Las traineras todavía pertenecían profundamente al mundo laboral de los pescadores y hombres de mar. Sin embargo, alrededor de ellas empezaban a aparecer reglamentos, jurados, inscripciones, recorridos establecidos, importantes premios económicos y un público que acudía expresamente para contemplarlas competir.
Portugalete y el Abra estaban convirtiéndose en escenario de algo nuevo.
Aquellos hombres probablemente no podían imaginar hasta dónde llegaría algún día aquella rivalidad nacida entre embarcaciones de trabajo.
Pero ya estaban allí los ingredientes.
Una trainera. Un patrón. Los hombres en sus bancadas. Y otro pueblo esperando al otro lado del agua.
El remo comenzaba a escribir su propia historia.
Fuentes consultadas
El Noticiero Bilbaíno, julio y agosto de 1882. Informaciones y programas relativos a las regatas marítimas de Portugalete y a las Regatas Internacionales celebradas en aguas del Abra bajo la dirección del Club Náutico de Bilbao.


