La historia de la trainera de Zierbena a través de la prensa desde 1970 hasta 1971
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Actualizado: hace 11 horas

1970-08-03 | Ciérvana revalida el Campeonato de Vizcaya de traineras
El verano de 1970 confirmó que el éxito conseguido el año anterior no había sido una casualidad. En aguas de Portugalete, la trainera de Ciérvana volvió a proclamarse campeona de Vizcaya, demostrando una autoridad incontestable frente a sus principales rivales.
La crónica publicada por El Correo Español – El Pueblo Vasco destaca que la victoria fue tan clara que apenas admitía discusión. La superioridad mostrada por la tripulación ciervanata convirtió la regata en una auténtica demostración de fuerza y consolidó a Ciérvana como la referencia del remo vizcaíno.
Una regata dominada desde el comienzo
En la primera tanda se enfrentaban Guecho, Kaiku y Ciérvana.
Desde la salida, Kaiku tomó una ligera ventaja, pero la situación cambió muy pronto. En la primera ciaboga, Ciérvana ejecutó una maniobra impecable y comenzó a abrir diferencias. A partir de ese momento, la trainera dirigida por Félix Brazaola impuso un ritmo imposible de seguir para sus adversarios.
El periodista subraya que, una vez obtenida la ventaja, Brazaola no exigió esfuerzos innecesarios a sus hombres; se limitó a controlar la distancia hasta la meta, administrando la carrera con inteligencia.
La clasificación de la tanda fue:
Ciérvana — 22 min. 34 1/5 s
Kaiku — 23 min. 12 3/5 s
Guecho — 23 min. 35 1/5 s
Un triunfo incontestable
El cronista no deja lugar a dudas:
«Fue tal la superioridad demostrada por los vencedores que no cabe objeción alguna a su legítimo triunfo.»
Ni siquiera un pequeño incidente sufrido por la trainera ciervanata durante la prueba empañó una actuación que el periodista califica como plenamente merecida.
Félix Brazaola, del remo al patrón
Uno de los aspectos más valiosos del reportaje es el reconocimiento a Félix Brazaola, patrón de la embarcación campeona.
El periódico recuerda que Brazaola había formado parte de la mítica tripulación de 1949, aquella que conquistó el título nacional en la Bandera de la Concha. Veintiún años después, seguía siendo una pieza fundamental del remo ciervanato, ahora desde la popa, guiando a una nueva generación de campeones.
Esta continuidad entre generaciones constituye uno de los grandes símbolos de la tradición remera de Ciérvana.
Una tripulación muy joven
El artículo aporta un dato de enorme interés histórico: la edad media de los campeones era de solo 24 años.
La tripulación estaba formada por:
Patrón: Félix Brazaola.
Babor: Lucio Ortiz, Antonio Ruiz, Víctor Aguirre, Luis María González, Eugenio Barquín y José Ángel Elósegui.
Estribor: Román Tajada (proel), José María Melsió, Francisco Díez, José Ignacio Fernández, José Arribas, Ricardo San Cristóbal y Ricardo Uranga (popel).
Un equipo nacido en el propio municipio
Otro detalle que convierte este reportaje en una fuente excepcional es el origen de los remeros.
El periodista explica que todos eran naturales del municipio de Abanto y Ciérvana y residían en distintos barrios, predominando San Mamés y La Cuesta. Ese año, curiosamente, el barrio del Puerto no aportó ningún remero, mientras que Las Carreras contribuía por primera vez con varios componentes de la plantilla.
La preocupación por Eugenio Barquín
La alegría del campeonato se veía empañada por una preocupación.
Eugenio Barquín, uno de los pilares de la tripulación, debía reincorporarse al servicio militar y corría el riesgo de perderse el Campeonato de España en La Coruña.
El periodista llega incluso a pedir públicamente una prórroga de su permiso militar para que pudiera defender los colores de Ciérvana en la gran cita nacional.
Comentario histórico
Este reportaje es uno de los documentos más completos sobre la trainera de Ciérvana en los años setenta.
No solo narra una victoria. También pone nombre y apellidos a toda una generación de remeros, identifica los barrios de procedencia de la tripulación y enlaza directamente con la época dorada de 1949, gracias a la figura de Félix Brazaola.
Especialmente emocionante resulta comprobar cómo un antiguo campeón nacional seguía transmitiendo su experiencia desde la popa de la trainera, guiando a unos jóvenes que apenas alcanzaban una media de 24 años. Esa continuidad entre generaciones explica, en buena medida, por qué Ciérvana consiguió mantenerse durante décadas entre las grandes referencias del remo vizcaíno.
Además, el reportaje deja una imagen profundamente humana: la preocupación por que Eugenio Barquín pudiera acudir al Campeonato de España pese a sus obligaciones militares. Un recordatorio de que, detrás de cada triunfo, había personas que compaginaban el deporte con su trabajo, el servicio militar y la vida cotidiana.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco (Edición Estío), 3 de agosto de 1970, pág. 12. Reportaje: «Ciérvana, campeón de Vizcaya de traineras».
Nota editorial: En este artículo se respetan las grafías originales empleadas por la prensa histórica cuando se reproducen nombres de municipios, localidades y otros topónimos procedentes de las fuentes originales.
1970-08-17
| Ciérvana, cuarta de España tras una brillante temporada
El 16 de agosto de 1970, la bahía de La Coruña acogió la XXX Regata de Traineras de España, una de las competiciones más prestigiosas del remo nacional. A ella acudía Ciérvana como campeona de Vizcaya, dispuesta a medir sus fuerzas con las mejores tripulaciones del Cantábrico.
La crónica publicada al día siguiente por El Correo Español – El Pueblo Vasco recoge una actuación muy digna de la trainera ciervanata, que logró finalizar en cuarta posición, confirmando el excelente momento que atravesaba el club durante aquella temporada.
Pedreña impone su ley
La regata comenzó con un fuerte ritmo de Lasarte, que llegó en cabeza a la primera ciaboga.
Sin embargo, en el largo siguiente la trainera de Pedreña tomó definitivamente el mando de la prueba y ya no abandonó la primera posición hasta cruzar la meta.
Tras ella fueron clasificándose el resto de las embarcaciones, entre ellas una combativa Ciervanata, que fue remontando posiciones durante el recorrido.
Clasificación final
La clasificación oficial fue la siguiente:
Pedreña («Trasmiera») — 22 min. 38 4/5 s
Lasarte («San Pedro») — 22 min. 45 5/5 s
Astillero («Virgen de Muslera») — 22 min. 53 5/5 s
Ciérvana («Ciervanata») — 23 min. 15 8/10 s
Las Jubias (La Coruña) — 23 min. 28 5/5 s
Castropol («Ría del Eo») — 24 minutos
Este cuarto puesto situaba a Ciérvana entre las cuatro mejores traineras de España, un resultado de enorme mérito teniendo en cuenta el altísimo nivel de la competición.
Un premio al trabajo de toda una temporada
La presencia de Ciérvana en el Campeonato de España no era fruto de la casualidad.
La trainera había llegado a La Coruña después de proclamarse campeona de Vizcaya, revalidando el título conseguido el año anterior y demostrando una gran superioridad frente a sus rivales provinciales.
El cuarto puesto nacional confirmaba que aquella generación de remeros podía competir de igual a igual con las mejores embarcaciones del Cantábrico.
Una regata seguida por miles de aficionados
El periódico señala que la prueba fue presenciada por más de diez mil espectadores, entre ellos las máximas autoridades del Estado de la época, que asistieron posteriormente a la entrega de trofeos en el Club Náutico de La Coruña.
La presencia de tanta afición demuestra la enorme importancia que alcanzaban entonces los Campeonatos de España de traineras.
Ciérvana entre la élite nacional
Aunque el triunfo correspondió a Pedreña, la actuación de la Ciervanata merece una lectura muy positiva.
En apenas dos temporadas, el club había recuperado un lugar destacado dentro del panorama nacional del remo, consolidándose como el mejor representante vizcaíno en numerosas competiciones y demostrando que su título provincial no había sido una casualidad.
Comentario histórico
Este artículo representa el mejor cierre posible para la brillante campaña de 1970.
Después de conquistar nuevamente el Campeonato de Vizcaya, la trainera de Ciérvana acudió al Campeonato de España con la responsabilidad de representar al remo vizcaíno frente a las grandes potencias del Cantábrico.
El cuarto puesto nacional confirma el enorme nivel alcanzado por aquella tripulación dirigida por Félix Brazaola, heredero directo de la legendaria generación de 1949. La continuidad entre ambas épocas demuestra que la tradición remera de Ciérvana no fue fruto de una generación aislada, sino el resultado de décadas de esfuerzo, transmisión de conocimientos y amor por el remo.
Aunque el título nacional viajó a Pedreña, Ciérvana regresó de La Coruña con algo igualmente valioso: el reconocimiento de encontrarse entre las mejores traineras de España.
Fuentes consultadas
El Correo Español – Estadio, 17 de agosto de 1970, pág. 13. Crónica especial desde La Coruña: «Pedreña, campeona de España. Ciérvana, clasificada en cuarto lugar».
Nota editorial: En este artículo se respetan las grafías originales empleadas por la prensa histórica cuando se reproducen nombres de municipios, localidades y otros topónimos procedentes de las fuentes originales.
1970-10-06
| Ciérvana, ejemplo de deportividad en el V Gran Premio Nervión
El 5 de octubre de 1970, El Correo Español – El Pueblo Vasco dedicaba una extensa crónica a la segunda jornada del V Gran Premio Nervión, disputado en aguas de Portugalete. La victoria absoluta correspondió a la poderosa trainera de Orio, que volvió a demostrar por qué era la gran referencia del remo cantábrico. Sin embargo, entre las páginas del periódico también brillaba el nombre de Ciérvana, no solo por su esfuerzo deportivo, sino por el reconocimiento que recibió al finalizar la competición.
Un problema inesperado en plena regata
La primera tanda reunía a Fuenterrabía, Pedreña, Ciérvana y Castro.
Las balizas habían sido asignadas según la clasificación del día anterior y a Ciérvana le correspondió la considerada más desfavorable.
A pesar de ello, la trainera ciervanata consiguió imponerse a Fuenterrabía durante la jornada. Sin embargo, el cronista revela un hecho que condicionó decisivamente su actuación:
La proa de la «Ciervanata» quedó enganchada dos veces consecutivas con una gran pieza de plástico. El popel tuvo que dejar de bogar en numerosas paladas para intentar retirarla, perdiéndose unos segundos decisivos.
El periodista está convencido de que, sin ese contratiempo, Ciérvana habría podido recuperar la diferencia que la separaba de la trainera guipuzcoana.
La mejor marca vizcaína
A pesar del incidente, el rendimiento de la tripulación fue extraordinario.
La crónica destaca expresamente que Ciérvana estableció la mejor marca conseguida por una embarcación vizcaína en las cinco ediciones celebradas hasta entonces del Gran Premio Nervión.
Era un reconocimiento implícito al excelente nivel que seguía manteniendo el club.
Clasificación de la segunda jornada
La clasificación del domingo fue:
Orio — 20:26,4
Astillero — 20:41,6
Lasarte — 20:48,7
Oyarzun-Zuberoa — 21:08
Pedreña — 21:14,6
Ciérvana — 21:35,6
Fuenterrabía — 21:38
Castro — 21:50
En la clasificación general, Ciérvana finalizó en la séptima posición, dentro de una regata considerada por el periodista como un auténtico «mundial» de traineras por la calidad de las tripulaciones participantes.
El Trofeo a la Deportividad
Pero el momento más emotivo llegó al finalizar la competición.
La organización decidió conceder a Ciérvana el Trofeo a la Deportividad, un galardón reservado a la tripulación que, por su comportamiento y actitud durante toda la prueba, hubiera demostrado los mayores valores deportivos.
El periodista lo explica con palabras muy significativas:
«Los ciervanatos bien han demostrado, con su encomiable actitud, que la concesión de dicho galardón no es capricho de nadie.»
Era un reconocimiento que iba mucho más allá de la clasificación deportiva.
Una regata histórica
La crónica también destaca la extraordinaria organización del Gran Premio Nervión.
Miles de aficionados llenaron ambas márgenes de la ría y el ambiente fue descrito como uno de los mejores vividos hasta entonces. El autor considera que el prestigio alcanzado por esta prueba obligaba a seguir reuniendo cada año a las mejores traineras del Cantábrico.
Comentario histórico
Este documento posee un enorme valor porque muestra una faceta distinta del remo.
No habla únicamente de victorias o derrotas. Habla de deportividad, esfuerzo y dignidad.
A pesar del problema sufrido durante la regata con el plástico enredado en la proa, Ciérvana nunca dejó de competir. La tripulación continuó luchando hasta la meta y logró, además, registrar la mejor marca conseguida hasta entonces por un club vizcaíno en el Gran Premio Nervión.
El Trofeo a la Deportividad resume perfectamente el espíritu de aquella generación de remeros. Más allá del resultado final, el nombre de Ciérvana quedó asociado a valores como el compañerismo, la entrega y el respeto por el deporte.
En ocasiones, esos reconocimientos silenciosos dicen tanto como una bandera conquistada.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 6 de octubre de 1970, pág. 26. Crónica firmada por Estrobo: «Orio ganó brillantemente».
1970-08-03 | Ciérvana revalida el Campeonato de Vizcaya de traineras
El verano de 1970 confirmó que el éxito conseguido el año anterior no había sido una casualidad. En aguas de Portugalete, la trainera de Ciérvana volvió a proclamarse campeona de Vizcaya, demostrando una autoridad incontestable frente a sus principales rivales.
La crónica publicada por El Correo Español – El Pueblo Vasco destaca que la victoria fue tan clara que apenas admitía discusión. La superioridad mostrada por la tripulación ciervanata convirtió la regata en una auténtica demostración de fuerza y consolidó a Ciérvana como la referencia del remo vizcaíno.
Una regata dominada desde el comienzo
En la primera tanda se enfrentaban Guecho, Kaiku y Ciérvana.
Desde la salida, Kaiku tomó una ligera ventaja, pero la situación cambió muy pronto. En la primera ciaboga, Ciérvana ejecutó una maniobra impecable y comenzó a abrir diferencias. A partir de ese momento, la trainera dirigida por Félix Brazaola impuso un ritmo imposible de seguir para sus adversarios.
El periodista subraya que, una vez obtenida la ventaja, Brazaola no exigió esfuerzos innecesarios a sus hombres; se limitó a controlar la distancia hasta la meta, administrando la carrera con inteligencia.
La clasificación de la tanda fue:
Ciérvana — 22 min. 34 1/5 s
Kaiku — 23 min. 12 3/5 s
Guecho — 23 min. 35 1/5 s
Un triunfo incontestable
El cronista no deja lugar a dudas:
«Fue tal la superioridad demostrada por los vencedores que no cabe objeción alguna a su legítimo triunfo.»
Ni siquiera un pequeño incidente sufrido por la trainera ciervanata durante la prueba empañó una actuación que el periodista califica como plenamente merecida.
Félix Brazaola, del remo al patrón
Uno de los aspectos más valiosos del reportaje es el reconocimiento a Félix Brazaola, patrón de la embarcación campeona.
El periódico recuerda que Brazaola había formado parte de la mítica tripulación de 1949, aquella que conquistó el título nacional en la Bandera de la Concha. Veintiún años después, seguía siendo una pieza fundamental del remo ciervanato, ahora desde la popa, guiando a una nueva generación de campeones.
Esta continuidad entre generaciones constituye uno de los grandes símbolos de la tradición remera de Ciérvana.
Una tripulación muy joven
El artículo aporta un dato de enorme interés histórico: la edad media de los campeones era de solo 24 años.
La tripulación estaba formada por:
Patrón: Félix Brazaola.
Babor: Lucio Ortiz, Antonio Ruiz, Víctor Aguirre, Luis María González, Eugenio Barquín y José Ángel Elósegui.
Estribor: Román Tajada (proel), José María Melsió, Francisco Díez, José Ignacio Fernández, José Arribas, Ricardo San Cristóbal y Ricardo Uranga (popel).
Un equipo nacido en el propio municipio
Otro detalle que convierte este reportaje en una fuente excepcional es el origen de los remeros.
El periodista explica que todos eran naturales del municipio de Abanto y Ciérvana y residían en distintos barrios, predominando San Mamés y La Cuesta. Ese año, curiosamente, el barrio del Puerto no aportó ningún remero, mientras que Las Carreras contribuía por primera vez con varios componentes de la plantilla.
La preocupación por Eugenio Barquín
La alegría del campeonato se veía empañada por una preocupación.
Eugenio Barquín, uno de los pilares de la tripulación, debía reincorporarse al servicio militar y corría el riesgo de perderse el Campeonato de España en La Coruña.
El periodista llega incluso a pedir públicamente una prórroga de su permiso militar para que pudiera defender los colores de Ciérvana en la gran cita nacional.
Comentario histórico
Este reportaje es uno de los documentos más completos sobre la trainera de Ciérvana en los años setenta.
No solo narra una victoria. También pone nombre y apellidos a toda una generación de remeros, identifica los barrios de procedencia de la tripulación y enlaza directamente con la época dorada de 1949, gracias a la figura de Félix Brazaola.
Especialmente emocionante resulta comprobar cómo un antiguo campeón nacional seguía transmitiendo su experiencia desde la popa de la trainera, guiando a unos jóvenes que apenas alcanzaban una media de 24 años. Esa continuidad entre generaciones explica, en buena medida, por qué Ciérvana consiguió mantenerse durante décadas entre las grandes referencias del remo vizcaíno.
Además, el reportaje deja una imagen profundamente humana: la preocupación por que Eugenio Barquín pudiera acudir al Campeonato de España pese a sus obligaciones militares. Un recordatorio de que, detrás de cada triunfo, había personas que compaginaban el deporte con su trabajo, el servicio militar y la vida cotidiana.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco (Edición Estío), 3 de agosto de 1970, pág. 12. Reportaje: «Ciérvana, campeón de Vizcaya de traineras».
Nota editorial: En este artículo se respetan las grafías originales empleadas por la prensa histórica cuando se reproducen nombres de municipios, localidades y otros topónimos procedentes de las fuentes originales.
1970-08-05
| Ciérvana acepta el desafío lanzado por Kaiku con fines benéficos
El 5 de agosto de 1970, El Correo Español – El Pueblo Vasco publicó una nota remitida por la Sociedad de Remo de Ciérvana, en la que el club respondía oficialmente al desafío planteado por Kaiku para disputar una regata entre ambas traineras.
Un desafío con un objetivo solidario
Lejos de plantearse como una simple rivalidad deportiva, la trainera de Ciérvana aceptó el reto imponiendo una única condición: que todo el beneficio obtenido sirviera para una causa benéfica.
La nota decía:
«Ciérvana pone como única condición al desafío que el importe íntegro de la recaudación, así como las 50.000 pesetas que obtendría el ganador, fueran destinadas a centros benéficos de nuestra provincia.»
Además, el club se comprometía a desplazar al campo de regatas el personal necesario para garantizar el desarrollo de la prueba.
Primero, el Campeonato de España
La Sociedad de Remo de Ciérvana también dejaba claro que el desafío debía celebrarse una vez disputado el Campeonato de España, que constituía el objetivo prioritario de los entonces campeones provinciales.
Con ello, el club demostraba que mantenía intactas sus aspiraciones deportivas sin renunciar a colaborar en una iniciativa solidaria.
Comentario histórico
Este documento refleja una faceta menos conocida de la historia de la trainera de Ciérvana.
Más allá de la competición, el club quiso que un posible desafío con Kaiku tuviera una finalidad social. La propuesta de destinar tanto la recaudación como el premio del vencedor a centros benéficos demuestra un compromiso que iba más allá del deporte y pone de manifiesto los valores que representaba la entidad en aquellos años.
También evidencia el buen momento deportivo que atravesaba la trainera ciervanesa, ya que afrontaba primero el Campeonato de España antes de pensar en cualquier desafío particular.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 5 de agosto de 1970, pág. 29. Nota de la Sociedad de Remo de Ciérvana: «Ciérvana acepta el reto de Kaiku».
Nota del investigador: Este breve comunicado constituye un valioso testimonio del espíritu deportivo de la trainera de Ciérvana. El club no rechazó el desafío de Kaiku, pero propuso convertirlo en una iniciativa benéfica, destinando íntegramente la recaudación y el premio económico a centros asistenciales de la provincia. Es un ejemplo de cómo el remo también servía para canalizar la solidaridad y el compromiso social en la Vizcaya de comienzos de la década de 1970.
1970-08-10
| Félix Brazaola: «Preparar a estos chicos es un sacrificio muy duro para un solo año»
El 10 de agosto de 1970, ESTADIO publicó una extensa entrevista realizada por J. L. Sánchez-Izquierdo a los patrones de Ciérvana y Kaiku, Félix Brazaola Gómez y Florentino Barañano Prieto. El motivo era doble: aclarar los rumores sobre un supuesto desafío entre ambas traineras y analizar la situación del remo vizcaíno.
Félix Brazaola, toda una vida dedicada al remo
Brazaola explica que llevaba ligado al remo desde los dieciséis años.
Su trayectoria es impresionante:
Remero.
Directivo.
Tesorero.
Vicepresidente.
Presidente.
Y finalmente patrón de la trainera de San Román de Ciérvana.
Su vida estaba completamente unida al club.
Un palmarés extraordinario
Durante la entrevista recuerda algunos de sus mayores éxitos:
Campeón de España de traineras con Ciérvana.
Campeón del Cantábrico de trainerillas.
Diversos títulos de ámbito provincial.
Como patrón, subcampeón de la Copa del Generalísimo el año anterior.
Cuarto en el Campeonato de España.
En 1970, campeón de Vizcaya y vencedor de las dos últimas regatas disputadas hasta ese momento.
La tripulación campeona de 1970
Uno de los grandes valores documentales del reportaje es que recoge la composición completa de la trainera.
Estribor:
Ricardo Uranga.
Ricardo San Cristóbal.
José Luis Arribas.
José Ignacio Fernández.
Francisco Díez.
José María Melsió.
Román Tajada.
Babor:
José Ángel Elósegui.
Eugenio Barquín.
Chusma.
Víctor Aguirre.
Antonio Ruiz.
Lucio Ortiz.
Suplentes:
Federico Peral.
Eduardo Ruiz Beltrán.
Guillermo Pellón.
Brazaola aprovecha además para destacar expresamente la labor del directivo Cándido Fernández, al que califica como una pieza fundamental del club.
«Todos son de secano»
Uno de los pasajes más interesantes de la entrevista es la explicación de cómo había construido aquella trainera.
Brazaola afirma que prácticamente todos sus remeros eran “de secano”, es decir, jóvenes sin experiencia marinera.
Había sido necesario enseñarles desde el principio el oficio de bogar.
Por eso afirma:
«Este año he trabajado mucho con ellos. Todos son de secano. No conocían el oficio.»
Añade incluso una imagen muy gráfica:
«Ha habido días en que hemos tenido que entrenar rompiendo primero el bloque de hielo de la superficie del agua.»
Su mayor preocupación
La frase que resume mejor el pensamiento de Brazaola aparece cuando habla del futuro.
Dice:
«Preparar a estos chicos es un sacrificio muy duro para un solo año.»
Su deseo era mantener unida aquella tripulación durante varias temporadas para recoger el fruto del enorme trabajo realizado.
Más apoyo para el remo
Tanto Brazaola como Barañano coinciden en una reivindicación común:
el remo vizcaíno necesitaba más ayuda institucional.
Brazaola pone como ejemplo a Guipúzcoa, donde el Centro de Atracción Turística (C.A.T.) proporcionaba embarcaciones y ayudas económicas a los clubes.
En Vizcaya, explica, cada sociedad debía afrontar por sí sola gastos cercanos a 80.000 pesetas para disponer del material necesario.
Nota histórica: Para comprender la magnitud de esta inversión, conviene recordar que las cerca de 80.000 pesetas que costaba equipar una trainera en 1970 representaban una cantidad muy elevada para la época. Suponían el equivalente a varios meses de salario de muchos trabajadores y reflejan el enorme esfuerzo económico que debían realizar clubes modestos como San Román de Ciérvana para competir al máximo nivel.
No habría desafío entre Kaiku y Ciérvana
La entrevista también desmiente los rumores sobre un supuesto desafío entre ambas traineras.
Los dos patrones coinciden en que una prueba de ese tipo solo serviría para crear rivalidades innecesarias entre dos clubes amigos.
Muy al contrario, ambos defienden la organización de más regatas oficiales que beneficien al conjunto del remo vizcaíno.
Comentario histórico
Este reportaje tiene un valor excepcional porque nos permite conocer la personalidad de Félix Brazaola más allá de sus resultados deportivos.
No aparece únicamente como patrón de una trainera campeona, sino como un auténtico formador. Su mayor orgullo no eran los títulos, sino haber conseguido convertir a un grupo de jóvenes sin experiencia marinera en una de las mejores tripulaciones de Vizcaya.
Especialmente significativa resulta su expresión «todos son de secano». En muy pocas palabras resume el enorme esfuerzo realizado por el Club San Román de Ciérvana para formar remeros en una época en la que el oficio del mar ya no estaba tan presente entre la juventud como décadas atrás.
Leído hoy, este artículo constituye uno de los mejores testimonios sobre el trabajo silencioso que hizo posible la edad dorada del remo ciervanato de finales de los años sesenta y comienzos de los setenta.
Fuentes consultadas
ESTADIO, 10 de agosto de 1970, pág. 17. J. L. Sánchez-Izquierdo: «No habrá desafío Kaiku-Ciérvana».
elcorreo-est-19700810-017.pdf
Nota editorial: En este artículo se respetan las grafías originales empleadas por la prensa histórica. La entrevista recoge literalmente las opiniones expresadas por Félix Brazaola Gómez y Florentino Barañano Prieto, patrones de las traineras de San Román de Ciérvana y Kaiku, respectivamente.
1971-06-12
| San Román domina la liguilla juvenil de bateles
La temporada de 1971 comenzó ofreciendo una excelente noticia para el remo de Ciérvana. En la liguilla juvenil de bateles disputada en Las Arenas, los jóvenes remeros del Club San Román protagonizaron una actuación sobresaliente, ocupando los primeros puestos de la clasificación y confirmando la extraordinaria salud de la cantera ciervanata.
La crónica, firmada por Estrobo en El Correo Español – El Pueblo Vasco, resume la jornada con una frase que no deja lugar a dudas:
«Jornada de completo éxito para los ciervanatos de San Román.»
Una auténtica exhibición
El periodista explica que los bateles de San Román ofrecieron una verdadera lección de remo.
Destaca especialmente la potencia y el estilo con que bogaron los jóvenes remeros, dos cualidades que les permitieron dominar la competición desde el principio hasta el final.
No fue una victoria ajustada, sino una demostración de superioridad que llamó la atención de todos los asistentes.
Ciérvana copa el podio
La clasificación final refleja claramente ese dominio:
San Román (Ciérvana) — 7’18”
San Román Txiki (Ciérvana) — 7’25”4/5
Virgen del Puerto (Ciérvana) — 7’28”2/5
Raspas (Las Arenas) — 7’33”
San Nicolás (Portugalete) e Iberia (Sestao) — 7’33”1/5
Arkote (Plencia) — 7’34”
San Nicolás de Bari (Algorta) — 7’58”3/5
Arkote B (Plencia) — 7’56”
Raspas B (Las Arenas) — 8’32”
Resulta especialmente llamativo que las tres primeras posiciones fueran ocupadas por embarcaciones de Ciérvana, algo muy poco habitual en una competición con representación de varios clubes vizcaínos.
La cantera que alimentaba a la trainera
Más allá del resultado deportivo, esta noticia permite comprender cómo trabajaba el remo ciervanato a comienzos de los años setenta.
Mientras la trainera absoluta competía entre las mejores del Cantábrico, el club seguía formando nuevos remeros en las categorías inferiores. Aquellos jóvenes aprendían desde muy pronto la técnica, el ritmo y el espíritu de equipo que caracterizaban al remo tradicional.
El periodista anuncia además que la siguiente prueba del calendario tendría lugar en Plencia, aunque señala que la fecha elegida —2 de septiembre— quedaba demasiado alejada respecto a la regata recién disputada.
Comentario histórico
Este artículo demuestra que los éxitos de Ciérvana no eran fruto de la casualidad.
Detrás de las victorias de la trainera absoluta existía un intenso trabajo de formación que comenzaba en los bateles juveniles. La contundencia de esta clasificación —con las tres primeras plazas ocupadas por embarcaciones ciervanatas— refleja el excelente nivel de una cantera que garantizaba el relevo generacional.
En cierto modo, estas pequeñas embarcaciones eran el laboratorio donde se formaban los futuros campeones. Allí se aprendía a bogar con precisión, a coordinar el esfuerzo y a sentir el orgullo de representar a un pueblo profundamente unido al mar.
La jornada de Las Arenas fue mucho más que una simple regata juvenil: fue la confirmación de que el futuro del remo en Ciérvana seguía navegando con fuerza.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 12 de junio de 1971, pág. 43. Crónica de Estrobo: «San Román, al copo en la liguilla juvenil de bateles».
1971-08-09
| La trainera “Encartaciones” comienza una nueva etapa para San Román de Ciérvana
El 9 de agosto de 1971, la revista ESTADIO publicó una breve pero significativa noticia dentro de su sección «Noticiario Remero», informando de la incorporación de una nueva embarcación al Club San Román de Ciérvana.
Nace la “Encartaciones”
La noticia informa de que la nueva trainera del club recibiría el nombre de «Encartaciones».
La embarcación fue bendecida el jueves anterior, justo antes de emprender viaje hacia La Coruña, donde iba a disputar una importante regata nacional, en la que realizaría su debut oficial.
El detalle demuestra la ilusión con la que el club afrontaba aquella temporada y la importancia simbólica que tenía la puesta en servicio de una nueva trainera.
Una embarcación gemela de la “San José II”
El periodista añade un dato técnico muy interesante.
La «Encartaciones» era gemela de la «San José II», la trainera del Club Astillero.
Además, ambas compartían el mismo sistema de toletes y tostas, lo que indica que seguían un diseño idéntico tanto en la construcción como en la disposición del puesto de boga.
Este detalle refleja el interés de San Román por disponer de una embarcación moderna y competitiva, inspirada en uno de los modelos de referencia del momento.
El estreno en aguas gallegas
La primera competición de la «Encartaciones» tuvo lugar en La Coruña, una plaza de gran prestigio dentro del calendario nacional.
No era un estreno cualquiera. El club presentaba oficialmente su nueva trainera en una de las citas más importantes del verano remero, mostrando su intención de seguir compitiendo al máximo nivel.
Comentario histórico
Aunque se trata de una noticia breve, su valor documental es enorme.
Hasta ahora hemos seguido la trayectoria deportiva de San Román de Ciérvana a través de sus campeonatos y regatas. Este artículo, en cambio, nos permite conocer la historia de una de sus embarcaciones.
La elección del nombre «Encartaciones» no parece casual. Representaba el vínculo del club con toda la comarca encartada y proyectaba una identidad que iba más allá del propio barrio de San Román.
Asimismo, saber que era una trainera gemela de la «San José II» de Astillero nos ayuda a comprender el esfuerzo realizado por el club para mantenerse tecnológicamente al nivel de las mejores embarcaciones del Cantábrico.
Son precisamente estas pequeñas noticias las que permiten reconstruir, pieza a pieza, la evolución del patrimonio deportivo del remo ciervanato.
Fuentes consultadas
ESTADIO, 9 de agosto de 1971, pág. 21. Sección «Noticiario Remero», noticia: «Nueva trainera en Ciérvana».
Nota del investigador: Este recorte abre una interesante línea de investigación sobre la trainera «Encartaciones». Sería muy valioso intentar localizar quién fue su constructor, en qué astillero se fabricó, cuántas temporadas permaneció en activo y cuál fue su trayectoria deportiva, para completar la historia material del Club San Román de Ciérvana.
1971-08-23
| San Román de Ciérvana, bajo la mirada crítica del remo cántabro
El 23 de agosto de 1971, El Correo Español – Estadio publicaba la crónica de la I Copa Príncipe de España, disputada en aguas de Santander. La victoria correspondió a Astillero, pero uno de los equipos que más atención recibió por parte del cronista fue San Román de Ciérvana, cuya actuación fue analizada con gran detalle.
Una regata con los mejores del Cantábrico
La competición reunió a algunas de las traineras más importantes del momento.
Las tandas quedaron configuradas así:
Primera tanda
Santander
Pasajes de San Pedro
Castropol
San Román de Ciérvana
Segunda tanda
Pedreña
Lasarte
Astillero
Kaiku
Antes del comienzo de la prueba, todas las tripulaciones realizaron un homenaje a los entonces Príncipes de España, levantando los remos al unísono, en una imagen solemne que el cronista destaca como uno de los momentos más emotivos de la jornada.
Una salida prometedora
San Román de Ciérvana comenzó la regata con decisión.
Durante los primeros largos marchó en cabeza de su tanda, llegando incluso a obtener una ventaja máxima de trece segundos antes de las ciabogas de Maliaño.
Sin embargo, esa diferencia fue desapareciendo conforme avanzó la prueba. El periodista atribuye parte de esa pérdida al hecho de ocupar la cuarta baliza, considerada la más desfavorable por el estado de la marea.
Una crítica constructiva
Lo más interesante del artículo llega después.
Lejos de limitarse a narrar los hechos, el cronista ofrece un auténtico análisis técnico del rendimiento de la trainera ciervanata.
Reconoce que:
Las ciabogas fueron de las mejores de toda la tarde.
El rumbo de la embarcación fue impecable.
Pero considera que existía algún aspecto técnico que impedía aprovechar todo el potencial del equipo.
Incluso plantea varias hipótesis:
¿Era excesivo el ritmo de 46 paladas por minuto?
¿Estaban correctamente ajustadas las tostas?
¿Era adecuada la separación entre los toletes?
¿Influyó el equilibrio o la distribución del peso de la embarcación?
Y concluye con una frase muy significativa:
«Los responsables de San Román deben conocer el fallo y corregirlo con urgencia. Con suma urgencia.»
Es una crítica exigente, pero formulada desde el respeto y con un claro deseo de que la trainera alcance su máximo rendimiento.
Comparación con Kaiku
El artículo dedica también un amplio espacio al duelo entre Kaiku y San Román de Ciérvana.
Kaiku estrenaba una nueva trainera, la Bilbotarra, utilizada apenas por tercera vez.
El cronista reconoce que los sestaotarras aventajaron a Ciérvana en siete segundos, pero añade inmediatamente varios matices:
La adaptación a una embarcación nueva requiere tiempo.
Ambos equipos compitieron desde una baliza muy desfavorable.
Y, sobre todo, considera que la comparación definitiva deberá esperar al II Gran Premio Cantabria, donde ambos podrán medirse en igualdad de condiciones.
Astillero sigue intratable
En la lucha por el triunfo absoluto, Astillero volvió a demostrar su extraordinario potencial.
El cronista afirma que la tripulación dirigida por José Ángel Lujambio mantenía una preparación física excelente y lanza una pregunta que resume el panorama del momento:
«¿Será frenada por Orio?»
Era el gran duelo que todos esperaban ver durante aquella temporada.
Comentario histórico
Este artículo posee un enorme interés porque permite contemplar a San Román de Ciérvana desde una perspectiva poco habitual.
No se limita a informar del resultado. Analiza la técnica, el ritmo de boga, la configuración de la embarcación y hasta la estrategia empleada durante la regata.
Resulta especialmente significativo que el periodista considere que el problema de Ciérvana no era de calidad, sino de pequeños ajustes técnicos. De hecho, elogia las maniobras en las ciabogas y el gobierno de la trainera, dejando entrever que el equipo tenía potencial suficiente para competir con los mejores si conseguía afinar algunos detalles.
Es una de las crónicas más especializadas que hemos encontrado y constituye un documento excepcional para comprender cómo se analizaba el remo de alto nivel a comienzos de los años setenta.
Fuentes consultadas
El Correo Español – Estadio, 23 de agosto de 1971, pág. 13. Crónica: «Astillero ganó la I Copa Príncipe de España. El Kaiku hizo una gran regata».
1971-08-27
| La trainera “Encartaciones” recibe la bendición en Begoña
A finales del verano de 1971, el remo vizcaíno vivía un momento de renovación. Nuevas embarcaciones comenzaban a botarse para afrontar las grandes regatas del Cantábrico y, entre ellas, figuraba una trainera destinada a convertirse en uno de los símbolos del Club San Román de Ciérvana.
En su edición del 27 de agosto de 1971, El Correo Español – El Pueblo Vasco anunciaba que ese mismo día sería bendecida, en el pórtico de la Basílica de Nuestra Señora de Begoña, la nueva trainera «Encartaciones», perteneciente al club ciervanato.
Una nueva embarcación para San Román
La noticia explica que la ceremonia tendría lugar a la una del mediodía y que la trainera había sido construida en un astillero de Orio, localidad con una larga tradición en la construcción de embarcaciones de competición.
El periódico añade un dato muy interesante: la «Encartaciones» poseía las mismas características técnicas que la «San José», de Astillero, considerada una de las mejores traineras del momento.
Una ceremonia institucional
La bendición no fue un acto cualquiera.
La madrina de la embarcación sería Pilar Careaga de Lequerica, alcaldesa de Bilbao, mientras que actuaría como padrino Pedro de Arístegui, presidente de la Diputación de Vizcaya.
La presencia de las principales autoridades vizcaínas refleja la importancia social que el remo alcanzaba en aquellos años y el prestigio del proyecto deportivo del Club San Román de Ciérvana.
Un símbolo para el futuro
Aunque la noticia ocupa solo unas líneas, representa mucho más que la bendición de una embarcación.
La incorporación de la «Encartaciones» demuestra que el club seguía invirtiendo en mejorar sus medios para competir al máximo nivel. Apenas un año antes, Ciérvana había conquistado el Campeonato de Vizcaya de traineras y se había situado entre las mejores embarcaciones de España. La llegada de una trainera nueva era una muestra clara de la voluntad de consolidar ese crecimiento deportivo.
Comentario histórico
Este pequeño recorte posee un gran valor documental porque fija un momento muy concreto en la historia del remo ciervanato: la presentación oficial de la trainera «Encartaciones».
Las embarcaciones no eran simples herramientas de competición. Cada una tenía un nombre, una identidad y una historia propia. La ceremonia de bendición, celebrada en un lugar tan emblemático como la Basílica de Begoña y con la presencia de las máximas autoridades de Vizcaya, demuestra la relevancia que el remo tenía en la sociedad de la época.
Para el Club San Román de Ciérvana, la «Encartaciones» simbolizaba una nueva etapa. Era la continuidad del esfuerzo de varias generaciones de remeros que habían convertido al club en uno de los referentes del remo vizcaíno durante las décadas de 1960 y 1970.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 27 de agosto de 1971, pág. 32. Nota deportiva de Estrobo: «Bendición de la “Bilbotarra”», donde también se anuncia la bendición de la trainera «Encartaciones» del Club San Román de Ciérvana.
1971-08-30
| San Román de Ciérvana confirma su categoría entre las grandes traineras del Cantábrico
El 30 de agosto de 1971, El Correo Español – Estadio publicó la crónica del II Gran Premio Cantabria, disputado en Santander, una de las pruebas más prestigiosas del calendario remero.
Aunque la victoria volvió a corresponder a Astillero, la actuación de San Román de Ciérvana confirmó que la trainera vizcaína seguía instalada entre las mejores embarcaciones del Cantábrico.
Un campeonato condicionado por las ausencias
La regata estuvo marcada por la ausencia de varias traineras guipuzcoanas, consecuencia del conflicto existente entre las federaciones territoriales por la organización de las pruebas del verano.
Pese a ello, el nivel deportivo fue muy elevado y reunió a algunas de las mejores tripulaciones del momento, entre ellas Astillero, Pedreña, Kaiku y San Román de Ciérvana.
San Román supera la eliminatoria con autoridad
En la jornada clasificatoria, el sorteo no favoreció a los ciervanatos.
San Román quedó emparejada con Santander, una embarcación muy competitiva que obligó a los hombres dirigidos por Arraiz a mantener un fuerte ritmo durante buena parte de la regata.
El momento decisivo llegó en la segunda ciaboga.
Gracias a una maniobra impecable ejecutada por su patrón, Arraiz, la trainera de Ciérvana consiguió abrir una diferencia suficiente para asegurarse el pase a la regata de honor.
Una apuesta demasiado ambiciosa
Ya en la final, el cronista realiza uno de los análisis técnicos más completos que hemos encontrado sobre la trainera ciervanata.
Explica que San Román salió con un ritmo extraordinariamente elevado, alcanzando entre 48 y 50 paladas por minuto durante el primer largo.
Aquella apuesta buscaba sorprender a sus rivales, pero tuvo un coste importante.
El enorme esfuerzo inicial provocó que la tripulación perdiera parte de su capacidad de respuesta en los siguientes largos. A partir de entonces, el patrón redujo el ritmo hasta unas 44 paladas por minuto, recuperando estabilidad y logrando mejorar notablemente el rendimiento de la embarcación.
Un final espectacular
Pese al desgaste sufrido en la salida, la trainera ciervanata protagonizó un final de regata extraordinario.
El periodista destaca especialmente el fortísimo sprint de los últimos trescientos metros, gracias al cual San Román de Ciérvana logró adelantar a Pedreña prácticamente sobre la línea de llegada.
Ese esfuerzo permitió a los ciervanatos finalizar en una brillante tercera posición.
Clasificación final
La clasificación de la regata de honor fue:
Astillero — 20:08,2
Kaiku — 20:36,4
San Román de Ciérvana — 20:42,6
Pedreña — 20:42,8
La diferencia entre Ciérvana y Pedreña fue de apenas dos décimas de segundo, lo que da una idea de la enorme igualdad existente entre ambas traineras.
Astillero continúa dominando
El cronista reconoce el enorme potencial de Astillero, que volvió a imponerse con autoridad y conquistó por segunda vez consecutiva el Gran Premio Cantabria.
Sin embargo, también destaca el crecimiento experimentado por los clubes vizcaínos, especialmente Kaiku y San Román de Ciérvana, cuya progresión permitía mirar con optimismo las siguientes grandes citas del calendario.
Comentario histórico
Este reportaje confirma que 1971 fue una de las temporadas más sólidas de San Román de Ciérvana.
Más allá del tercer puesto obtenido, el artículo demuestra que la trainera podía competir de tú a tú con clubes históricos como Pedreña, Kaiku o Astillero.
Especialmente valioso resulta el análisis técnico realizado por el periodista. Pocas veces la prensa de la época explica con tanto detalle aspectos como el número de paladas por minuto, la estrategia de carrera o la importancia de las ciabogas. Gracias a ello podemos comprender mucho mejor cómo se preparaban y competían aquellas traineras.
Y quizá la imagen más hermosa que deja esta crónica sea la del último sprint de San Román, lanzándose hasta la misma línea de meta para superar a Pedreña por apenas dos décimas de segundo. Un final que resume perfectamente el carácter combativo de aquella generación de remeros ciervanatos.
Fuentes consultadas
El Correo Español – Estadio, 30 de agosto de 1971, pág. 15. Crónica deportiva: «Regatas: II Gran Premio Cantabria. Astillero, como va siendo norma, fue superior al resto».
Nota editorial: En este artículo se respetan las grafías originales empleadas por la prensa histórica cuando se reproducen nombres de municipios, localidades y otros topónimos procedentes de las fuentes originales.
1971-09-05
| Kaiku conquista el Campeonato de Vizcaya tras un gran duelo con San Román de Ciérvana
La tarde del 4 de septiembre de 1971 marcó el inicio oficial de la temporada vizcaína de traineras con la disputa del Campeonato de Vizcaya, celebrado en la ría de Portugalete.
La expectación era extraordinaria. El periodista Estrobo destaca que miles de aficionados llenaron los muelles de ambas márgenes del Nervión para asistir al enfrentamiento entre Kaiku y San Román de Ciérvana, una rivalidad que, según sus propias palabras, estaba llevando «la pasión a grados insospechados».
Una regata abierta al público
Uno de los detalles más curiosos de la jornada fue la decisión de los organizadores de permitir el acceso gratuito al público.
Gracias a ello, los muelles registraron un lleno absoluto y el ambiente fue el de las grandes ocasiones, confirmando el enorme interés que despertaban las traineras en Vizcaya a comienzos de los años setenta.
Kaiku toma la iniciativa
El sorteo de balizas situó a las traineras en este orden:
Portugalete
Algorta
San Román de Ciérvana
Kaiku
Desde la primera ciaboga comenzó a perfilarse el desarrollo de la prueba.
Kaiku pasó en cabeza, seguido muy de cerca por San Román de Ciérvana, mientras Algorta y Portugalete quedaban algo más retrasadas.
En el paso por el jurado, la ventaja de los sestaotarras era ya de una trainera y media, diferencia que aumentó hasta las dos traineras en la segunda ciaboga.
El esfuerzo final de los ciervanatos
Lejos de rendirse, los hombres de San Román protagonizaron un impresionante esfuerzo en el último tramo.
La crónica relata que los ciervanatos realizaron un «sobrehumano esfuerzo» para reducir distancias con Kaiku.
Durante unos instantes pareció posible la remontada, pero los sestaotarras respondieron con autoridad y terminaron asegurando el campeonato.
El periodista describe el final con una imagen muy significativa: Kaiku fue ovacionada por sus innumerables seguidores, mientras San Román recibía el reconocimiento por una regata luchada hasta el último metro.
Clasificación final
La clasificación oficial fue:
Kaiku — 22:02
San Román de Ciérvana — 22:14
Algorta — 22:29
Portugalete — 23:50
La diferencia entre Kaiku y Ciérvana fue de 12 segundos, mientras que los ciervanatos aventajaron claramente a Algorta y Portugalete.
Una rivalidad que engrandecía el remo
Más allá del resultado, la noticia deja una sensación muy clara.
En 1971, hablar del remo vizcaíno era hablar del enfrentamiento entre Kaiku y San Román de Ciérvana.
El propio cronista presenta la regata como un nuevo capítulo de una rivalidad deportiva que elevaba el nivel de la competición y mantenía a miles de aficionados pendientes de cada ciaboga y de cada palada.
Comentario histórico
Este artículo confirma que San Román de Ciérvana seguía formando parte de la élite del remo vizcaíno.
Aunque el título provincial fue para Kaiku, la crónica demuestra que la verdadera lucha por el campeonato se desarrolló entre ambas traineras. El resto de las embarcaciones quedó claramente por detrás.
Resulta especialmente interesante comprobar cómo el periodista ya habla de un «duelo San Román–Kaiku» como el gran atractivo del campeonato. Eso significa que la trainera ciervanata había alcanzado un prestigio suficiente para convertirse en el principal rival del club sestaotarra.
Más que una derrota, este segundo puesto consolidaba a San Román de Ciérvana como una de las referencias del remo vizcaíno en el comienzo de la década de 1970 y demostraba que la pasión por el remo seguía muy viva en el municipio.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 5 de septiembre de 1971, pág. 49. Crónica de Estrobo: «Traineras: Kaiku se proclamó campeona de Vizcaya».
1971-09-21
| San Román de Ciérvana cierra la temporada entre las grandes traineras de España
El 21 de septiembre de 1971, El Correo Español – El Pueblo Vasco publicaba la crónica del XXV Campeonato de España de Traineras, disputado en aguas del Abra, en Portugalete. La jornada puso el broche de oro a la temporada vizcaína y reunió a las mejores embarcaciones del Cantábrico.
La victoria absoluta correspondió a Orio, mientras que Astillero conquistó el VI Gran Premio Nervión. Sin embargo, la actuación de San Román de Ciérvana volvió a situar al club entre las referencias del remo nacional.
Una gran reacción tras la jornada anterior
Antes de la regata de honor se disputó la regata de consolación, reservada para las cuatro traineras que no habían logrado clasificarse para la final del Campeonato de España:
Las Jubias (La Coruña)
Pedreña
San Román de Ciérvana
Castropol
Una vez más, a los ciervanatos les correspondió la baliza considerada menos favorable. Pese a ello, reaccionaron con orgullo.
Muy pronto dejaron atrás a Pedreña, su principal rival en esa manga, y gracias al excelente gobierno del patrón Arraizcruzaron la meta con doce segundos de ventaja sobre la trainera cántabra.
El elogio del periodista
El cronista dedica un reconocimiento muy especial a la tripulación de Ciérvana.
Afirma que el público quedó sorprendido por la profundidad de su boga y por la elegancia de su estilo, muy superiores a los mostrados el día anterior.
Incluso señala que la mejoría fue tan evidente que muchos aficionados quedaron admirados por la transformación experimentada por la trainera en apenas veinticuatro horas.
La gran final del Campeonato de España
En la regata de honor se enfrentaban las grandes favoritas:
Kaiku
Orio
Lasarte
Astillero
Desde los primeros largos quedó claro que el gran duelo sería entre Orio y Astillero. Finalmente, la poderosa embarcación guipuzcoana logró proclamarse campeona de España, mientras que Astillero tuvo que conformarse con el segundo puesto.
Clasificación del Campeonato de España
La clasificación final fue:
Orio — 20:42,3
Astillero — 20:48,3
Lasarte — 20:53,2
Kaiku — 21:35,2
San Román de Ciérvana — 21:35,2
Pedreña — 21:47,1
Castropol — 22:33,2
Las Jubias — 23:11,2
Resulta especialmente llamativo que Kaiku y San Román de Ciérvana marcaran exactamente el mismo tiempo, una muestra del extraordinario nivel competitivo alcanzado por ambas traineras.
Clasificación del VI Gran Premio Nervión
En la clasificación acumulada del Gran Premio Nervión, el orden fue:
Astillero
Orio
Lasarte
Kaiku
Pedreña
San Román de Ciérvana
Castropol
Las Jubias
Todas las traineras mejoraron
El periodista aporta un dato muy revelador.
Todas las embarcaciones mejoraron el tiempo conseguido el día anterior. En el caso de San Román de Ciérvana, la mejora fue de 1 minuto y 33 segundos, una de las progresiones más destacadas de toda la competición.
Ese dato explica el elogio que el cronista dedica a la tripulación y demuestra su capacidad para reaccionar en una cita de máxima exigencia.
Comentario histórico
Este reportaje representa un magnífico cierre para la temporada de 1971.
Aunque San Román de Ciérvana no consiguió luchar por el título nacional, dejó una imagen de enorme solidez. La brillante victoria sobre Pedreña en la regata de consolación, la espectacular mejora respecto a la jornada anterior y el reconocimiento del periodista a la calidad de su boga confirman que el club seguía formando parte de la élite del remo español.
Hay un detalle especialmente significativo: el cronista no habla únicamente de resultados. Habla de la profundidad de la palada, del estilo elegante de los remeros y del excelente gobierno de Arraiz, lo que convierte esta crónica en un valioso testimonio técnico sobre la forma de remar de aquella generación.
Más allá de las clasificaciones, el artículo deja una imagen que resume perfectamente el prestigio alcanzado por el club: San Román de Ciérvana ya era considerada una trainera capaz de medirse con los grandes nombres del Cantábrico y de despertar la admiración del público por la calidad de su remo.
Fuentes consultadas
El Correo Español – El Pueblo Vasco, 21 de septiembre de 1971, pág. 24. Crónica de Estrobo: «Orio ganó el Campeonato de España y Astillero el VI Gran Premio Nervión»


