top of page

18 de junio de 1972: inicio oficial del Superpuerto

akalsuelme
27 jun
3 min de lectura


Hay días que pasan desapercibidos y otros que, sin que apenas nadie sea consciente en ese instante, terminan marcando un antes y un después en la historia de un lugar.

El 18 de junio de 1972 fue uno de esos días.


Aquella tarde de domingo, frente a Punta Lucero, comenzaba oficialmente la construcción del Superpuerto de Bilbao. Para muchos era el inicio de una gran obra de ingeniería destinada a impulsar el desarrollo económico de Bizkaia. Para otros, especialmente para quienes habían crecido recorriendo aquellas campas, pescando entre las rocas o contemplando el mar desde aquellos acantilados, sin saberlo estaban asistiendo al principio del final de un paisaje que había permanecido prácticamente inalterado durante generaciones.


Hoy podemos imaginar aquella escena.

Las embarcaciones esperan sobre las tranquilas aguas del Abra. En ellas viajan las autoridades provinciales, los responsables del Puerto de Bilbao y el ministro de Obras Públicas, Gonzalo Fernández de la Mora. Desde el mar observan la imponente ladera de Punta Lucero, todavía intacta, con el mismo aspecto que habían conocido marineros, pescadores y vecinos durante siglos.


Llega el momento señalado.

A una orden del ministro, 4.700 kilogramos de explosivos hacen temblar la montaña. El estruendo resuena por toda la costa mientras 80.000 toneladas de roca se desprenden sobre el lugar donde comenzará a levantarse el gran dique rompeolas.


El Puerto de Ciervana - Junio de 1972
El Puerto de Ciervana - Junio de 1972

Poco después, ya en tierra, una enorme grúa de 127 toneladas deposita en el mar el primer gran bloque de hormigón. Las sirenas de las embarcaciones rompen el silencio y los aplausos acompañan un acto que quedará grabado para siempre como la colocación de la primera piedra del Superpuerto de Bilbao.


Aquellos hombres contemplaban el nacimiento de una infraestructura que cambiaría el futuro del puerto. Nosotros, con la perspectiva que da el paso de los años, sabemos además que también estaba cambiando para siempre el aspecto de esta costa.


El proyecto impresionaba por sus dimensiones.

El dique exterior, que arrancaría desde Punta Lucero, constituía la primera fase del nuevo puerto y requeriría unas cifras difíciles de imaginar para la época:

  • 11.500.000 toneladas de escollera.

  • 600.000 metros cúbicos de hormigón.


El propio periódico intentaba ayudar al lector a comprender semejante magnitud explicando que toda aquella piedra llenaría el antiguo estadio de San Mamés formando una montaña equivalente a un edificio de más de 220 plantas, mientras que el hormigón empleado bastaría para rellenar cuatro veces el entonces Pabellón de Deportes de Bilbao.


Pero detrás de aquellas cifras también había una montaña que empezaba a desaparecer.

Toda la piedra necesaria saldría de la cantera abierta en Punta Lucero, donde trabajarían gigantescas perforadoras, enormes palas hidráulicas y camiones de 75 toneladas, los mayores que existían entonces en España. Una central automática permitiría fabricar hasta 32 grandes bloques diarios, destinados a formar el rompeolas que protegería el futuro puerto.


Las obras, en realidad, ya habían comenzado meses antes.

Desde el 14 de diciembre de 1971, fecha de adjudicación del proyecto, el movimiento de tierras era constante. En apenas seis meses ya se habían desplazado aproximadamente 2.500.000 toneladas de roca, utilizando cerca de 400.000 kilogramos de explosivos. El plazo previsto para completar el dique era de cinco años, aunque la empresa constructora confiaba en terminarlo en cuatro.


Finalizado el acto, la comitiva se trasladó hasta Santurtzi, donde visitó el espigón número 2, preparado para recibir en fechas próximas el primer buque con petróleo destinado a la nueva refinería de Petronor. También inauguraron los Silos del Abra, capaces de almacenar 42.000 toneladas de grano y descargar 1.200 toneladas por hora.

Todo parecía anunciar una nueva etapa para Bizkaia.


Y así fue.

Con el paso de los años, el puerto fue creciendo mar adentro hasta ganar alrededor de 1.800 hectáreas al Cantábrico. El perfil de la costa cambió para siempre y muchos de aquellos lugares que formaban parte de la vida cotidiana de los vecinos quedaron ocultos bajo los diques, los rellenos y las instalaciones portuarias.


Quizá por eso hoy esta noticia tiene un valor que va mucho más allá de la ingeniería.

Nos permite regresar, aunque solo sea por un instante, al último momento en que aquella costa todavía conservaba buena parte de su aspecto original. Aún había rocas donde los pescadores buscaban pulpos cuando bajaba la marea. Aún existían rincones que muchos vecinos recorrían desde niños sin imaginar que el paisaje estaba a punto de transformarse para siempre.


Aquel 18 de junio de 1972 no solo comenzó la construcción del Superpuerto de Bilbao.

Comenzó también una nueva historia para la costa de Somorrostro, una historia que todavía hoy puede leerse en cada fotografía antigua y en los recuerdos de quienes alcanzaron a conocer aquel paisaje que el mar y el ser humano escribieron juntos durante siglos.


Fuente consultada

Ignacio Irizar. Primera piedra del Superpuerto de Bilbao. El Correo Español – El Pueblo Vasco, 20 de junio de 1972.

bottom of page