El apellido Momeñe en Zierbena
- akalsuelme
- hace 15 horas
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Hay apellidos que avanzan por la Historia como una corriente discreta, casi secreta, dejando apenas rastros en los archivos pero modelando silenciosamente la vida de generaciones. Momeñe es uno de ellos. Un apellido vasco reconocido en enciclopedias especializadas —como Auñamendi— y en estudios de heráldica, pero cuyo pasado remoto permanece envuelto en una bruma que invita tanto a la investigación como a la imaginación.
Un vacío inquietante (siglos XVI–XVIII)
Uno de los aspectos más llamativos es el salto documental que existe entre los primeros testimonios del siglo XVI y la aparición clara del apellido en el siglo XVIII.
A pesar de las consultas en los archivos sacramentales de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava, no existen rastros continuados del apellido Momeñe antes de 1700.
Sin embargo, sí aparece algo profundamente relevante.
Entre 1582 y 1596, en San Severino Abad de Balmaseda, surgen dos apellidos que podrían pertenecer a una misma raíz fonética: Momeñi y Momena.
• María Momeñi Rebollo (1582) es, hasta hoy, el registro más antiguo de la raíz MOME- localizado en Bizkaia.
• La variante Momena aparece en los mismos años y en el mismo archivo de Balmaseda, figurando como padre Ochoa Momeñi en unos casos y Ochoa Momena en otros.
No son exactamente iguales, pero comparten claramente la base M-O-M, un indicio muy significativo.
Un segundo dato de enorme interés aparece en Gipuzkoa.
En 1549, en Elgoibar, aparece el apellido Momiola.
En euskera, ola significa ferrería.
Es decir:
Momi-Ola = “la ferrería de Momi”.
La raíz MOME/MOMI podría estar vinculada a lugares de trabajo o zonas relacionadas con ferrerías.
También aparecen otras formas:
• Momitiz, en Arratzu (1579).
• Momendia, en Elgoibar (1647), como segundo apellido de una madre.
• Momediano, en Labastida.
• Momeansolo, en Ereño (1649), también como segundo apellido de una madre.
Nada de ello resulta concluyente, pero sí plenamente verosímil dentro de la geografía histórica vasca.
Un topónimo que quizá guarda la clave
En Santullán (Castro Urdiales) existe un pequeño arroyo llamado Momeñe, además de un cruce de caminos del mismo nombre situado cerca de la ermita de Nuestra Señora de la Concepción de Sámano.
Conviene recordar que durante diversos periodos medievales, Sámano y su valle formaron parte del antiguo Señorío de Vizcaya.
Se trata de una pieza discreta del paisaje, pero su existencia resulta especialmente sugerente.
Es posible que el apellido tomara su nombre de ese lugar, como tantos apellidos vascos ligados a caseríos, arroyos, ferrerías o parajes concretos.
También podría ocurrir lo contrario: que sea el topónimo quien conserve la memoria de un antiguo caserío, una torre o un solar desaparecido.
Durante la Baja Edad Media, Castro Urdiales y su entorno estuvieron profundamente vinculados a Bizkaia, tanto en lo económico como en lo político. La zona se vio envuelta en los conflictos banderizos y en los dominios de las grandes casas, entre ellas la de Lope García de Salazar, señor de amplios territorios entre Castro, Sámano, Guriezo, Sopuerta y el valle de Somorrostro.
La existencia de un arroyo llamado Momeñe en un territorio donde estas casas ejercían poder sugiere —aunque únicamente como hipótesis razonada— que tal vez allí existió una torre menor, un caserío, una ferrería o un antiguo solar cuyo nombre desapareció de los documentos, pero permaneció en la tierra… y en el apellido.
La raíz MOME, además de aparecer en Elgoibar, también se documenta en Bermeo con el apellido Momecho, y en nuestro entorno con las formas Momeñi, Momena y Momeñe.
Primeros Momeñe documentados con claridad: Santullán → Musques
Tras ese vacío documental de casi dos siglos, el apellido reaparece con fuerza hacia 1690 en una familia asentada precisamente en esta frontera histórica entre Castro y Bizkaia.
Francisco Momeñe, natural de Santullán, nacido hacia 1690.
Casó con Luisa Jonsansoro y Sierralta, natural de Sopuerta.
Su hijo:
Joseph Anttonio Momeñe Jonsansoro y Sierralta,
casado en 1744 en San Julián de Musques,
marca el verdadero inicio del linaje tal y como hoy podemos reconstruirlo.
De este matrimonio surgieron diez hijos repartidos entre Musques y Pobeña, enlazando con familias profundamente arraigadas en la comarca:
Llano, Melida, Abaitua, Ulibarri, Rivero, Santelices, Zarraoa y Casas.
El apellido comenzó entonces a multiplicarse y a ocupar espacios entre Musques, Pobeña, Zierbena, Portugalete y Bilbao.

La llegada definitiva a Zierbena
Para comprender cómo Momeñe se convierte en apellido de Zierbena, hay que mirar a la tercera generación.
De los hijos de Joseph Francisco Momeñe Llano, nacidos en Musques, dos nietos de aquel ancestro de Santullán contrajeron matrimonio en San Román de Zierbena, abriendo dos nuevas ramas familiares.
• Manuel María Ramón Momeñe Llano, casado con María Valle Umaran.
• Simón Nicolás Momeñe Llano, casado con Francisca Santelices Larran.
El primer matrimonio dejó descendencia prolongada; el segundo parece extinguirse en pocas generaciones.
Pero ambos introdujeron definitivamente el apellido en la comunidad marinera y agrícola de Zierbena.
A partir de entonces, el apellido:
• se integra,
• se enraíza,
• se enlaza con las familias clave del pueblo.
Surgen nuevas ramas:
Valle, Peñuñuri, Chavarría, Acasuso, San Cristóbal, Yturraran…
Generación tras generación, el apellido queda firmemente arraigado en Zierbena, visible hasta finales del siglo XIX en bautizos, matrimonios y padrones.

Un linaje que cruzó territorios y silencios
Lo que hoy sabemos del apellido Momeñe es fruto de un rastro que atraviesa siglos y territorios.
Nace en los límites entre Castro Urdiales y Bizkaia.
Deja un topónimo y un arroyo como posible huella de su origen.
Guarda silencio durante generaciones.
Reaparece con fuerza en San Julián de Muskiz.
Y encuentra finalmente en Zierbena un lugar donde arraigar y permanecer.
Todavía quedan muchas preguntas abiertas. La cercanía entre los primeros indicios documentales y los topónimos conservados en Santullán invita a pensar que aún quedan piezas por descubrir.
Pero incluso con esas incógnitas, el recorrido resulta extraordinario: un apellido de origen vasco que parece haber atravesado ferrerías, caminos, marismas y antiguas fronteras antes de fijarse en la memoria viva de nuestro entorno.
Hoy, la historia de los Momeñe continúa escribiéndose a través de sus descendientes y del recuerdo conservado en los archivos, en los lugares y en las familias.
Los siguientes documentos permiten ampliar la información contenida en este artículo mediante una representación gráfica de la descendencia y un informe de parentesco documentado hasta el año 1900.
• Gráfica genealógica de las ramas Momeñe establecidas en Muskiz, Pobeña y Zierbena.
• Informe de parentesco y descendencia documentada hasta 1900.


