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Agosto de 1969. El Superpuerto y la nueva refineria

  • akalsuelme
  • hace 11 horas
  • 4 min de lectura
Recreación de Punta Ceballos y Punta Lucero
Recreación de Punta Ceballos y Punta Lucero

Introducción

El verano de 1969 marcó un momento decisivo para el futuro industrial de Vizcaya. Mientras avanzaban las obras de la futura refinería de Petronor en Muskiz, las autoridades portuarias trabajaban en un proyecto que transformaría para siempre la costa vizcaína: la construcción de un gran puerto exterior capaz de recibir los mayores petroleros del mundo.


Una entrevista concedida por Álvaro Delclaux, presidente de la Junta del Puerto y Ría de Bilbao, mostraba el enorme optimismo existente en torno a dos proyectos llamados a cambiar la economía de la provincia: la refinería y el futuro Superpuerto.


Un puerto que se había quedado pequeño

Durante la década de 1960, el Puerto de Bilbao había experimentado un crecimiento extraordinario. Las cifras reflejaban una actividad cada vez mayor y una necesidad urgente de ampliar sus instalaciones.


En 1968, el tráfico marítimo del puerto alcanzó 9,6 millones de toneladas entre tráfico exterior y cabotaje. Si se añadían los movimientos locales y el avituallamiento, la cifra total ascendía a 10,6 millones de toneladas.


El crecimiento durante el quinquenio del Plan de Desarrollo había sido del 78 %, una cifra superior a la media de los puertos españoles, situada en el 66 %.


Bilbao se estaba consolidando como uno de los principales puertos del país, pero precisamente ese éxito comenzaba a generar nuevos problemas de capacidad.


La llegada de los gigantes del petróleo

Uno de los mayores desafíos era el aumento constante del tamaño de los petroleros.


Las instalaciones existentes únicamente permitían la entrada de buques de entre 50.000 y 60.000 toneladas. Incluso realizando importantes mejoras, el límite apenas alcanzaría las 100.000 toneladas.

Sin embargo, la industria petrolera internacional estaba evolucionando hacia barcos mucho mayores.


La futura refinería ya tenía encargados:

  • Dos petroleros de 325.000 toneladas.

  • Un petrolero de 100.000 toneladas.

Estas cifras eran impresionantes para la época y obligaban a pensar en una infraestructura completamente nueva.


El efecto del cierre del Canal de Suez

La situación internacional también estaba influyendo en los planes de Bilbao.

Tras el cierre del Canal de Suez, muchos petroleros que transportaban crudo desde Oriente Medio debían rodear África por el Cabo de Buena Esperanza. Este recorrido aumentaba considerablemente los costes de transporte.


Para compensar esos costes, las compañías petroleras apostaban por construir buques cada vez más grandes, capaces de transportar mayores cantidades de crudo en cada viaje.

La consecuencia era evidente: los puertos tradicionales comenzaban a resultar insuficientes.


La construcción de la refinería

Mientras se planificaba el nuevo puerto, las obras de la refinería avanzaban a buen ritmo.

Las previsiones indicaban que la instalación podría estar terminada en aproximadamente 25 meses.

La refinería se convertiría en una de las inversiones industriales más importantes realizadas en Vizcaya durante el siglo XX y actuaría como motor de desarrollo para toda la comarca.


Su funcionamiento exigía garantizar un suministro constante de petróleo, algo que solo sería posible mediante la construcción de instalaciones portuarias adecuadas.


El proyecto del Superpuerto

Los trabajos técnicos para el nuevo puerto estaban muy avanzados.

Según se anunció en la entrevista, el proyecto definitivo sería presentado al Ministerio de Obras Públicas el 15 de noviembre de 1969.


Los ingenieros trabajaban intensamente en:

  • Sondeos marinos.

  • Estudios geológicos.

  • Cartografía técnica.

  • Diseño de las futuras instalaciones portuarias.

Se trataba de una obra de enorme complejidad técnica que debía garantizar el atraque seguro de los mayores petroleros existentes.


El gran rompeolas de Punta Lucero

Uno de los elementos más espectaculares del proyecto era el rompeolas exterior.

Los planos publicados mostraban una estructura de aproximadamente 2.900 metros de longitud, situada en la zona de Punta Lucero y Punta Ceballos.

La obra permitiría crear una amplia zona protegida frente al Abra, ofreciendo condiciones seguras para la carga y descarga de petróleo.

Aquel rompeolas sería el primer paso hacia el puerto exterior que hoy conocemos.


Cómo se iba a financiar la obra

La construcción del Superpuerto requería inversiones muy elevadas.

Entre las soluciones estudiadas figuraban dos alternativas principales.


La primera contemplaba una aportación directa de la refinería de 30 millones de dólares.

La segunda consistía en obtener un préstamo internacional de 45 millones de dólares, que posteriormente se amortizaría mediante tarifas especiales aplicadas a los petroleros que utilizaran las nuevas instalaciones.


Estas cifras muestran la enorme dimensión económica del proyecto para la época.


Un futuro lleno de optimismo

Las declaraciones de los responsables portuarios transmitían una gran confianza en el futuro.


La combinación de una moderna refinería y un puerto preparado para los mayores buques del mundo situaría a Bilbao entre los grandes centros energéticos e industriales de Europa.


A finales de los años sesenta, lo que hoy forma parte del paisaje habitual de la costa vizcaína era todavía un proyecto sobre el papel. Sin embargo, sus promotores estaban convencidos de que aquellas obras transformarían profundamente la economía, el empleo y el desarrollo de Vizcaya durante las décadas siguientes.


Conclusión

La noticia publicada en agosto de 1969 constituye un valioso testimonio del momento en que comenzó a tomar forma una de las mayores transformaciones industriales de la historia reciente de Vizcaya.


El proyecto del Superpuerto y la construcción de la refinería de Petronor representaban una apuesta de futuro basada en el crecimiento económico, la modernización de las infraestructuras y la adaptación a las nuevas exigencias del comercio marítimo internacional.


Más de medio siglo después, aquellas previsiones permiten comprender mejor el origen de dos infraestructuras que han marcado decisivamente la historia económica de la provincia.


Fuentes consultadas

El Correo Español-El Pueblo Vasco. Edición de Vizcaya. 6 de agosto de 1969. Página 18. Entrevista a Álvaro Delclaux, presidente de la Junta del Puerto y Ría de Bilbao.

Hemeroteca de El Correo. Documento histórico sobre el proyecto de la refinería y el futuro Superpuerto de Bilbao.

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