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19 de octubre de 1972. El primer invierno pone a prueba las obras del Superpuerto

akalsuelme
27 jun
2 min de lectura

Cuando apenas habían transcurrido unos meses desde el inicio de la construcción del dique de abrigo del futuro Superpuerto de Bilbao, las obras se enfrentaban a su primera gran prueba: el mar Cantábrico.


Hasta aquel momento los trabajos avanzaban según lo previsto. Ya se habían levantado aproximadamente 400 metros del dique, pero la estructura todavía se encontraba en una fase muy inicial. El primer manto de escollera estaba colocado, aunque aún faltaba instalar el definitivo revestimiento de grandes bloques de hormigón, algunos de entre 50 y 120 toneladas, que serían los encargados de proteger la obra frente a los temporales.


Los propios ingenieros reconocían que el invierno marcaría un antes y un después. Una galerna con olas de cinco metros podía dañar seriamente lo construido hasta entonces y retrasar el ritmo de las obras. Incluso con un oleaje mucho más moderado, de apenas dos metros, los grandes ganguiles encargados de transportar y verter la piedra no podían trabajar con seguridad.


El ganguil, una embarcación especializada en obras portuarias, era el encargado de transportar y verter la piedra de escollera con la que se iba ganando terreno al mar y construyendo el dique del futuro Superpuerto.
El ganguil, una embarcación especializada en obras portuarias, era el encargado de transportar y verter la piedra de escollera con la que se iba ganando terreno al mar y construyendo el dique del futuro Superpuerto.

La preocupación era tal que la dirección de la obra decidió apoyarse diariamente en los partes meteorológicos elaborados por el conocido hombre del tiempo Mariano Medina.


Cada jornada llegaban previsiones detalladas sobre la altura de las olas, su dirección, el periodo del oleaje y la evolución prevista para los días siguientes. Aquella información determinaba si era posible continuar los trabajos o si, por el contrario, había que esperar a que el mar concediera una tregua.


Visto con la perspectiva de hoy, esta noticia nos permite comprender que la construcción del Superpuerto no fue únicamente una gigantesca obra de ingeniería. También fue una lucha diaria contra la naturaleza. Cada metro ganado al mar exigía paciencia, planificación y una continua adaptación a las condiciones del Cantábrico.


Este pequeño episodio, publicado en octubre de 1972, nos muestra un instante muy concreto de aquella transformación histórica. El dique apenas comenzaba a dibujar la nueva costa y, mientras las máquinas seguían avanzando, el mar recordaba cada día quién imponía las reglas.


Fuente consultada

El Correo Español – El Pueblo Vasco, 19 de octubre de 1972. Reportaje sobre el avance de las obras del dique de abrigo del Superpuerto de Bilbao.

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