Septiembre de 1968, cuando cambio el paisaje
- akalsuelme
- hace 14 horas
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Hay noticias que se leen por la mañana y se olvidan por la tarde. Y hay otras que anuncian un cambio tan profundo que, aunque nadie lo sepa en ese momento, terminan formando parte de la historia de una comarca entera.
Una de esas noticias apareció en la prensa vizcaína el 14 de septiembre de 1968. Aquel día se anunció oficialmente la adjudicación de la futura refinería de petróleo que se construiría en Somorrostro, hoy Muskiz. Sin embargo, lo que más llamó la atención de muchos lectores no fue únicamente la refinería. La verdadera sorpresa era que el proyecto incluía la construcción de un gran puerto exterior que transformaría para siempre la costa occidental vizcaína.
Para comprender la importancia de aquel anuncio hay que viajar mentalmente a la Vizcaya de finales de los años sesenta.
Eran tiempos de crecimiento industrial. Los altos hornos funcionaban a pleno rendimiento, los astilleros construían barcos para medio mundo y miles de familias encontraban trabajo en fábricas y talleres. La industria necesitaba cada vez más energía y más materias primas. Por ello, disponer de una gran refinería de petróleo se consideraba una necesidad estratégica para el futuro económico del territorio.
La primera noticia importante llegó el 27 de febrero de 1968, cuando la prensa adelantó que era inminente la construcción de una refinería en Vizcaya. Aquella información despertó una enorme expectación entre empresarios, trabajadores y autoridades.
Pocos días después, el 3 de marzo de 1968, el ministro de Industria, Gregorio López Bravo, confirmó oficialmente el proyecto durante la inauguración de la Feria Internacional de la Máquina-Herramienta de Bilbao.
El anuncio fue recibido con entusiasmo. La futura instalación tendría capacidad para refinar cinco millones de toneladas de petróleo al año, una cifra extraordinaria para la época.
A partir de ese momento comenzó una carrera empresarial para hacerse con el proyecto. El Gobierno convocó un concurso público y varias compañías presentaron sus propuestas. Durante meses se estudiaron inversiones, planes industriales y soluciones técnicas.
Finalmente, el 13 de septiembre de 1968, el Consejo de Ministros tomó una decisión histórica. La construcción y explotación de la nueva refinería fue adjudicada al grupo formado por Petronor, Gulf y Riogulf.
Al día siguiente, 14 de septiembre de 1968, la noticia ocupó páginas destacadas en la prensa.
Muchos vizcaínos conocieron entonces un detalle que resultaría tan importante como la propia refinería: la construcción de un enorme puerto exterior protegido por un dique de casi tres kilómetros de longitud.
Aquella obra permitiría la llegada de grandes petroleros y multiplicaría la capacidad portuaria de Bilbao. Los expertos de la época calculaban que las posibilidades del puerto podrían aumentar varias veces respecto a las existentes entonces.
Para quienes vivieron aquellos años, resulta difícil olvidar el ambiente de optimismo que acompañó a estos proyectos. Se hablaba de progreso, de empleo, de modernización y de futuro.
La refinería, la central térmica de Santurtzi, los nuevos proyectos energéticos y la ampliación portuaria parecían anunciar una nueva etapa para Vizcaya.
Pero mientras aquellos planes avanzaban sobre los mapas, el paisaje comenzaba lentamente a cambiar.
Las marismas, los acantilados, las campas costeras y los pequeños rincones que durante generaciones habían formado parte de la vida cotidiana de Muskiz, Zierbena y Santurtzi empezaban a convivir con una nueva realidad industrial que transformaría definitivamente el horizonte.
Con el paso del tiempo, aquellas previsiones se hicieron realidad.
La refinería de Petronor entró en funcionamiento en 1972 y se convirtió en una de las instalaciones industriales más importantes de España. El puerto exterior continuó desarrollándose durante las décadas siguientes hasta dar lugar al actual Puerto de Bilbao, una infraestructura fundamental para la economía vasca.
Más de medio siglo después, muchos vecinos todavía recuerdan aquellos años de transformación.
Quienes habían crecido junto a las marismas, los caminos costeros, las campas abiertas al mar y los acantilados de siempre comenzaron a ver cómo el paisaje cambiaba delante de sus ojos. Lugares que habían formado parte de la vida cotidiana durante generaciones fueron desapareciendo o transformándose para dar paso a una realidad completamente nueva.
Hoy resulta difícil imaginar cómo era aquella costa antes de las grandes obras. Sin embargo, para quienes la conocieron, aquellos cambios no fueron solo proyectos dibujados sobre un plano o anunciados en los periódicos.
Fueron acontecimientos que modificaron para siempre el horizonte que veían cada día.
Aquella noticia de septiembre de 1968 no solo anunciaba una refinería ni un puerto exterior.
Anunciaba el inicio de una transformación histórica que cambiaría la imagen de Muskiz, Zierbena, Santurtzi y toda la comarca para las generaciones futuras.
Comprender aquel momento es también comprender una parte importante de la memoria reciente de nuestro territorio.
Fuente consultada
El Correo Español – El Pueblo Vasco14 de septiembre de 1968
Hemeroteca histórica de El Correo.


