Memoria de la historía de la trainera de Zierbena - desde 1930 hasta...
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1946-01-20
| El recuerdo de las históricas regatas de 1919: cuando Ciérvana estuvo a un paso de la gloria
En ocasiones, los periódicos no solo informan de la actualidad, sino que también conservan la memoria de acontecimientos que marcaron una época. Eso ocurre con el artículo publicado por El Correo Español – El Pueblo Vasco el 20 de enero de 1946, donde se rememoran las inolvidables regatas del Abra de 1919, consideradas por muchos aficionados como uno de los momentos más brillantes de la historia del remo cantábrico.
El nacimiento de una nueva era
La crónica comienza recordando el éxito de las siete traineras idénticas construidas por la Comisión Organizadora de las regatas de 1919. Aquellas embarcaciones pretendían garantizar la igualdad entre todos los participantes y elevar todavía más el nivel de la competición.
Nada menos que doce tripulaciones acudieron a aquellas regatas:
Santurce
Ciérvana
Santoña
Santander
Fuenterrabía
Bermeo
Algorta
Laredo
Orio
Zumaya
San Sebastián
Pasajes de San Juan
Según el periodista, todas eran conocidas por su tradición marinera, con la excepción de Bermeo, cuya participación despertaba una enorme curiosidad.
Los colores de cada trainera
Uno de los aspectos más interesantes del reportaje es que conserva los colores con los que competía cada embarcación.
En la primera eliminatoria:
Ciérvana: camiseta color cuero.
Santurce: morada.
Fuenterrabía: salmón.
Santander: azul.
Santoña: blanca.
Bermeo: amarilla.
En la segunda serie participaron Zumaya, Pasajes, San Sebastián, Algorta, Orio y Laredo, cada una con sus respectivos colores identificativos.
Una rivalidad inolvidable
El autor recuerda especialmente la lucha entre Santurce y Ciérvana, calificándola como uno de los episodios más emocionantes de la historia del remo.
Los tiempos obtenidos fueron:
Santurce — 27 minutos 36 segundos
Ciérvana — 27 minutos 39 segundos
Fuenterrabía — 28 minutos 14 segundos
Aquella mínima diferencia clasificó a ambas traineras vizcaínas para la siguiente fase.
Ciérvana alcanza la gran final
En la segunda prueba solamente competían las seis mejores traineras.
La clasificación fue:
San Sebastián — 27:54
Ciérvana — 27:59
Santurce — 28:10
Fuenterrabía
Zumaya
Orio
Con ello, San Sebastián y Ciérvana obtenían el derecho a disputar la regata de honor, reservada a las dos mejores tripulaciones del campeonato.
El pequeño pueblo que desafió al gigante
Es probablemente el pasaje más emotivo de todo el reportaje.
El periodista recuerda que muchos daban por segura la victoria donostiarra. San Sebastián representaba una gran ciudad marinera; Ciérvana, en cambio, era descrita como un pequeño pueblo pesquero de apenas un millar de habitantes.
Sin embargo, también existían quienes confiaban plenamente en los remeros ciervanatos.
Las traineras intercambiaron sus embarcaciones para garantizar la igualdad, correspondiendo a San Sebastián la trainera número 2 y a Ciérvana la número 1. Además, la suerte quiso que los ciervanatos ocuparan una calle ligeramente más desfavorable, próxima a la ría y afectada por el conocido «aguaducho».
Una derrota que engrandeció a los dos vencedores
La regata fue extraordinaria.
San Sebastián consiguió imponerse con un tiempo de 28 minutos y 25 segundos, mientras que Ciérvana cruzó la meta solamente nueve segundos después, registrando 28 minutos y 34 segundos.
Pero el momento más recordado no fue el resultado.
Cuando ambas traineras regresaban hacia el embarcadero, los remeros de Ciérvana levantaron los remos en señal de homenaje a los vencedores. Los donostiarras respondieron exactamente del mismo modo y, poco después, las dos tripulaciones se abrazaron sobre el agua en una muestra de deportividad que impresionó profundamente a todos los presentes.
El regreso triunfal
Aunque la victoria fue para San Sebastián, los remeros de Ciérvana regresaron a Portugalete entre el entusiasmo popular.
El cronista recuerda que fueron paseados a hombros por los portugalujos, acompañados por banda de música, chistularis y tamborileros, poniendo el broche de oro a unas jornadas que quedaron grabadas para siempre en la memoria del remo vizcaíno.
Aquel homenaje demuestra que, en ocasiones, el reconocimiento del pueblo trasciende el propio resultado deportivo. Ciérvana no conquistó aquella bandera, pero sí el respeto y la admiración de toda la afición.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 20 de enero de 1946, pág. 6. Artículo: «¡Aquellas regatas de 1919!».
Nota editorial: En este artículo se respetan las grafías originales utilizadas por la prensa histórica cuando se reproducen nombres de municipios, localidades y otros topónimos procedentes de las fuentes originales.
1946-02-19 | El recuerdo de la gran victoria de Ciérvana en las regatas de 1920
Pocas páginas transmiten tanta emoción como la publicada por El Correo Español – El Pueblo Vasco el 19 de febrero de 1946. Bajo el título «A tal señor, tal honor, viejo patrón», el periódico vuelve la vista atrás para recordar la histórica campaña de la trainera de Ciérvana en las regatas del Abra de 1920, una temporada que quedó grabada para siempre en la memoria del remo vizcaíno.
El viejo patrón y sus recuerdos
El artículo está construido como una conversación con un veterano patrón de trainera que revive con emoción aquellas jornadas. La nostalgia le lleva a recordar las regatas disputadas con las embarcaciones iguales construidas en 1919, que también volvieron a utilizarse durante la temporada siguiente.
Según explica el cronista, el viejo marinero no podía evitar regresar una y otra vez a aquellos días en los que el Abra de Bilbao se convertía en el gran escenario del remo cantábrico.
Seis traineras en busca de la victoria
La primera prueba se celebró el 29 de agosto de 1920.
Tomaron la salida seis embarcaciones:
Ciérvana
Santurce
Bermeo
Zumaya
Fuenterrabía
Argoños
San Sebastián y Pasajes, protagonistas destacados el año anterior, no acudieron finalmente a la cita, circunstancia que el periódico lamenta por la decepción que causó entre los aficionados.
Ciérvana domina desde la salida
Nada más darse la señal de comienzo, la trainera de Ciérvana tomó el mando de la regata y ya no lo abandonó.
Tras completar las 3,9 millas del recorrido, la clasificación fue la siguiente:
Ciérvana — 27 minutos y 55 segundos
Santurce — 28:06
Bermeo — 28:10
Fuenterrabía — 28:11
Zumaya — 29:01
Argoños
La superioridad de la embarcación ciervanata quedó patente desde el primer momento.
La prueba definitiva
La segunda regata se disputó el 5 de septiembre de 1920, con las mismas seis traineras.
Una vez más, Ciérvana volvió a imponerse con autoridad.
La clasificación fue:
Ciérvana — 27 minutos y 59 segundos
Fuenterrabía — 28:05
Santurce — 28:11
Bermeo — 28:34
Zumaya — 28:57
Argoños — 29:31
Zenón Acarregui, patrón de la trainera vencedora
El propio artículo identifica expresamente al patrón de la embarcación vencedora:
Zenón Acarregui
Gracias a esta doble victoria, la trainera de Ciérvana obtuvo el primer premio, dotado con 14.000 pesetas, mientras que Santurce recibió 7.000 pesetas, Fuenterrabía 5.000, Bermeo 4.000, Zumaya 3.000 y Argoños 2.000 pesetas.
Este dato resulta especialmente importante porque ayuda a identificar al patrón que aparece citado en otras publicaciones posteriores, donde su nombre figura de forma distinta.
Un recibimiento inolvidable
El artículo concluye con una imagen que resume perfectamente la importancia de aquella victoria.
Al regresar a su pueblo, los remeros fueron recibidos con un auténtico homenaje popular. Según recuerda el periódico, en Ciérvana se organizó un recibimiento apoteósico, mientras que en Portugalete, localidad donde la tripulación había permanecido alojada durante los días previos a las regatas, también se celebró el triunfo con enorme entusiasmo.
La banda de música, las celebraciones espontáneas y la alegría compartida reflejaban que aquellas victorias no pertenecían únicamente a una tripulación, sino a todo un pueblo que veía recompensados el esfuerzo y la tradición marinera de generaciones enteras.
Casi tres décadas después, el periodista seguía recordando aquellas jornadas con emoción. Y no era para menos: 1920 fue el año en que la trainera de Ciérvana escribió una de las páginas más brillantes de su historia.
Comentario histórico
Este artículo tiene un enorme valor documental porque fue escrito en 1946, cuando todavía vivían muchos de los protagonistas y testigos de aquellas regatas. Gracias a ello, conserva detalles que difícilmente habrían llegado hasta nosotros: el desarrollo de las pruebas, los tiempos oficiales, la cuantía de los premios, el nombre del patrón Zenón Acarregui y el extraordinario recibimiento que la trainera obtuvo tras su regreso.
Además, este testimonio ayuda a aclarar una cuestión surgida en otros artículos posteriores. Mientras una estampa publicada en 1959 menciona a «Paco Acarregui», esta crónica identifica expresamente al patrón vencedor de 1920 como Zenón Acarregui, lo que convierte esta fuente en una referencia de gran valor para futuras investigaciones.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 19 de febrero de 1946, pág. 8. Artículo: «A tal señor, tal honor, viejo patrón».
1949-06-24
| Los ciervanatos preparan la trainera «Galipa» entre la ilusión y la incertidumbre del mar
A finales de junio de 1949, la trainera de Ciérvana comenzaba a tomar forma con la botadura de una nueva embarcación: la «Galipa». El periodista Tolete, en una de sus habituales crónicas costumbristas, retrata con cercanía el ambiente que se respiraba en el puerto mientras los remeros iniciaban los entrenamientos para la temporada.
La noticia comienza con una frase cargada de simbolismo:
«Ya está en el agua la trainerilla “Galipa”.»
A partir de ese momento, los jóvenes ciervanatos se entregaban a los entrenamientos con discreción y constancia. El cronista señala incluso que más adelante podrían trasladar su cuartel general a un pueblo cercano, repitiendo una experiencia anterior que les había dado buenos resultados.
La dura realidad de los pescadores
Antes de llegar al puerto, el periodista conversa con Plácido Arámburu, un veterano patrón que describe con sinceridad la difícil situación que atravesaba la pesca.
Explica que las capturas habían disminuido considerablemente, que la costera de la anchoa había sido mala y que la sardina apenas aparecía. Por ello, muchos pescadores preparaban ya los aparejos para salir en busca del bonito, aunque sus pequeñas embarcaciones carecían de las condiciones necesarias para conservar adecuadamente las capturas durante largas jornadas de pesca.
Sus palabras reflejan la realidad cotidiana de un pueblo que seguía viviendo del mar:
«Hay que ir bandeándoselas como se pueda.»
Un pueblo volcado con sus remeros
La conversación cambia pronto de rumbo para centrarse en la trainera.
Plácido comenta que los chicos entrenan todos los días, tanto por la mañana como por la tarde, y transmite la confianza que todo el pueblo deposita en ellos.
Poco después aparece en la crónica don Estanislao, el sacerdote del barrio pescador. El periodista lo describe como una persona muy querida que apoyaba con entusiasmo las inquietudes de los jóvenes y alentaba constantemente a los remeros, convirtiéndose en un referente para toda la comunidad.
El mar impone sus propias reglas
Cuando todo parecía dispuesto para una nueva sesión de entrenamiento, el viento del nordeste comenzó a levantar la mar.
La Galipa salió del puerto y puso rumbo mar adentro, pero apenas unas pocas paladas bastaron para que el patrón comprendiera que continuar suponía un riesgo innecesario.
La decisión fue inmediata: regresar al abrigo del puerto.
La prudencia se impuso al entusiasmo.
El periodista describe cómo la trainerilla volvía con agua embarcada mientras las olas golpeaban con fuerza su casco, recordando que el mar siempre tiene la última palabra.
Mucho más que una crónica deportiva
Aunque el artículo habla de una trainera, en realidad retrata la vida cotidiana de la Ciérvana marinera de finales de los años cuarenta.
En apenas unas columnas aparecen reflejados el trabajo de los pescadores, la preocupación por la escasez de capturas, el apoyo del sacerdote a los jóvenes, la ilusión de los remeros y el respeto absoluto hacia un mar capaz de cambiar cualquier plan en cuestión de minutos.
Es precisamente esa combinación de esfuerzo, humildad y compañerismo la que convierte esta crónica en un valioso testimonio de la memoria marinera de Ciérvana.
Comentario histórico
Este artículo demuestra que la historia de la trainera no se escribía únicamente el día de la regata. También se forjaba durante los entrenamientos, en las conversaciones del muelle, en las dificultades de los pescadores y en el apoyo constante de todo un pueblo.
La Galipa representa aquí mucho más que una embarcación: simboliza la esperanza de una nueva generación de remeros que seguía manteniendo viva la tradición de Ciérvana en unos años especialmente difíciles para la pesca y para la economía de las familias marineras.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 24 de junio de 1949, pág. 4. Artículo de Tolete: «Los ciervanatos».
Nota editorial: En este artículo se respetan las grafías originales empleadas por la prensa histórica cuando se reproducen nombres de municipios, localidades y otros topónimos procedentes de las fuentes originales.
1949-07-12
| «Los ciervanatos harán bastante más que número»
En el verano de 1949, la ilusión volvía a crecer en Ciérvana. Los entrenamientos de la trainera avanzaban con intensidad y la prensa comenzaba a mirar con optimismo a aquella joven tripulación que aspiraba a devolver al pueblo el protagonismo de otros tiempos.
En su crónica publicada el 12 de julio de 1949, el periodista Tolete resumía ese sentimiento con una frase cargada de esperanza:
«En ellas los ciervanatos harán bastante más que número.»
No era una afirmación gratuita. Era la confianza de quien había seguido de cerca la evolución de aquellos muchachos.
Dos entrenamientos cada día
El cronista recuerda que los remeros mantenían una disciplina ejemplar.
Cada jornada realizaban dos sesiones de entrenamiento, una por la mañana y otra al atardecer. Aquella constancia hacía que los vecinos se acercaran al pequeño puerto para contemplar las evoluciones de la trainerilla sobre el agua, convirtiendo cada ensayo en un pequeño acontecimiento para el pueblo.
El color cuero de los viejos campeones
Uno de los detalles más entrañables del artículo aparece cuando Tolete observa a los remeros con el torso desnudo, bronceados por el sol.
Aquella imagen le recuerda inmediatamente a las antiguas camisetas color cuero que habían vestido sus padres durante las grandes regatas de comienzos del siglo XX, estableciendo un hermoso vínculo entre las generaciones que habían dado fama a la trainera de Ciérvana.
Juventud, afición y mucho corazón
Durante el entrenamiento, el mar permanecía completamente en calma, permitiendo comprobar el buen nivel de la tripulación.
El periodista reconoce que todavía existían pequeños detalles por corregir, algo lógico en un equipo joven, pero insiste en que esas imperfecciones eran perfectamente solucionables.
Lo verdaderamente importante era el conjunto de cualidades que veía en aquellos remeros:
Juventud.
Nervio.
Fondo físico.
Afición.
Y, sobre todo, un profundo amor por su pueblo.
El peso de la historia
Tolete va más allá del simple comentario deportivo.
Recuerda que aquellos jóvenes eran conscientes de la responsabilidad que asumían al vestir los colores de Ciérvana. Sobre sus hombros recaía la ilusión de recuperar el prestigio que habían alcanzado las generaciones anteriores en las grandes regatas del Cantábrico.
Escribe que los muchachos meditaban cada salida al mar porque sabían que representaban a todo un pueblo y a quienes les habían precedido en aquellas lides remeras.
Mucho más que participar
La crónica concluye con una reflexión llena de optimismo.
El autor afirma que aquellos remeros no acudirían simplemente para completar la participación. Estaba convencido de que serían capaces de competir con dignidad frente a cualquier rival y de devolver a Ciérvana parte del prestigio conquistado durante décadas.
La última frase resume perfectamente el espíritu de todo el artículo:
«En sus manos está el reverdecer los viejos laureles; a ellos se lo confía el pueblo que les vio nacer.»
Comentario histórico
Esta crónica posee un enorme valor porque refleja el ambiente que se vivía antes de las grandes competiciones. No habla de victorias ni de derrotas, sino del trabajo silencioso que hacía posible soñar con ellas.
Además, enlaza simbólicamente con la historia de la trainera de Ciérvana al recordar las antiguas camisetas color cuero, utilizadas por los remeros de las primeras décadas del siglo XX. Es un detalle que demuestra cómo la memoria de aquellas gestas seguía muy presente entre los vecinos.
Más que una noticia deportiva, este artículo es un retrato de la identidad de un pueblo marinero que seguía confiando en sus jóvenes para mantener viva una tradición centenaria.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 12 de julio de 1949, pág. 3. Artículo de Tolete: «En ellas los ciervanatos harán bastante más que número».
1949-08-09
| Brillante triunfo de los remeros ciervanatos en Zarauz
El verano de 1949 marcó el regreso de Ciérvana al primer plano del remo cantábrico. Tras semanas de intensos entrenamientos, la joven tripulación ciervanata logró una victoria que hizo renacer la ilusión de todo el pueblo.
El 9 de agosto de 1949, El Correo Español – El Pueblo Vasco dedicaba un amplio reportaje al éxito obtenido en las regatas de trainerillas disputadas en Zarauz, donde las dos embarcaciones de Ciérvana protagonizaron una actuación memorable.
Las dos tripulaciones de Ciérvana dominan la regata
La competición reunió a algunas de las mejores trainerillas del litoral cantábrico. Frente a rivales de la talla de Fuenterrabía, Esperanza de San Sebastián, Iberia y otras tripulaciones de prestigio, los jóvenes ciervanatos demostraron una preparación extraordinaria.
La emoción fue máxima durante la segunda manga. Las dos trainerillas de Ciérvana, Santa María y Virgen del Puerto, mantuvieron un apasionante duelo entre ellas mientras luchaban también contra las mejores embarcaciones guipuzcoanas.
Finalmente, la victoria correspondió a la Santa María, que consiguió imponerse por un estrechísimo margen de dos segundos en el cómputo total de las dos jornadas.
Clasificación final
Ciérvana (Santa María) — 31 minutos 8 segundos 2/5
Ciérvana (Virgen del Puerto) — 31 minutos 10 segundos 2/5
Fuenterrabía A
Esperanza
Iberia A
Iberia B
Fuenterrabía B
Loyolatarra
Pasajes (Trincherpe)
Un triunfo construido con trabajo
El periodista recuerda que este éxito no fue fruto de la casualidad.
Durante semanas había seguido los entrenamientos diarios de los muchachos de Ciérvana y ahora comprobaba que aquel esfuerzo comenzaba a dar sus frutos.
El artículo enlaza expresamente esta victoria con las antiguas gestas de los remeros ciervanatos, comparando a esta nueva generación con aquellos hombres que décadas atrás habían dado fama al pueblo en las grandes regatas del Abra.
Don Estanislao, el alma del proyecto
Uno de los pasajes más emotivos del reportaje está dedicado a don Estanislao.
Tolete afirma que sería injusto atribuir el triunfo únicamente a los remeros. Considera que una parte esencial del éxito corresponde al sacerdote de Ciérvana, a quien describe como el verdadero impulsor de aquella juventud.
El cronista explica que don Estanislao acompañaba a los muchachos en los entrenamientos, los animaba constantemente y contribuía a mantener vivo el entusiasmo del grupo. Su labor iba mucho más allá de lo espiritual: era un auténtico guía para aquellos jóvenes que soñaban con devolver a Ciérvana el prestigio perdido.
Bilbao espera el Campeonato de España
La victoria llegaba además en el mejor momento posible.
Apenas unos días después debía disputarse en la ría de Bilbao el Campeonato de España de trainerillas, por lo que el éxito de Zarauz convertía a Ciérvana en una de las tripulaciones más observadas de la competición.
El periodista concluye animando a los remeros a no relajarse. El triunfo era importante, pero el verdadero desafío estaba todavía por llegar.
Comentario histórico
Esta crónica representa un punto de inflexión en la historia moderna de la trainera de Ciérvana.
Después de varios artículos dedicados a los entrenamientos y a la preparación de la Galipa, esta es la primera gran confirmación de que el proyecto comenzaba a dar resultados. La victoria frente a algunas de las mejores trainerillas del Cantábrico demostraba que la tradición remera de Ciérvana seguía plenamente viva.
El reportaje posee además un enorme valor humano al reconocer públicamente la figura de don Estanislao, cuya dedicación fue decisiva para ilusionar a toda una generación de jóvenes remeros. Gracias a testimonios como este comprendemos que las victorias no nacían únicamente sobre el agua, sino también del trabajo silencioso realizado cada día en el puerto y del compromiso de todo un pueblo con su trainera.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 9 de agosto de 1949, pág. 3. Reportaje de Tolete: «Brillante triunfo de los remeros ciervanatos».
1949-08-23
| Castro vence, pero Ciérvana confirma su regreso entre los grandes
El verano de 1949 seguía dejando magníficas noticias para el remo ciervanato. Apenas unos días después del brillante triunfo obtenido en Zarauz, las dos trainerillas de Ciérvana volvieron a situarse entre las mejores del Cantábrico durante las regatas celebradas en Castro Urdiales.
La crónica publicada por El Correo Español – El Pueblo Vasco el 23 de agosto de 1949 destaca que la competición reunió a dos tripulaciones castreñas y cuatro vizcaínas, ofreciendo una lucha de enorme emoción desde la salida hasta la llegada.
Una regata muy igualada
El mar se encontraba completamente en calma, circunstancia que permitió contemplar una regata rápida y muy técnica.
Para evitar que las dos embarcaciones del mismo club compitieran entre sí desde el inicio, la organización distribuyó las trainerillas en dos mangas. En una participaron Iberia (Sestao), Ciérvana (Santa María) y Castro, mientras que en la otra lo hicieron Ciérvana (Virgen del Puerto), Peñacastillo e Iberia B.
Castro se impone por muy poco
El triunfo fue finalmente para Castro, aunque el periodista insiste en que la diferencia con Ciérvana fue mínima.
Clasificación
Castro
Ciérvana (Santa María)
Ciérvana (Virgen del Puerto)
Peñacastillo
Iberia (A)
Iberia (B)
Lejos de interpretar el resultado como un revés, el cronista considera que la actuación de las dos trainerillas ciervanatas confirma que el club se encuentra entre los más fuertes del momento.
El único punto débil
Tolete realiza una observación muy interesante desde el punto de vista técnico.
Afirma que las dos tripulaciones de Ciérvana bogaban con gran potencia y regularidad, pero señala un aspecto que todavía debía mejorarse: las ciabogas.
Según el periodista, en cada giro perdían unos segundos preciosos que, en regatas tan igualadas, podían decidir la victoria. Incluso recuerda que en el reciente Campeonato de España ya se había observado el mismo detalle.
Un rival digno de admiración
El artículo también dedica palabras de elogio a la tripulación vencedora.
Para el cronista, Castro demostraba ser un campeón indiscutible y merecía plenamente el triunfo conseguido tanto en Bilbao como en Castro Urdiales. Sin embargo, añade una reflexión cargada de optimismo:
Si los ciervanatos conseguían perfeccionar las maniobras de ciaboga, muy pronto podrían discutir la supremacía a cualquiera de sus rivales.
Una nueva oportunidad
La noticia concluye anunciando que aquella misma tarde volverían a celebrarse nuevas regatas entre las cuatro embarcaciones mejor clasificadas.
La rivalidad entre Castro y Ciérvana estaba lejos de terminar y el ambiente remero seguía creciendo conforme se acercaban las grandes citas del final del verano.
Comentario histórico
Este artículo tiene un gran interés porque demuestra que el éxito de Ciérvana en 1949 no fue fruto de una actuación aislada. En apenas unas semanas, las dos trainerillas del club se habían situado de forma constante entre las mejores embarcaciones del Cantábrico.
Además, la crónica aporta un análisis técnico poco habitual en la prensa de la época. Tolete identifica con claridad el aspecto que debía corregir la tripulación: las ciabogas. Esa observación convierte el artículo en un valioso testimonio sobre la evolución deportiva de los remeros ciervanatos y permite comprender cómo se preparaban para competir al máximo nivel.
Lejos de transmitir decepción por el segundo puesto, el periodista deja una idea muy clara: Ciérvana había vuelto para quedarse.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 23 de agosto de 1949, pág. 5. Artículo de Tolete: «Nuevo triunfo de los castreños».
Nota editorial: En este artículo se respetan las grafías originales empleadas por la prensa histórica cuando se reproducen nombres de municipios, localidades y otros topónimos procedentes de las fuentes originales.
1949-09-01
| Cuando Ciérvana necesitó la ayuda de toda Vizcaya
A comienzos de septiembre de 1949, mientras toda la atención deportiva se centraba en el inicio de la Liga de fútbol, un pequeño rincón de la página deportiva de El Correo Español – El Pueblo Vasco lanzaba un llamamiento que hoy resulta especialmente conmovedor.
No se trataba del resultado de una regata ni de una clasificación. Era una petición de ayuda.
El sueño de estar en la Concha
El periodista Monchín dedicaba unas líneas a la trainera de Ciérvana, recordando que deseaba representar a Vizcaya en las prestigiosas regatas de la Concha, en San Sebastián.
Lo hacía con palabras cargadas de admiración:
«Ofrece su historia, su entusiasmo, sus magníficos remeros, su esfuerzo… Lo ofrece todo.»
Aquellas frases resumían perfectamente el espíritu de la trainera de Ciérvana: ilusión, sacrificio y orgullo por representar a su tierra.
Un obstáculo inesperado
Sin embargo, existía un problema que nada tenía que ver con el mar ni con los remos.
Faltaba dinero.
El articulista lo expresaba con una sencillez que todavía hoy emociona:
«Pero para que este ofrecimiento tenga eficacia se precisa algo que Ciérvana no tiene. Dinero.»
La participación en la Bandera de la Concha suponía un importante esfuerzo económico para un pueblo pequeño, y los recursos no eran suficientes para afrontarlo.
Una suscripción popular
Lejos de resignarse, el periódico hizo un llamamiento a toda la afición vizcaína.
Defendía que Ciérvana representaría dignamente a Vizcaya en San Sebastián y animaba a colaborar económicamente para hacerlo posible.
Además, anunciaba que El Correo Español – El Pueblo Vasco abría una suscripción pública destinada a recaudar fondos para ayudar a la trainera.
Incluso en la misma página aparecía ya el primer balance de la campaña, con una relación de donativos recibidos y la cantidad acumulada hasta ese momento.
Mucho más que deporte
Este documento demuestra que las traineras eran mucho más que una competición deportiva.
Detrás de cada embarcación había un pueblo entero dispuesto a luchar por mantener viva una tradición marinera. Cuando los recursos escaseaban, la solidaridad de los aficionados y de la prensa podía marcar la diferencia entre participar o quedarse en tierra.
Setenta y cinco años después, aquellas líneas siguen transmitiendo el mismo mensaje: la historia del remo no se construyó únicamente con victorias, sino también con el esfuerzo colectivo de quienes hicieron todo lo posible para que la trainera de Ciérvana continuara representando con orgullo a su pueblo.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 1 de septiembre de 1949, p. 4. Artículo «En favor de Ciérvana», firmado por Monchín, y relación de la suscripción popular para apoyar la participación de la trainera en las regatas de la Concha.
1949-09-11
| Ciérvana vuelve a la lucha
El 11 de septiembre de 1949, El Correo Español – El Pueblo Vasco publicaba una noticia que muchos aficionados al remo esperaban desde hacía semanas. Bajo un titular tan breve como contundente, el periódico anunciaba:
«Ciérvana vuelve a la lucha».
Tras las dificultades económicas que habían puesto en duda su participación en las grandes regatas del Cantábrico, la tripulación ciervanata decidía finalmente aceptar el reto y regresar a la competición.
El llamamiento dio resultado
La noticia recuerda que la ausencia de Ciérvana preocupaba seriamente a la afición vizcaína.
Días antes, el propio periódico había hecho un llamamiento para evitar que Vizcaya quedara prácticamente sin representación en las grandes regatas. Aquella petición encontró respuesta entre los propios ciervanatos, que comprendieron la responsabilidad que recaía sobre ellos y decidieron volver a defender el prestigio del remo vizcaíno.
Un palmarés que habla por sí solo
El periodista recuerda entonces la brillante trayectoria reciente de la trainera.
En apenas unas semanas, Ciérvana había conseguido resultados extraordinarios:
Primer y segundo puesto en las regatas de Zarauz.
Subcampeonato de España de trainerillas en la ría de Bilbao.
Campeonato del Cantábrico de trainerillas en Castro Urdiales.
Con estos resultados, el cronista afirma que la trainera había enriquecido una vez más el prestigioso historial del remo vizcaíno.
La tradición de un pueblo marinero
El artículo recuerda que Ciérvana no era una revelación.
Muy al contrario, habla de una población con una larguísima tradición remera, señalando que los ciervanatos ya habían competido con enorme brillantez en las épocas doradas del remo vasco y que ahora aspiraban nuevamente a medirse con las mejores tripulaciones del Cantábrico.
Un llamamiento a toda Vizcaya
Tolete aprovecha también la ocasión para dirigir unas palabras a toda la afición.
Insiste en que la trainera dispone de lo verdaderamente importante: remeros, experiencia y tradición. Lo único que necesita es el respaldo económico suficiente para afrontar unas competiciones que suponían un enorme esfuerzo para un pueblo de recursos limitados.
Por ello anima a los lectores a seguir colaborando con la suscripción abierta en favor de Ciérvana, convencido de que ayudar a la trainera era también defender el prestigio deportivo de Vizcaya.
Una nueva esperanza
La noticia concluye con un mensaje lleno de optimismo.
Ciérvana regresaba a las grandes regatas no solo para competir, sino para representar dignamente al remo vizcaíno en un momento especialmente delicado. El esfuerzo de sus remeros, unido al apoyo popular, permitía mirar nuevamente al futuro con esperanza.
Aquel sencillo titular —«Ciérvana vuelve a la lucha»— resumía perfectamente el espíritu de un pueblo que nunca dejó de creer en su trainera.
Comentario histórico
Este artículo constituye el cierre de una serie de crónicas iniciada semanas antes por El Correo Español – El Pueblo Vasco. Tras informar de los entrenamientos, de los éxitos deportivos y de la campaña de apoyo económico, el periódico confirma que el esfuerzo colectivo había dado resultado.
No se trata únicamente del regreso de una trainera a la competición. Es el reflejo de cómo un pueblo entero, junto con la afición vizcaína, consiguió mantener viva una tradición remera que forma parte de la historia del Cantábrico.
La expresión «Ciérvana vuelve a la lucha» simboliza mucho más que una inscripción en una regata: representa la voluntad de una comunidad de seguir ocupando el lugar que durante décadas se había ganado sobre el mar.
1949-09-20
| Ciérvana, un auténtico valor del remo vizcaíno
Las regatas interregionales disputadas en Santander durante el mes de septiembre de 1949 dejaron una profunda huella entre la afición vizcaína. No solo por la calidad deportiva de las pruebas, sino también por la polémica clasificación final, que privó a la trainera de Ciérvana del segundo puesto.
En su crónica publicada el 20 de septiembre de 1949, el periodista Tolete no oculta su indignación y dedica un encendido artículo a reivindicar el papel desempeñado por la tripulación ciervanata.
Una remontada extraordinaria
El cronista recuerda que durante la primera parte de la regata muchos aficionados vizcaínos temieron lo peor.
Sin embargo, a medida que avanzaba la prueba, la trainera de Ciérvana protagonizó una espectacular reacción. Tras superar la baliza, los remeros comenzaron una remontada que les permitió recuperar terreno a gran velocidad hasta alcanzar prácticamente a sus rivales.
Tolete describe aquella recuperación como una auténtica demostración de coraje, señalando que los ciervanatos entraron en meta apenas unos segundos por detrás de las embarcaciones cántabras después de haber protagonizado una de las mejores
La polémica clasificación
El periodista sostiene que la clasificación oficial no reflejaba fielmente lo ocurrido sobre el agua.
Según explica, la suma de los tiempos de las dos jornadas favoreció a Peñacastillo, mientras que Ciérvana, pese a haber recuperado una importante desventaja durante la segunda regata, fue relegada al tercer puesto por una diferencia mínima.
Tolete considera que el sistema de cómputo perjudicó injustamente a la trainera vizcaína y afirma que aquella clasificación privó a los ciervanatos del segundo lugar y del premio económico que, a su juicio, habían ganado con pleno merecimiento.
Bravo, ciervanatos
Uno de los momentos más emotivos del artículo llega cuando el periodista interrumpe su análisis para lanzar una sencilla exclamación:
«¡Bravo, ciervanatos!»
Con esas palabras reconoce el enorme esfuerzo realizado por la tripulación y el orgullo con el que defendió los colores de Vizcaya frente a algunas de las mejores traineras del Cantábrico.
El verdadero valor de la trainera
Tolete insiste en que el resultado oficial no debe ocultar lo verdaderamente importante.
Para él, Ciérvana había demostrado ser una de las mejores embarcaciones del momento. Su capacidad de reacción, la entrega de sus remeros y la calidad mostrada durante toda la competición confirmaban que el pueblo seguía ocupando un lugar destacado dentro del remo vizcaíno.
La crónica concluye dejando claro que, más allá de una clasificación discutida, el auténtico vencedor había sido el espíritu de superación demostrado por los ciervanatos.
Comentario histórico
Este artículo posee un valor especial porque no se limita a narrar una regata. Refleja el sentimiento de una parte importante de la prensa deportiva vizcaína, que consideró injusto el resultado oficial obtenido por Ciérvana en Santander.
La defensa que realiza Tolete de la tripulación demuestra el prestigio que la trainera había recuperado durante 1949. Después de años difíciles, Ciérvana volvía a competir al máximo nivel y era considerada una de las referencias del remo vizcaíno.
Más allá de la polémica, el artículo transmite una idea que resume toda aquella temporada: Ciérvana había recuperado su sitio entre las grandes traineras del Cantábrico.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 20 de septiembre de 1949, pág. 5. Artículo de Tolete: «Ciérvana, auténtico valor del remo vizcaíno».
1949-09-29
| Vizcaya responde al triunfo de Ciérvana
El éxito conseguido por la trainera Virgen del Puerto había despertado un sentimiento de orgullo en toda Vizcaya. Después de conquistar el Campeonato de España, El Correo Español – El Pueblo Vasco decidió mantener abierta durante unos días más la suscripción popular iniciada semanas antes para ayudar económicamente a los remeros de Ciérvana.
En su edición del 29 de septiembre de 1949, el periódico explicaba las razones de aquella decisión y hacía un nuevo llamamiento a los aficionados para que respondieran al esfuerzo realizado por la tripulación.
Cuando pocos creían en ellos
La crónica comienza recordando una realidad que el tiempo había hecho olvidar.
Cuando el periódico abrió la suscripción con una aportación inicial de 250 pesetas, los remeros de Ciérvana eran prácticamente unos desconocidos para la mayoría de los aficionados vizcaínos.
Sin embargo, el diario creyó desde el primer momento en ellos. Aquellos jóvenes pedían muy poco, pero ofrecían entregarlo todo sobre el agua.
Una confianza recompensada
El periodista recuerda que, incluso después de las magníficas actuaciones en las regatas de Santander, la respuesta económica seguía siendo modesta.
Hasta la mañana en que Ciérvana conquistó el Campeonato de España, la suscripción apenas alcanzaba 2.093,30 pesetas, una cantidad muy inferior a la esperada para sufragar los importantes gastos que suponía competir al máximo nivel.
Para el periódico, aquella escasa respuesta no se debía a falta de solidaridad, sino al desconocimiento que muchos vizcaínos tenían de la verdadera dimensión deportiva de la trainera ciervanata.
Un pueblo que cumplió su palabra
El artículo recuerda que Ciérvana reunía todas las condiciones para representar dignamente al remo vizcaíno:
Una larga tradición remera.
Una tripulación íntegramente formada por jóvenes del pueblo.
La ilusión y la fe necesarias para afrontar una empresa tan difícil.
Y unos primeros éxitos que ya apuntaban el camino hacia la gloria.
El periódico explica que, cuando los remeros solicitaron ayuda, no dudó en prestársela porque veía en ellos compromiso, humildad y una enorme capacidad de sacrificio.
La hora del agradecimiento
Con el Campeonato de España ya conseguido, el llamamiento adquiere un tono especialmente emotivo.
El diario invita a todos los vizcaínos que habían celebrado la victoria a demostrar ahora su agradecimiento colaborando con la suscripción abierta en favor de Ciérvana.
Anuncia además que la lista permanecerá abierta hasta el sábado 1 de octubre, con el propósito de entregar el importe recaudado a los remeros el lunes 3 de octubre.
No se trataba únicamente de una ayuda económica.
Era una forma de reconocer el enorme esfuerzo realizado por unos jóvenes que habían devuelto a Vizcaya uno de los títulos más prestigiosos del remo nacional.
Comentario histórico
Este artículo refleja perfectamente el cambio de percepción que experimentó Ciérvana durante el verano de 1949.
Cuando comenzó la temporada, la trainera apenas era conocida fuera de su entorno. Sin embargo, sus victorias en trainerillas, su excelente actuación en Santander y, sobre todo, la conquista del Campeonato de España, hicieron que toda Vizcaya empezara a reconocer el mérito de aquellos remeros.
Más que una simple campaña de recaudación, la suscripción popular simboliza el respaldo de toda una provincia a un pequeño pueblo marinero que, con esfuerzo, disciplina y una enorme ilusión, había logrado devolver al remo vizcaíno a lo más alto.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 29 de septiembre de 1949, pág. 4. Artículo: «La suscripción en favor de Ciérvana».
1950-08-01
| Agosto, el mes de la trainerilla: la gran escuela del remo ciervanato
Con la llegada de agosto de 1950, las trainerillas volvían a ocupar el centro de la actualidad deportiva del Cantábrico. En un extenso artículo publicado por Tolete, El Correo Español – El Pueblo Vasco no solo repasaba el calendario de las principales regatas del verano, sino que reivindicaba el enorme valor de estas pequeñas embarcaciones como auténtica cantera de las futuras traineras.
La trainerilla deja de ser un deporte menor
El periodista comienza recordando que durante años hubo quien menospreció las regatas de trainerillas, considerándolas una competición de segunda categoría.
Sin embargo, la realidad estaba demostrando exactamente lo contrario.
La trainerilla había conquistado definitivamente el mes de agosto y se había convertido en la mejor escuela para formar a los futuros patrones y remeros de las grandes traineras del Cantábrico.
El ejemplo de Ciérvana
Para apoyar su afirmación, Tolete pone como ejemplo el caso de Ciérvana.
Recuerda el extraordinario recorrido realizado por la cuadrilla ciervanata durante la temporada anterior, cuando los jóvenes remeros fueron encadenando triunfos en las principales competiciones de trainerillas antes de dar el salto a la trainera.
Aquella progresión demostraba que el trabajo realizado en estas embarcaciones ligeras terminaba reflejándose después en las grandes regatas.
El SOS de un pueblo que supo responder
El periodista aprovecha la ocasión para recordar la campaña de apoyo económico promovida meses antes por el propio periódico.
Rememora cómo el llamamiento en favor de Ciérvana movilizó a numerosos aficionados y permitió sostener el esfuerzo económico necesario para que la trainera pudiera competir.
A continuación dirige un nuevo mensaje a los lectores:
«No escatimes tu óbolo generoso a la hora de echar mano a la cartera.»
No era únicamente una petición económica. Era una llamada a seguir respaldando a unos jóvenes que habían demostrado merecer la confianza depositada en ellos.
Un verano lleno de grandes citas
El artículo recuerda además el intenso calendario que esperaba a las trainerillas durante aquel mes de agosto.
Entre las principales pruebas figuraban:
Zarauz.
Bilbao.
Castro Urdiales.
Avilés, donde se disputaría el Campeonato de España.
Todas ellas servirían para medir el nivel de las mejores tripulaciones del Cantábrico y continuar alimentando una rivalidad deportiva que cada verano despertaba una enorme expectación.
Una filosofía que marcó una época
Más allá del calendario, el verdadero mensaje del artículo es otro.
Tolete sostiene que las trainerillas no deben entenderse únicamente como una competición independiente, sino como el lugar donde se forjan los grandes equipos del futuro.
La disciplina, el compañerismo, la coordinación y el esfuerzo aprendidos en estas pequeñas embarcaciones eran la base sobre la que después se construían las grandes traineras.
Y pocas localidades representaban mejor esa filosofía que Ciérvana, cuya juventud había demostrado durante la temporada anterior que el camino hacia los grandes triunfos comenzaba precisamente en la trainerilla.
Comentario histórico
Este artículo posee un enorme valor documental porque explica el papel que desempeñaban las trainerillas dentro del remo tradicional.
No se limita a anunciar regatas, sino que ayuda a comprender cómo se formaban las tripulaciones que más tarde competirían en la Bandera de la Concha o en los Campeonatos de España.
La referencia a Ciérvana no es casual. Para Tolete, la campaña realizada por los jóvenes remeros durante 1949 se había convertido en el mejor ejemplo de cómo una generación formada en trainerillas podía devolver a un pequeño pueblo marinero al primer plano del remo cantábrico.
Es, en definitiva, un reconocimiento al trabajo silencioso que precede a las grandes victorias.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 1 de agosto de 1950, pág. 6. Artículo de Tolete: «Agosto, mes de la trainerilla».
1950-08-10
| Ciérvana regresa a Zarauz con el peso de su historia
A comienzos de agosto de 1950, el ambiente remero del Cantábrico volvía a concentrarse en Zarauz. La villa guipuzcoana se preparaba para recibir una nueva edición de sus tradicionales regatas de trainerillas, convertidas ya en una de las grandes citas del verano.
En la víspera de la competición, Tolete dedicó una extensa crónica a analizar el significado de estas pruebas y el papel que desempeñaría Ciérvana, una de las tripulaciones llamadas a luchar nuevamente por la victoria.
Zarauz, una cita imprescindible del verano
El periodista destaca el enorme esfuerzo realizado por la organización para consolidar las regatas de trainerillas en una costa donde esta modalidad no siempre había gozado del mismo arraigo que en Vizcaya.
Tolete dedica un reconocimiento especial al alcalde de Zarauz, Ángel Urquiza, cuya constancia y entusiasmo habían contribuido decisivamente a convertir estas regatas en una de las pruebas más importantes del calendario del remo del Cantábrico.
Dos «Galipas» para defender el prestigio de Ciérvana
La gran noticia para la afición ciervanata era la presencia de dos trainerillas, las conocidas «Galipas», preparadas para competir durante el fin de semana.
El cronista subraya que ambas embarcaciones llegaban perfectamente preparadas, con una moral muy alta y dispuestas a medirse con las mejores cuadrillas del norte.
El recuerdo del gran éxito de 1949
Tolete mira inevitablemente hacia atrás.
Recuerda que, en su última participación en Zarauz, Ciérvana conquistó los dos primeros premios, una actuación extraordinaria que todavía permanecía muy viva en la memoria de los aficionados.
Precisamente ese brillante precedente era el que alimentaba ahora la gran incógnita de la temporada.
El periodista formula la pregunta que todos se hacían:
«¿Repetirán la hazaña, este año?»
Una sencilla frase que resume perfectamente la expectación existente antes del comienzo de las regatas.
Optimismo antes de la salida
Aunque Tolete evita hacer pronósticos rotundos, deja entrever claramente su confianza en la tripulación ciervanata.
Afirma que Ciérvana acudía a Zarauz rebosante de optimismo, convencida de sus posibilidades y con el prestigio adquirido durante la campaña anterior.
Para el cronista, cuando los remeros de Ciérvana salían al agua con esa confianza, cualquier temor desaparecía.
Mucho más que una simple regata
La crónica transmite la sensación de que las trainerillas ya no eran una competición menor.
Se habían convertido en el escenario donde nacían los futuros campeones de trainera y donde localidades como Ciérvana consolidaban el relevo generacional que garantizaría la continuidad de su extraordinaria tradición remera.
Comentario histórico
Este artículo tiene un enorme valor porque refleja el cambio de estatus que había experimentado Ciérvana en apenas un año.
En 1949 acudía a Zarauz como una tripulación prometedora. En 1950, en cambio, llegaba con la responsabilidad de defender los dos primeros puestos obtenidos la temporada anterior.
La pregunta de Tolete —«¿Repetirán la hazaña?»— demuestra hasta qué punto la trainera ciervanata se había convertido ya en una referencia del remo del Cantábrico. No era una simple participante: era una de las favoritas.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 10 de agosto de 1950, pág. 6. Artículo de Tolete: «Las regatas de trainerillas en Zarauz».
1950-08-15
| La “Virgen del Puerto” conquista Zarauz y Ciérvana vuelve a hacer historia
El 15 de agosto de 1950, El Correo Español – El Pueblo Vasco publicaba la esperada crónica de las regatas de trainerillas disputadas en Zarauz. Una vez más, el nombre de Ciérvana ocupaba un lugar de honor gracias al magnífico triunfo de la trainerilla Virgen del Puerto, que confirmó el excelente momento que atravesaba el remo ciervanato.
Un apoyo llegado desde América
Antes incluso de comenzar la competición, el periodista Tolete relata una curiosa escena que refleja el cariño que Ciérvana despertaba incluso entre quienes habían emigrado.
A la puerta del cuartel general de los remeros se detuvo un gran automóvil. De él descendió un ciervanato residente en América que, tras saludar a la tripulación, entregó 500 pesetas para la sociedad remera y dejó una importante cantidad de dinero para apostar por la victoria de su pueblo.
Según cuenta el cronista, si Ciérvana vencía repartirían las ganancias; si perdía, él asumiría toda la pérdida. Un gesto que simboliza la confianza y el orgullo que seguían sintiendo muchos hijos de Ciérvana, incluso desde el otro lado del Atlántico.
Una primera manga muy igualada
La jornada comenzó con la primera eliminatoria, en la que participaban:
Ciérvana (Santa María)
Zarauz
Cachivache
Aprendices de Sestao
Durante buena parte de la prueba apenas hubo diferencias entre las embarcaciones, aunque Zarauz consiguió mantenerse ligeramente por delante en algunos momentos decisivos.
La ciaboga que cambió la regata
El momento clave llegó durante la segunda ciaboga.
La Santa María intentó ceñirse demasiado a la embarcación-baliza y quedó enganchada durante unos instantes al cabo de fondeo. Aquella maniobra hizo perder unos segundos decisivos y permitió que la trainerilla de Zarauz tomara ventaja.
Tolete describe con gran detalle cómo un simple error en la maniobra bastó para cambiar el desarrollo de la manga.
La gran actuación de la “Virgen del Puerto”
La otra trainerilla de Ciérvana, la Virgen del Puerto, protagonizó una actuación impecable.
Desde las primeras paladas asumió el mando de la prueba y ya no abandonó la cabeza de la regata.
El periodista destaca especialmente la fuerza, el ritmo y la elegancia de la boga ciervanata, señalando que la tripulación avanzaba con un estilo inconfundible que la distinguía del resto de sus rivales.
Clasificación final
El cómputo de las dos jornadas dejó la siguiente clasificación:
Ciérvana (Virgen del Puerto) — 36 min. 12 s.
Esperanza (San Sebastián) — 36 min. 34 s.
Iberia (Sestao) — 37 min. 44 s.
Zarauz — 37 min. 52 4/5 s.
Castro — 37 min. 54 s.
Ciérvana (Santa María) — 38 min. 40 s.
Cachivache (Zarauz) — 39 min. 28 s.
Aprendices (Sestao) — 42 min. 09 s.
La bandera vuelve a Ciérvana
La entrega de premios se celebró con toda solemnidad en el Ayuntamiento de Zarauz, presidida por el alcalde Ángel Urquiza y representantes de la Federación Guipuzcoana de Remo.
La Virgen del Puerto recibió una magnífica bandera como vencedora, además del premio en metálico correspondiente. La tripulación de Esperanza, segunda clasificada, recibió una espléndida copa.
El periodista concluye felicitando especialmente al alcalde de Zarauz por haber consolidado unas regatas que ya figuraban entre las más prestigiosas del calendario del remo cantábrico.
Comentario histórico
Esta crónica confirma que el éxito de 1949 no fue una casualidad. La victoria de la Virgen del Puerto en Zarauz demuestra que Ciérvana seguía siendo una de las grandes referencias del remo del Cantábrico al comenzar la década de 1950.
El artículo posee además un extraordinario valor humano. La historia del emigrante que regresa desde América para animar a los remeros y apostar por ellos simboliza el profundo vínculo que muchos ciervanatos mantuvieron con su pueblo pese a la distancia. La trainera seguía siendo un motivo de unión y de orgullo colectivo.
Por encima de todo, esta victoria consolidó el prestigio deportivo de una generación de remeros que continuaba escribiendo algunas de las páginas más brillantes de la historia de Ciérvana.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 15 de agosto de 1950, pág. 8. Artículo de Tolete: «Ciérvana vence en las regatas de trainerillas de Zarauz».
Nota editorial: En este artículo se respetan las grafías originales empleadas por la prensa histórica cuando se reproducen nombres de municipios, localidades y otros topónimos procedentes de las fuentes originales.
1950-08-20
| Ciérvana vence la regata, pero el triunfo final es para Iberia
Las aguas del Campo de Volantín, en Bilbao, acogieron una de las competiciones de trainerillas más emocionantes del verano de 1950. La igualdad entre las tripulaciones fue absoluta y el desenlace no se decidió únicamente por la victoria en una manga, sino por la suma de los tiempos de las dos jornadas.
La crónica publicada por El Correo Español – El Pueblo Vasco el 20 de agosto de 1950 resume perfectamente lo ocurrido: Ciérvana ganó la regata del domingo, pero el título fue para Iberia por un margen de tan solo cuatro quintos de segundo.
Un duelo entre los mejores
Tras la jornada inaugural, el esfuerzo realizado por Iberia y por Ciérvana (Virgen del Puerto) hacía prever una segunda prueba de enorme intensidad.
El periodista señala que la competición quedó reducida prácticamente a un mano a mano entre ambas trainerillas, mientras que San Nicolás, de Portugalete, navegó ya a mayor distancia. La otra embarcación ciervanata, la Santa María, no pudo tomar la salida al no presentarse a tiempo, quedando eliminada.
Ciérvana gana la segunda jornada
En la regata del domingo, la Virgen del Puerto volvió a demostrar su extraordinario nivel.
Los tiempos de la jornada fueron:
Ciérvana (Virgen del Puerto): 13 minutos y 57 segundos.
Iberia A: 14 minutos y 8 segundos.
San Nicolás: 15 minutos y 25 segundos.
La trainerilla ciervanata fue la más rápida del día, mejorando incluso el registro conseguido en la jornada anterior.
Cuatro quintos de segundo
Sin embargo, el reglamento establecía que la clasificación definitiva se obtendría sumando los tiempos de las dos regatas.
Ese cómputo ofreció uno de los finales más ajustados que podían imaginarse:
Iberia A — 28 minutos y 7 segundos.
Ciérvana (Virgen del Puerto) — 28 minutos y 7 segundos y 4/5.
San Nicolás — 31 minutos, 1 segundo y 1/5.
La diferencia entre el campeón y el subcampeón fue de apenas cuatro quintos de segundo tras casi media hora de competición.
Una derrota que sabe a victoria
Lejos de mostrarse decepcionado, Tolete destaca el extraordinario comportamiento de la tripulación de Ciérvana.
El cronista explica que los remeros consiguieron mejorar su tiempo respecto a la jornada anterior en trece segundos, mientras que Iberia acusó el enorme esfuerzo realizado el primer día y empeoró ligeramente su registro.
La victoria parcial de la Virgen del Puerto demostraba, una vez más, que la trainerilla ciervanata seguía siendo una de las embarcaciones más fuertes del Cantábrico.
Comentario histórico
Este artículo tiene un gran interés porque pone de manifiesto el altísimo nivel competitivo alcanzado por la Virgen del Puerto durante la temporada de 1950.
Aunque el triunfo absoluto correspondió a Iberia, la victoria de Ciérvana en la segunda jornada y la mínima diferencia en el cómputo final confirman que ambas trainerillas protagonizaron uno de los duelos más igualados del verano.
Además, la crónica refleja el rigor con el que se organizaban estas competiciones, donde la regularidad a lo largo de dos jornadas podía resultar tan decisiva como una victoria parcial. Para Ciérvana, este segundo puesto supuso una nueva demostración de que seguía instalada entre la élite del remo cantábrico.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 20 de agosto de 1950, pág. 7. Artículo de Tolete: «Ciérvana venció en la regata de ayer».
1950-09-05
| Ciérvana alcanza la regata de honor de la Bandera de la Concha
Las aguas de la bahía de La Concha, en San Sebastián, volvieron a reunir el 3 de septiembre de 1950 a las mejores traineras del Cantábrico en una de las citas más prestigiosas del calendario.
Entre ellas estaba la trainera «Virgen del Puerto», de Ciérvana, que volvía a representar con orgullo al remo vizcaíno en una competición de máximo nivel.
Un comienzo muy igualado
El sorteo de balizas situó a las embarcaciones en este orden:
Esperanza (San Sebastián).
Iberia (Sestao).
Virgen del Puerto (Ciérvana).
Zarauz.
La salida fue muy disputada. El Esperanza tomó una ligera ventaja, mientras Sestao ocupaba inicialmente la segunda posición.
Sin embargo, conforme avanzaban los primeros metros, Ciérvana comenzó una magnífica reacción, aumentando el ritmo de sus paladas hasta superar a la trainera sestaoarra y lanzarse a la persecución de los donostiarras.
La ciaboga decidió la regata
Uno de los momentos clave llegó en la ciaboga.
La crónica explica que Ciérvana alcanzó prácticamente al Esperanza antes de virar, llegando incluso a entrar muy igualada. Pero la maniobra no fue tan limpia como la de los guipuzcoanos, que aprovecharon esa pequeña ventaja para salir mejor orientados y comenzar a abrir distancia.
A partir de ese instante, la trainera donostiarra encontró mejor las olas y fue aumentando poco a poco su ventaja hasta la meta.
Clasificación oficial
El Jurado estableció la siguiente clasificación:
🥇 Club Deportivo Esperanza (San Sebastián) — 21 minutos y 53 segundos.
🥈 «Virgen del Puerto» (Ciérvana) — 22 minutos y 28 segundos 3/5.
🥉 Iberia (Sestao) — 23 minutos y 7 segundos.
4.º Zarauz — 24 minutos y 2 segundos 2/5.
Billete para la regata de honor
Aunque el Esperanza obtuvo una clara victoria, el excelente segundo puesto de Ciérvana tuvo una enorme recompensa.
El reglamento establecía que disputarían la regata de honor las traineras que terminaran a menos de un minuto del vencedor. Gracias a esa diferencia, Ciérvana logró clasificarse para la gran final, mientras que Sestao y Zarauz quedaron relegadas a la regata de consolación.
La prensa señalaba además que muchos aficionados confiaban en que la trainera de Ciérvana mejorara durante la semana de entrenamientos, por lo que la Bandera de la Concha todavía permanecía abierta.
Un pueblo entre la élite del Cantábrico
Esta crónica demuestra que, en 1950, la trainera de Ciérvana seguía compitiendo entre las mejores embarcaciones del norte peninsular.
Lejos de conformarse con participar, luchó de tú a tú con el vigente campeón durante buena parte de la prueba y consiguió clasificarse para la regata decisiva de la Bandera de la Concha, uno de los mayores éxitos deportivos de aquella temporada.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 5 de septiembre de 1950, p. 7. Crónica de la primera jornada de las regatas de traineras de San Sebastián, con la clasificación oficial y el acceso de Ciérvana a la regata de honor.
1950-10-10
| Iberia conquista el Campeonato Vizcaíno de bateles tras un gran duelo con Ciérvana
Con el verano ya terminado y las grandes regatas de traineras convertidas en recuerdo, las aguas de Portugalete acogieron la última gran cita del calendario remero vizcaíno de 1950: el Campeonato Vizcaíno de bateles.
La prueba, organizada por la Sociedad Deportiva Náutica de Portugalete con el patrocinio del Ayuntamiento, reunió a las mejores tripulaciones de la temporada y ofreció un emocionante duelo entre Iberia A y Ciérvana, las dos embarcaciones que habían protagonizado buena parte de las competiciones del año.
Un final digno para la temporada
El cronista Tolete comienza lamentando que las clásicas regatas de traineras hubieran atravesado un año complicado por los problemas organizativos y económicos.
Sin embargo, destaca que el público seguía respondiendo con entusiasmo. Los muelles de Portugalete y Las Arenas volvieron a llenarse de aficionados, demostrando que la pasión por el remo seguía intacta en la ría.
Un duelo apasionante
Desde la salida quedó claro que el campeonato se decidiría entre Iberia A y Ciérvana.
Los sestaoarras lograron una ligera ventaja en los primeros metros, pero la tripulación ciervanata no dejó de presionar en ningún momento. Durante las siete ciabogas del recorrido, ambas embarcaciones mantuvieron un pulso constante, con Ciérvana intentando reducir diferencias en cada maniobra.
Solo en la recta final consiguió Iberia abrir el margen suficiente para asegurar el título de campeón vizcaíno.
Clasificación final
La clasificación de la regata fue la siguiente:
Iberia A – 10 minutos y 2 segundos.
Ciérvana – 10 minutos y 17 segundos.
San Nicolás (Portugalete) – 10 minutos y 41 segundos.
Iberia C (Aprendices) – 10 minutos y 53 segundos.
Tolete felicita expresamente a Iberia A por un campeonato plenamente merecido, destacando la calidad de su tripulación y la brillante temporada realizada.
El único tropiezo de Ciérvana
Aun reconociendo el mérito del campeón, el periodista dedica uno de los pasajes más interesantes de la crónica a analizar la actuación de Ciérvana.
Afirma que los ciervanatos no llegaron a adaptarse completamente al batel, una embarcación muy diferente a la trainerilla y a la trainera, modalidades en las que habían demostrado sobradamente su potencial durante la temporada.
Sin embargo, lejos de criticar a la tripulación, interpreta su derrota como un simple accidente deportivo. Tras el fuerte ataque final lanzado por Iberia, concluye con una frase que resume perfectamente su admiración:
«¡Ciérvana, gran oponente de un campeón auténtico!»
El futuro del remo vizcaíno
Tolete también dedica unas líneas a San Nicolás y a los jóvenes aprendices de Iberia, destacando su entrega y asegurando que representaban el futuro del remo vizcaíno.
Para el periodista, aquella regata demostraba que existía una nueva generación preparada para tomar el relevo y mantener vivo el prestigio del remo en la ría.
Comentario histórico
Esta crónica pone el broche final a una temporada extraordinaria para Ciérvana. Aunque el Campeonato Vizcaíno de bateles terminó con la victoria de Iberia, el periodista deja claro que la embarcación ciervanata fue su rival más serio y digno.
Resulta especialmente significativo que, incluso en una modalidad que no era la más favorable para los remeros de Ciérvana, el cronista continúe destacando su espíritu competitivo y su capacidad para discutir el triunfo hasta los últimos metros.
El artículo transmite una idea que se repite a lo largo de toda la temporada de 1950: Ciérvana había recuperado definitivamente su lugar entre las grandes referencias del remo vizcaíno.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 10 de octubre de 1950, pág. 3. Crónica de Tolete: «Iberia se adjudicó el campeonato vizcaíno».
1951-10-07
| El Campeonato Vizcaíno de bateles pone el broche a la temporada de remo
El 7 de octubre de 1951, El Correo Español – El Pueblo Vasco anunciaba la celebración de la última gran cita del calendario remero vizcaíno: el Campeonato Vizcaíno de bateles, que iba a disputarse en aguas de Portugalete.
La prueba servía para cerrar oficialmente la temporada y decidir qué tripulación representaría a Vizcaya en el próximo Campeonato de España de bateles, previsto para los días 13 y 14 de octubre en el estanque del Retiro de Madrid.
Seis cuadrillas en busca del título
La Federación Vizcaína decidió retrasar el campeonato hasta el final de la temporada con un objetivo muy concreto: que la embarcación vencedora llegara en el mejor estado posible a la cita nacional.
Finalmente, seis cuadrillas tomaron parte en la competición:
Iberia A (Sestao)
Iberia B (Sestao)
Iberia C (Aprendices de Sestao)
San Nicolás A (Portugalete)
San Nicolás B (Portugalete)
Abra Club de Mar (Las Arenas)
El artículo señala que la gran favorita era Iberia, que incluso presentaba tres embarcaciones distintas, mientras que Portugalete acudía con dos y el Abra Club de Mar con una sola representación.
La ausencia de Ciérvana
Llama especialmente la atención un detalle: Ciérvana ya no aparece entre las participantes.
Después de las brillantes campañas desarrolladas en 1949 y 1950, en las que la tripulación ciervanata había protagonizado algunos de los mejores duelos del remo vizcaíno, el relevo pasa ahora a otras sociedades deportivas.
Este silencio documental resulta tan significativo como las propias victorias de años anteriores y marca un nuevo capítulo en la evolución del remo de la comarca.
Los colores de cada tripulación
Tolete dedica el tramo final de la crónica a un detalle muy curioso, describiendo la indumentaria que vestirían los participantes.
Las camisetas serían:
Iberia A: verde ribeteada de rojo.
Iberia B: azul.
Iberia C: verde y blanco.
San Nicolás A: amarilla.
San Nicolás B: color salmón.
Abra Club de Mar: azul y blanco.
Este tipo de descripciones posee hoy un gran valor histórico, ya que permite conocer la identidad visual de las distintas cuadrillas en una época en la que apenas existía documentación fotográfica en color.
El cierre de una temporada
El periodista confía en que la regata sea emocionante y destaca que la representación vizcaína que viaje posteriormente a Madrid deberá hacerlo en las mejores condiciones posibles para aspirar al Campeonato de España.
Con esta prueba concluía oficialmente la campaña remera de 1951 en Vizcaya, una temporada que seguía demostrando la enorme vitalidad del remo tradicional en la ría del Nervión.
Comentario histórico
Aunque Ciérvana no figura entre las embarcaciones participantes, este artículo resulta muy útil para comprender la evolución del remo vizcaíno a comienzos de los años cincuenta.
Tras el extraordinario protagonismo alcanzado por los ciervanatos en 1949 y 1950, la documentación muestra un cambio de escenario en el que sociedades como Iberia y San Nicolás toman el relevo en el Campeonato Vizcaíno de bateles.
Al mismo tiempo, la crónica conserva pequeños detalles —como los colores de las camisetas o el sistema de clasificación para el Campeonato de España— que ayudan a reconstruir con precisión la organización del remo de aquella época.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 7 de octubre de 1951, pág. 6. Crónica de Tolete: «El Campeonato Vizcaíno de bateles».
1959-09-16
| Los remeros de Ciérvana refuerzan al Portugalete en el Campeonato de España de Trainerillas
El 16 de septiembre de 1959, las aguas de Bermeo se preparaban para acoger una de las grandes citas del calendario remero nacional: el Campeonato de España de Trainerillas.
En la víspera de la competición, El Correo Español – El Pueblo Vasco publicaba una amplia información en la que analizaba a los principales aspirantes al título y dejaba un dato de enorme interés para la historia del remo ciervanato.
Bermeo, capital del remo
La organización del campeonato corría a cargo del Club Bermeo, con el patrocinio del Ayuntamiento y la colaboración del periódico.
Las regatas comenzarían a las once y media de la mañana, y la expectación era enorme. Se anunciaba la llegada de numerosos aficionados en autobuses, automóviles e incluso embarcaciones, confirmando la enorme popularidad que el remo seguía teniendo en la costa cantábrica.
Dos grandes favoritos
El periodista consideraba que el campeonato presentaba dos claros candidatos al título:
Sestao.
Portugalete.
Ambas embarcaciones llegaban en un excelente momento de forma y eran señaladas como las principales aspirantes a proclamarse campeonas de España.
Un detalle que une a Portugalete y Ciérvana
La noticia incorpora una información especialmente valiosa para la historia local.
Al referirse a la trainera de Portugalete, el cronista explica que el club había incorporado varios remeros ciervanatos con el propósito de reforzar la tripulación y aumentar sus opciones de victoria.
El periódico señala expresamente que Portugalete había «importado unos cuantos remeros ciervanatos», convencido de que su aportación podía resultar decisiva para conquistar el campeonato.
Este dato demuestra el prestigio que seguían teniendo los bogadores de Ciérvana a finales de la década de 1950. Aunque el pueblo no presentaba una embarcación propia en esta competición, sus remeros continuaban siendo muy valorados por otros clubes históricos del remo vizcaíno.
Una competición abierta
El artículo también menciona que, si finalmente acudían Pasajes de San Juan, Pedreña o Remeros del Nalón, el campeonato adquiriría todavía un mayor nivel competitivo.
La presencia de estas tripulaciones podía convertir la regata en una de las más igualadas de los últimos años.
El prestigio de los bogadores ciervanatos
Más allá del resultado final, la noticia pone de manifiesto una realidad muy significativa.
A finales de los años cincuenta, los remeros de Ciérvana seguían siendo considerados una garantía de calidad, hasta el punto de que uno de los grandes favoritos al Campeonato de España decidió reforzar su tripulación con ellos.
Es un reconocimiento implícito al nivel alcanzado por la escuela remera ciervanata durante las décadas anteriores.
Comentario histórico
Aunque esta noticia no recoge una victoria de Ciérvana, sí aporta un dato muy relevante para comprender la evolución del remo local.
Las campañas de 1949 y 1950 habían consolidado el prestigio de los bogadores ciervanatos. Nueve años después, ese reconocimiento seguía plenamente vigente. El hecho de que Portugalete recurriera a varios remeros de Ciérvana para afrontar un Campeonato de España demuestra que la experiencia y la calidad de aquellos hombres continuaban siendo muy apreciadas en el remo vizcaíno.
Es un magnífico ejemplo de cómo la tradición remera de Ciérvana siguió presente incluso cuando el protagonismo recaía en otras sociedades deportivas.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 16 de septiembre de 1959, pág. 10. Artículo: «En Bermeo, hoy: Campeonato de España de Trainerillas».
1969-09-28
| Ciérvana participa en el Gran Premio Nervión tras un acuerdo de última hora
La edición del IV Gran Premio Nervión, disputada en aguas de Portugalete el 27 de septiembre de 1969, estuvo a punto de comenzar sin representación vizcaína.
Apenas tres horas antes de la salida, los clubes San Román de Ciérvana, Portugalete y Kaiku, que habían anunciado su ausencia por un desacuerdo económico con la organización, aceptaron finalmente competir tras una reunión de urgencia celebrada en el Ayuntamiento de Portugalete.
Un conflicto resuelto a última hora
La disputa giraba en torno a las 40.000 pesetas de subvención que reclamaban los clubes vizcaínos, además de los premios establecidos para la competición.
En la reunión participaron representantes de:
San Román de Ciérvana.
Portugalete.
Kaiku.
La Mancomunidad de Ayuntamientos de las Márgenes del Nervión, organizadora del Gran Premio.
La Federación Vizcaína de Remo.
Finalmente se alcanzó un acuerdo por el que las posibles compensaciones económicas quedarían pendientes de resolución, permitiendo así que las tres traineras tomaran la salida.
El propio periódico resumía aquel desenlace con una frase muy expresiva:
«El escándalo llegó con ellos y se fue con el regreso de estos hijos pródigos del remo vizcaíno.»
Superioridad de guipuzcoanos y cántabros
Una vez solucionado el conflicto comenzó la competición.
La primera jornada confirmó el gran momento de las traineras guipuzcoanas y cántabras. Lasarte-Michelín, vigente campeón de España, se adjudicó la victoria, seguido de Pasajes de San Juan, Pedreña y Fuenterrabía.
La clasificación fue:
Lasarte-Michelín (Guipúzcoa) — 21:18 2/5
Pasajes de San Juan (Guipúzcoa) — 21:21 1/5
Pedreña (Santander) — 21:28 3/5
Fuenterrabía (Guipúzcoa) — 21:30 3/5
Astillero (Santander) — 21:42 4/5
Portugalete (Vizcaya) — 22:20 4/5
Ciérvana (Vizcaya) — 22:41
Kaiku (Vizcaya) — 22:55 3/5
Ciérvana compite con orgullo
Aunque el cronista reconoce la superioridad mostrada por las embarcaciones guipuzcoanas y cántabras, dedica unas palabras de reconocimiento a los tres clubes vizcaínos.
Afirma que Portugalete, Ciérvana y Kaiku participaron en condiciones difíciles, pero lo hicieron con «encomiable pundonor deportivo», sin dejar de luchar en ningún momento pese a la diferencia existente con sus rivales.
En la primera tanda, Pedreña, Kaiku, Ciérvana y Fuenterrabía ofrecieron una regata muy disputada. Los ciervanatos lograron imponerse a Kaiku dentro del duelo vizcaíno, aunque quedaron por detrás de Pedreña y Fuenterrabía en la clasificación general.
Una declaración oficial
El periódico reproduce íntegramente la nota firmada tras la reunión celebrada en el Ayuntamiento de Portugalete, en la que los clubes vizcaínos confirmaban su participación y dejaban las subvenciones «a criterio de la Federación Vizcaína de Remo y de la Mancomunidad de Ayuntamientos».
Este documento constituye hoy una fuente histórica de primer orden para comprender las tensiones económicas que afectaban al remo de finales de los años sesenta.
Comentario histórico
Este artículo resulta especialmente valioso porque muestra una realidad que rara vez aparece en las crónicas deportivas: las dificultades económicas de los clubes.
La participación de San Román de Ciérvana estuvo en duda hasta pocas horas antes del inicio de la regata. Sin embargo, una vez alcanzado el acuerdo, los remeros decidieron competir y defender los colores de su club con total dignidad.
Aunque la clasificación no fue favorable a los representantes vizcaínos, la noticia demuestra que Ciérvana seguía presente en las grandes competiciones del Cantábrico y que continuaba formando parte del grupo de clubes con mayor tradición remera.
Además, este episodio refleja cómo el remo no solo se escribía con victorias y derrotas, sino también con negociaciones, sacrificios económicos y el esfuerzo constante de unas sociedades deportivas empeñadas en mantener viva una de las señas de identidad de la costa vasca.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 28 de septiembre de 1969, pág. 45. Artículo: «IV Gran Premio Nervión: Lasarte ganó en la primera prueba».


